Posted on Sat, Dec. 09, 2006
Los funerales y el generalito
BENIGNO NIETO
El exilio ha caído nuevamente en la complacencia de la espera. Existía
la convicción (que yo compartía) de que el régimen y Raúl Castro no
sobrevivirían la muerte de Fidel. Ahora tengo dudas. En un artículo
anterior llamé la atención sobre el hecho de que Raúl ya funcionaba como
el sucesor. Ahora leo que algunos opositores externos e internos se han
apresurado a dirigirse a Raúl para que libere a los disidentes, y
permita una transición. ¿No se percatan que al hacerlo lo legitiman en
el poder?
Raúl Castro y su colegiado condicionarán esos ''cambios'' al
levantamiento del embargo y al reconocimiento político. Con el mismo
cinismo manipulador que antes practicaron con los dialogueros. Total,
están forzados a hacerlo para sobrevivir a esta era de globalización,
para salvar sus millones robados y el futuro de sus familias. En China
(si hacia allá vamos) no existe la libertad, ni la democracia, y hay más
periodistas encarcelados que en Cuba. ¿Se conformarían ustedes con esas
reformas neofascistas, y a esperar pacientemente a que Raúl se muriera?
No, gracias.
La agonía del tirano ha favorecido a su sucesor. Una muerte súbita
hubiera provocado el caos, quizás un golpe de estado o una insurrección.
Con esta larga agonía, los cubanos se han ido acostumbrando a esperar
los funerales de este monstruo que alteró tan dramáticamente nuestras
vidas. Nos estamos durmiendo en esa espera, y en la esperanza. Peor aún:
percibo que la idea de esta sucesión maligna empieza a admitirse como
inevitable, y hasta deseable. Deprimente, ¿verdad?
En el exilio ha habido reuniones de urgencia, concilios y concertaciones
unificadoras, para planificar la transición y el futuro de Cuba. Pero
respetados compatriotas, ¿qué duda les cabe de que el futuro ya llegó, y
tiene la cara del general Raúl Castro? ¿Son tan ingenuos que pretenden
negociar con este criminal? Sí, pueden liberar a los presos, y mañana,
cuando violen ''la ley'', les echará ''sólo'' 8 años. ¿Pero prensa
libre, elecciones democráticas y renunciar al poder? Vaya, da risa. A lo
mejor Raúl se retira con sus millones a Galicia a cazar conejos.
¿Por qué esperar los funerales? ¿Por qué no combatir la estrategia
continuista y apoyar la resistencia interna? Mejor aún. Podríamos
denunciar los crímenes de Raúl, y publicar la foto suya dando el tiro de
gracia; debajo de la foto, su prontuario de asesino, recordando los
miles de compatriotas que fusiló, la muerte de los hermanos al rescate,
del remolcador, etc. Raúl Castro no tiene un piso firme. Nunca tuvo gran
aceptación en las FAR, y menos aún entre los cuadros del PCC. Si el
exilio se negara a negociar con este sucesor, por ser un criminal
inadmisible, a las facciones que lo adversan dentro de la FAR y en la
nomenclatura, les sería más fácil actuar para derrocarlo. Con ellos sí
podríamos negociar. Dentro y fuera de Cuba, creo que existe el consenso
de que la patria es para todos, y que en su futuro tienen cabida los
excastristas.
Finalmente, nunca antes tuvimos una ocasión más favorable para una
campaña mundial por la libertad de Cuba. ¿Quién se negaría hoy a firmar
la petición de un referéndum, con condiciones dignas, para que los
cubanos decidan su futuro? A esta petición se sumarían decenas de
premios Nobel, estadistas, intelectuales, artistas, ex presidentes, et
ad. Desde las capitales del mundo, todos los cubanos auspiciarían la
publicación de este documento. Es previsible que se produzcan
adhesiones. Que tenga un gran impacto, que ponga contra la pared al
sucesor, y además le serviría de apoyo a la resistencia interna.
Existe un antecedente. Poco después del referéndum para sacar a
Pinochet, los exiliados hicimos una petición para que se efectuara otro
referéndum en Cuba, firmada por una docena de premios Nobel, y otras
figuras prestigiosas. Páginas enteras en los periódicos publicadas en
Francia, España, EEUU, Venezuela, etc. Fue un éxito. Puso a Castro a la
defensiva. Pero aquellos eran tiempos más difíciles. Fidel funcionaba
como un mito antiimperialista, y los mitos son inconmovibles, como los
molinos de viento o la estupidez humana.
¿Al generalito Raúl Castro? A ése nadie lo quiere.
http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/16198511.htm
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