CULTURA
Soy un indio millonario
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org) - Hace unos años, el
pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín aseguró enfáticamente: "Soy un
indio, carajo". La frase, dirigida a destacar su orgullo étnico, no
estaba del todo completa. El artista debió decir: "Soy un indio
millonario, carajo".
Fue a morir, me imagino que como buen indio suramericano, a Estados
Unidos. Y de ahí, quizás también como buen indio, regresó a Ecuador en
un costoso féretro construido con maderas preciosas.
En estos días en que la Fundación que lleva su nombre ha realizado un
gran homenaje al ex gobernante Fidel Castro con motivo de su cumpleaños
80, nos hemos acercado, a través de sus propias palabras y al testimonio
de personas cercanas a él, al hombre que fue Guayasamín.
Conocimos por su esposa que un día, sin que mediara ningún agravio ni
justificación aparente, le dijo que quería divorciarse. Y ahí mismo la
dejó, con sus cuatro niños. También escuchamos el testimonio de Pío
Ceballos Guayasamín, recordando momentos de infancia y juventud de su
primo hermano pintor. Pío aparece en pantalla mal vestido, sin
afeitarse, con algunos dientes de menos, y otros partidos, retrato vivo
de la pobreza.
Guayasamín se definía como hombre de izquierda, unido a los pobres de la
Tierra. En Cuba, los pobres con los que estaba relacionado eran Fidel
Castro, Antonio Núñez Jiménez (geólogo y escritor), Ramón Fernández
(vicepresidente del Consejo de Estado), Pablo Milanés (cantante), Frank
Fernández (pianista afamado), Armado Hart (hombre siempre pegado al
poder), Eusebio Leal (historiador de la ciudad), y Roberto Fernández
Retamar (poeta, director de Casa de las Américas).
Cuando Guayasamín visitó Cuba por última vez, recorrió con Eusebio Leal
la zona restaurada de la Habana Vieja. Hizo paradas en la casa museo que
lleva su nombre y en el restaurante "La Bodeguita del Medio". Nunca se
supo dónde se hospedó, pero seguramente fue en una vivienda miserable de
uno de los muchos barrios insalubres que existen en Ciudad de La Habana.
A Guayasamín lo vimos nuevamente por estos días (gracias a la magia de
la televisión) reafirmando que era un hombre muy humilde, hijo de un
taxista y un ama de casa que murió joven de tanto trabajar. Lo que nunca
aclaró el pintor es cómo una familia tan extensa como la suya -10
hermanos- permitió que la madre muriera agobiada por el trabajo.
Quizás esa triste experiencia fue la que lo llevó a desarrollar su
estilo pictórico, el cual, dijo, "mostraba lo que el hombre hace contra
el hombre".
Fiel a su precepto básico de conducta, la Fundación Guayasamín organizó
y llevó a cabo el coloquio en homenaje a Fidel Castro. Fueron invitados
al mismo cerca de 2 mil intelectuales, intelectuales a medias,
políticos, activistas sociales; todos de izquierda. Sólo había que mirar
sus rostros, sus vestimentas, y escuchar atentamente cómo hablaban para
percatarse de ello. ¡Pobres de la tierra!
fornarisjo@yahoo.com
http://www.cubanet.org/CNews/y06/dec06/07a8.htm
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