Monday, January 29, 2007

Lloraran los cubanos a Castro?

Reportaje
¿Llorarán los cubanos a Castro?

Mientras La Habana prepara el funeral, los ciudadanos esperan en
silencio y aguardan expectantes la era de Raúl.

Armando López, Nueva Jersey
lunes 29 de enero de 2007 6:00:00

Alarma en internet. El correo electrónico "Fidel Castro dead" (Fidel
Castro ha muerto) contiene un peligroso virus que obtendrá el control de
su computadora sin su consentimiento. ¡Triste paradoja! Tampoco consultó
el dictador vitalicio a cuatro generaciones de cubanos para controlar
sus cerebros, metiéndole el miedo dentro. Aun los que pudimos escapar de
la Isla, no escapamos de su influencia.

El dictador muere, lentamente, omnipresente. En Cuba se prepara la
consagración del mito. La Habana organiza el regio funeral. En Caracas,
Bolivia, Managua, Quito, Teherán y Pyongyang lo llorarán en los
palacios. Como también lo llorarán los ingenuos del mundo, los
esperanzados de que una revolución venga a redimir sus miserias.

A la muerte de Fidel Castro, Miami organiza una gran fiesta en el
estadio Orange Bowl. En Union City, Nueva Jersey, cerrarán la Calle 43.
Las víctimas de 48 años de dictadura castrista, cubanos de adentro y
regados por el mundo, esperan su muerte como una liberación. ¿Pero
seremos libres?

Para Roberto Pandiñas, miembro del grupo Alianza Democrática Oriental,
provincia de Holguín, muerto Fidel, Raúl va a ejercer el poder y, poco a
poco, va ir suavizando, va a incursionar en la economía de mercado, y a
mejorar el nivel de vida de la Isla. Debo preguntarle: "¿Traerá la
libertad económica, la libertad política?".

Luego de un largo silencio, el disidente responde: "Raúl sabe que la
política centralizada no funciona, tendrá que abrir políticamente;
cuando Raúl se libre de la sombra de Fidel, van a ocurrir muchos cambios
en Cuba".

Pero Paquito D' Rivera, músico, novelista, nueve veces ganador del
Premio Grammy, no concuerda con Pandiñas: "No hay que olvidar que Mao
Tse Tung murió hace muchísimos años, y los abusos en China continúan a
diario, mientras hombres de negocios de todo el planeta acuden en
manadas a invertir su dinero en la nueva potencia económica. Todo esto
mientras los exiliados chinos, y específicamente los seguidores del
movimiento Falun Gong, denuncian gráficamente en las calles de Nueva
York, Boston, Londres, Madrid, y otras ciudades del mundo, las torturas
y atrocidades de toda índole que se cometen contra ellos, sin que nadie
diga ni pío. ¿Hay alguna razón para que esto no suceda en Cuba a la
muerte de Fidel Castro?".

El problema racial

Tomás González, autor teatral, coguionista del filme La última cena,
residente en Las Palmas, Gran Canaria, recuerda un desayuno con el
desaparecido novelista Antonio Benítez Rojo: "Coincidimos en el peligro
de una guerra civil en Cuba por problemas raciales. Y es que se ha
acentuado la grave confrontación entre los descendientes de Plácido y
Manuel Sanguily, entre los que se sienten blancos y los que se sienten
negros. Se destaca la ausencia de negros en el Comité Central del
Partido Comunista, en los humillantes chistecitos racistas que abundan
en los salones de la revolución. La nacionalidad cubana arrastra un
grave problema racial. Cuba es una olla de presión racial al fuego por
48 años".

Tania Quintero, refugiada en Suiza, participante del proceso
revolucionario, primero, y de la disidencia después, como periodista
independiente, expresa: "Por ciertas señales, tengo la impresión de que
algunos cambios se podrían producir. Pero cuando leo declaraciones
intransigentes, tanto de autoridades de la Isla, como de exiliados, me
asalta el temor".

Y continúa la periodista independiente, varias veces interrogada por la
Seguridad del Estado: "Si Raúl, considerado un hombre pragmático, se
dejara aconsejar por hombres y mujeres de nuevos tiempos, podríamos
esperar una evolución lenta pero positiva de los acontecimientos". Pero
señala: "es curioso: fuera de Cuba se suscitan más especulaciones,
porque dentro, aunque han aumentado las consultas a espiritistas y
babalawos, los cubanos, ni tristes ni alegres, sólo expectantes,
continúan luchando cada día por la supervivencia".

El último chiste de Fidel

Para Carlos Berenguer, empresario de Miami, el último chiste macabro de
Fidel ha sido morirse a plazos. ¡Brillante! Ha dado la oportunidad de
llenar el vacío de poder. Después que las plañideras y los aterrorizados
hayan dado suficiente espectáculo para las graderías, nada habrá pasado.
El pueblo de la Isla, con más miedo que nunca, se reintegrará a sus
aburridas vidas.

Berenguer, quien fuera director de Marina Mercante y Puertos del
gobierno cubano, no augura alzamientos, ni golpes de Estado: "Quizá con
la venia de los halcones de la Casa Blanca —resume— se aflojaría el
bloqueo, siempre y cuando el nuevo gobernante garantice que continuará
siendo un hombre fuerte y no permitirá otro Mariel".

El escritor Vicente Echerri concuerda con que Fidel Castro se ha ido
muriendo tan lentamente que, cuando su desaparición de veras se
produzca, no ocurrirá ninguna conmoción social; sobre todo porque sus
herederos intentarán, al menos de momento, no hacer cambios que puedan
vincularse con el difunto.

El columnista resume: "En mi opinión, el temor a un desplome, como
resultado de cualquier movida, pesará más que el deseo o la necesidad de
ensayar nuevas políticas y, en todo caso, cualquier novedad se producirá
sólo en la esfera de la microeconomía, donde no amenace los dogmas que
se han propuesto conservar".

Al tercer día

"Al menos no resucitará, y ya eso es algo", afirma Juan A. Espasande,
editor de Cubanet, organización que atiende a los periodistas
independientes dentro de Cuba, quien de inmediato aclara: "Creo que
todos los cubanos sentiremos un gran alivio. Ya se siente sosiego con la
ausencia de sus discursos y apariciones. ¿Tras su muerte? Podría ser que
el sucesor se dedique a reconstruir lo destruido, que ofrezca la
explotación de grandes yacimientos de petróleo y el níquel a Estados
Unidos y a China. Podríamos pensar que brindaría algunas que otras
libertades individuales, pero sólo serían especulaciones".

Lisette Bustamante, ex entrevistadora de Fidel Castro en la televisión
cubana, argumenta: "Raúl no tiene la capacidad histriónica del hermano,
pero no lo subestimen. Todos saben que entre los dos había
contradicciones. En las FAR (fuerzas armadas), Raúl hizo cambios en el
sistema empresarial que resultaron rentables, y cuando tenga el poder
real, trasladará estos cambios a las empresas civiles, tratará de buscar
inversiones extranjeras capitalistas y de 'cuadrar la caja' con Estados
Unidos".

Pero aclara la ex periodista del diario madrileño La Razón: "No sé si
optará por el modelo chino, Raúl tiene claro que los cubanos no son
asiáticos. Y en cuanto a libertades políticas, vendrían muy lentamente.
La gran mayoría de los cubanos nació con la revolución, no puede haber
democracia sin demócratas, y los americanos necesitan un gobierno fuerte
en Cuba, que les asegure que no explotará la caja de Pandora, y no
llegarán miles de balseros a las costas de la Florida".

Análisis del miedo

María Werlau, directora ejecutiva del Archivo Cuba, hace un análisis del
miedo en la población cubana. "Hay que entender los regímenes
totalitarios que, como Cuba, fueron engendrados por la KGB soviética,
sus sofisticados aparatos represivos que interiorizaban el miedo en el
ciudadano. En Cuba, disentir abiertamente supone una suerte de suicidio.
Por eso, aun entre los más desafectos del régimen, es dudoso que se
perciba una expresión pública de alegría o alivio con la muerte del
dictador".

Todo lo contrario: cuando se haga pública la muerte de Fidel, podría
verse una explosión espontánea de duelo, como se vio con la de Stalin.
El pueblo soviético se volcó a las calles llorando a su verdugo. La
transferencia al líder todopoderoso del control individual y colectivo,
en función de instintos primitivos, no es nada nuevo en el estudio de la
psicología de las masas.

Dirección URL:
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