Al Machete en el Año 2006
2006-01-18
Beatriz del Carmen Pedroso.
Foto:Johan Karlsson,
La Habana, Cuba, 2005.
Catastróficos y polémicos son los conflictos que parecen dividir al mundo. La violencia del hombre y la respuesta de la naturaleza han marcado el año 2005 con saldos de destrucción y muerte. Sin embargo, existen personas en el planeta que parecen ignorarlo, a pesar que para el año que recién comienza las predicciones y pronósticos no son nada halagüeños.
El año del perro o perro de fuego, según el calendario chino, puede traernos desavenencias y dolor si no sabemos usar las armas del respeto y la tolerancia hacia los demás seres humanos.
Para el Gobierno cubano las metas de acercamiento, integración, equilibrio y paz han sido la retórica que nos han acompañado durante largo tiempo y prometen no abandonarnos.
Pero algo hay en todo esto que dicho en buen cubano “no juega la lista con el billete”, y lo digo tras experimentar una sensación de peligro cuando mi vecino de al lado el día 1ro de enero me expresó en estado de embriaguez que recogiera a mi hijo que me lo iba a…… (Sinceramente no puedo decir los vocablos escuchados aunque quisiera, le pido al lector utilice la imaginación).
Esperé pacientemente se calmaran los ánimos y la mala compañía de Dionisio se alejara, sostener una tranquila conversación como buena pacifista hasta el día 2 por la noche, pero cual fue mi sorpresa cuando tras escuchar el tono amenazante de este señor militante del Partido Comunista los cuales muchos creen tener la razón y viven con el lema de haz lo yo digo y no lo que yo hago, a manera de cierre me mostrara un machete tras reiterarme varias veces que estaba respaldado y preparado para intervenir en las indisciplinas del edificio y podía actuar en contra de mi hijo cuando le pareciera conveniente y necesario.
Esto me pasó a mí en el segundo día del año, donde también el pontífice Benedicto XVI ejercerá su liderazgo con una nueva visión para el mundo católico, cuando los chamanes, babalawos, astrólogos, meteorólogos y científicos predicen catástrofes naturales y abogan por el recalentamiento de la tierra. Cuando universalmente se pide el fin de la guerra y cada día millones de personas en el Universo necesitan un cambio para sus vidas en especial los niños.
Se preguntaran cúal fue la falta gravísima que cometió mi hijo de 23 años. Nada, señores, tocar a la puerta de mi vecino pared con pared, a las 12: 30 de la madrugada, día de fiesta y después de darle las felicidades pedirle al hijo de este no le echara a la calle una base de madera para construir un banco de pesas guardado junto a una mesa de dominó y cuatro sillas.
En tiempos de integración y asociación para América Latina y el Caribe yo me siento aterrada. Si bien fue incorrecta la visita a deshoras, no hubo violencia en el pedido que fue hecho entre jóvenes. Pero las oportunidades se pintan calvas y toda la rabia y el odio que este señor siente hacia nosotros se volcó en un chico endeble de 23 años. Lógicamente el enfrentamiento no se hizo esperar y el irrespeto dio paso al irrespeto, la violencia dio paso a la violencia.
Haciendo un poco de historia, estos vecinos, pared con pared, fueron los testigos del injusto juicio contra mi esposo Julio Cesar Gálvez condenado a 15 años de prisión en una cárcel cubana por ejercer la libertad de expresión. Este evento mi familia jamás lo tomó como objeto de venganza u odio, todo lo contrario, siempre tratamos de que las relaciones estuviesen dentro del marco de la mesura y la discreción. No se puede vivir dentro de una atmósfera de odios, rencores y venganzas.
Todo parece indicar que mi vecino no se siente seguro. Según esa noche me enteré estudio Ciencias Sociales y Psicología, siempre ha ostentado cargos de dirección sobre todo en la Juventud Comunista, y me pregunto: ¿cómo puede un hombre musculoso, de casi 6 pies de altura, amenazar a una mujer sola que mide 1.52 de altura, vive con un anciano delgadito, asmático, de 83 años y un chico menudo, solitario y marginado?
Si alguno de ustedes tienen el argumento, los dejo en libertad para responder sea cual sea la respuesta. Si algunos de ustedes piensan que los gritos, las amenazas y los golpes son formas educativas y de provecho necesito me convenzan.
2006-01-18
Beatriz del Carmen Pedroso.
Foto:Johan Karlsson,
La Habana, Cuba, 2005.
Catastróficos y polémicos son los conflictos que parecen dividir al mundo. La violencia del hombre y la respuesta de la naturaleza han marcado el año 2005 con saldos de destrucción y muerte. Sin embargo, existen personas en el planeta que parecen ignorarlo, a pesar que para el año que recién comienza las predicciones y pronósticos no son nada halagüeños.
El año del perro o perro de fuego, según el calendario chino, puede traernos desavenencias y dolor si no sabemos usar las armas del respeto y la tolerancia hacia los demás seres humanos.
Para el Gobierno cubano las metas de acercamiento, integración, equilibrio y paz han sido la retórica que nos han acompañado durante largo tiempo y prometen no abandonarnos.
Pero algo hay en todo esto que dicho en buen cubano “no juega la lista con el billete”, y lo digo tras experimentar una sensación de peligro cuando mi vecino de al lado el día 1ro de enero me expresó en estado de embriaguez que recogiera a mi hijo que me lo iba a…… (Sinceramente no puedo decir los vocablos escuchados aunque quisiera, le pido al lector utilice la imaginación).
Esperé pacientemente se calmaran los ánimos y la mala compañía de Dionisio se alejara, sostener una tranquila conversación como buena pacifista hasta el día 2 por la noche, pero cual fue mi sorpresa cuando tras escuchar el tono amenazante de este señor militante del Partido Comunista los cuales muchos creen tener la razón y viven con el lema de haz lo yo digo y no lo que yo hago, a manera de cierre me mostrara un machete tras reiterarme varias veces que estaba respaldado y preparado para intervenir en las indisciplinas del edificio y podía actuar en contra de mi hijo cuando le pareciera conveniente y necesario.
Esto me pasó a mí en el segundo día del año, donde también el pontífice Benedicto XVI ejercerá su liderazgo con una nueva visión para el mundo católico, cuando los chamanes, babalawos, astrólogos, meteorólogos y científicos predicen catástrofes naturales y abogan por el recalentamiento de la tierra. Cuando universalmente se pide el fin de la guerra y cada día millones de personas en el Universo necesitan un cambio para sus vidas en especial los niños.
Se preguntaran cúal fue la falta gravísima que cometió mi hijo de 23 años. Nada, señores, tocar a la puerta de mi vecino pared con pared, a las 12: 30 de la madrugada, día de fiesta y después de darle las felicidades pedirle al hijo de este no le echara a la calle una base de madera para construir un banco de pesas guardado junto a una mesa de dominó y cuatro sillas.
En tiempos de integración y asociación para América Latina y el Caribe yo me siento aterrada. Si bien fue incorrecta la visita a deshoras, no hubo violencia en el pedido que fue hecho entre jóvenes. Pero las oportunidades se pintan calvas y toda la rabia y el odio que este señor siente hacia nosotros se volcó en un chico endeble de 23 años. Lógicamente el enfrentamiento no se hizo esperar y el irrespeto dio paso al irrespeto, la violencia dio paso a la violencia.
Haciendo un poco de historia, estos vecinos, pared con pared, fueron los testigos del injusto juicio contra mi esposo Julio Cesar Gálvez condenado a 15 años de prisión en una cárcel cubana por ejercer la libertad de expresión. Este evento mi familia jamás lo tomó como objeto de venganza u odio, todo lo contrario, siempre tratamos de que las relaciones estuviesen dentro del marco de la mesura y la discreción. No se puede vivir dentro de una atmósfera de odios, rencores y venganzas.
Todo parece indicar que mi vecino no se siente seguro. Según esa noche me enteré estudio Ciencias Sociales y Psicología, siempre ha ostentado cargos de dirección sobre todo en la Juventud Comunista, y me pregunto: ¿cómo puede un hombre musculoso, de casi 6 pies de altura, amenazar a una mujer sola que mide 1.52 de altura, vive con un anciano delgadito, asmático, de 83 años y un chico menudo, solitario y marginado?
Si alguno de ustedes tienen el argumento, los dejo en libertad para responder sea cual sea la respuesta. Si algunos de ustedes piensan que los gritos, las amenazas y los golpes son formas educativas y de provecho necesito me convenzan.
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