Sunday, December 10, 2006

Cuba: Hacia donde?

Publicado el 12-09-2006

Cuba: ¿Hacia dónde?
Por Marcos Antonio Ramos

El interés de muchos se ha centrado en Venezuela y Cuba en los últimos
días. La reelección de Hugo Chávez como Presidente de Venezuela se
produjo con un 63% de los votos en el conteo final. La oposición logró
superar el 36%, pero no se trata de un movimiento monolítico. Les une
simplemente su oposición a Chávez. Es indudable que un amplio sector
apoya al gobierno pues éste ha practicado un populismo considerado
demagógico por muchos, distribuyendo recursos en sectores desposeídos,
lo cual no resuelve el problema de la pobreza, pero crea una clientela
política. No se espera un Golpe de Estado pues el gobernante está
apoyado en mandos militares comprometidos y beneficiados que le son
ahora muy favorables. No se cuenta tampoco con una crisis económica
debido a los altos precios del petróleo. ¿Hacia dónde va Venezuela? Nos
lo preguntábamos la semana pasada. La respuesta parece ser ahora que va
hacia la radicalización del chavismo.

La oposición es parcialmente responsable por haberse retraído en las
elecciones parlamentarias y regionales y permitir así que Chávez domine
completamente esas estructuras. No creemos que el "socialismo del siglo
veintiuno" o el experimento "bolivariano" conviertan a Venezuela en un
país sin sociedad civil, como sucedió en Cuba. Tampoco podrá
establecerse allí una "democracia popular" al estilo de la Europa
Oriental de la postguerra. Vivimos en un mundo diferente, pero pudiera
haber Chávez para rato. Pensábamos escribir sobre la situación
internacional, pero el informe de la comisión bipartidista recibido por
Bush acerca de Irak es tan escalofriante que necesitamos tiempo para
recuperarnos de su efecto. Habíamos hablado de "desastre" y casi estamos
listos ahora para referirnos a "catástrofe". Pasemos a Cuba.

La ausencia de Fidel Castro del acto conmemorativo del desembarco del
Granma sirvió el 2 de diciembre para que las cámaras enfocaran a otros
dirigentes. Parecía una sesión de un consejo de ancianos en una Sinagoga
de los días de Jesús. La mayoría eran personas de edad avanzada. Con la
ayuda de Chávez quizá se podrá mantener en pie una economía que siempre
ha estado en crisis. Algunos parecen que ésta se inició ayer cuando en
realidad las dificultades son tan antiguas como el triunfo de enero del
1959. Ahora bien, Cuba se encuentra en un movimiento de crispación
política, llámese sucesión, transición o lo que sea, aunque ese país,
precario y "sensible" en lo económico, tiene una historia de flotación
en medio de dificultades económicas tanto o más difíciles que las actuales.

La pregunta de hoy sería quizás la siguiente: ¿estarán en el poder
dentro de cinco años los que hoy lo ocupan? Muy difícil. Algunos
gobernantes son de edad mediana y estarían a cargo de las funciones,
pero no ninguno de los considerados "históricos", lo cual alteraría la
forma en que se trata a Cuba desde el diferendo norteamericano y pudiera
representar un estilo interno algo distinto. Dentro de un lustro los
cambios resultarían más inevitables, no sólo en Cuba sino en este exilio
en transformación. El proceso de reemplazo generacional avanza. Es
imposible evitarlo. ¿Podrá acaso acelerarse?

El ascenso de Raúl Castro, más organizado que su hermano que fue un
hombre de discursos, marca la primera ocasión en que un miembro del
Partido Socialista Popular (PSP) preside la República. Nunca hemos
considerado el "comunismo" de Fidel como comparable a la política del
PSP. Los documentos sobre la ya vieja era soviética, disponibles ahora a
investigadores como Aleksandr Fursenko y Timothy Naftali, autores del
libro One hell of a gamble (W.W. Norton, Nueva York, 1997) demuestran
que Fidel Castro no llegó a arreglos permanentes con la URSS y el
comunismo internacional hasta ya afianzado en el poder en los primeros
dos años. Siempre miró con preocupación, recelo y subestimación al PSP.
Mientras algunos piensan que su hermano se hizo miembro del viejo
partido para representar allí a Fidel Castro, la opinión ahora
prevaleciente es que lo hizo a ocultas de Fidel y está basada en
documentos, no en comentarios de antiguos fidelistas. La decisión de
Raúl favoreció en definitiva a Fidel, que decidió en un momento dado
echar su suerte con el movimiento comunista, infiltrado en su
movimiento, pero no en su mentalidad, contraria a disciplinas
partidistas como las del viejo PSP.

No sabemos si la era de Raúl Castro será corta, pero no será muy larga.
Lo razonable sería aceptar que los nombres más conocidos como los de
Ricardo Alarcón y Ramiro Valdés, por citar sólo dos, y el del mismo
Raúl, identifican a personas con demasiada edad para un gobierno
prolongado. Y las generaciones nunca son iguales. La de Khruschev no
respetó la memoria de Stalin. Los sucesores de Khruschev no se
comparaban al "tío José" de la Segunda Guerra Mundial, la
industrialización, la guerra civil, "la política de las nacionalidades"
y el "socialismo en un solo país" reemplazado por la expansión hacia
China y Europa Oriental. Los sucesores no eran muy ilustrados hasta la
llegada de Gorbachev y rechazaban consejos de la inteligencia soviética
en relación con lo que el experimento cubano podía costar a la URSS.
¡Cuán diferente de vivir Stalin! ¡Cuan diferente sin Fidel! Dentro de
unos meses pudiera resaltar la diferencia, y quizás también el
pragmatismo. La vida enseña que ni siquiera los gemelos son iguales.

http://www.diariolasamericas.com/news.php?nid=18638

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