Posted on Fri, Aug. 04, 2006
El miedo y la tensión se apoderan de Cuba
JOAQUIM UTSET
El Nuevo Herald
ARaúl Rodríguez le quedaban apenas cuatro días de sus dos semanas de
estancia en la localidad cubana de Jagüey Grande, en Matanzas, cuando el
mundo a su alrededor cambió.
Fidel Castro cedió el poder a su hermano Raúl, y el país pasó a vivir
una atmósfera de ''tensión'' y ''miedo'', narró Rodríguez ayer a su
llegada al Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) en el vuelo charter
de Gulfstream procedente de La Habana que llegó a las 4:30 p.m. con 85
pasajeros que vivieron junto a sus compatriotas en la isla los primeros
tres días sin Fidel Castro en el poder.
''Hay un miedo total'', relató Rodríguez, de 44 años, quien reside en
Miami y se encontraba en Cuba de visita familiar. ''Han dicho que el
primero que se mueva, le caen encima, así que todo el mundo se calla y
sólo habla con mucho cuidado'', agregó.
Rodríguez notó un cambio completo en el ambiente cuando el lunes se
empezó a enterar por el anuncio en la televisión cubana de que Castro
cedía provisionalmente el poder a su hermano Raúl debido a una delicada
intervención quirúrgica.
''De golpe se notó una tensión total y se empezaron a desatar los
rumores'', explicó. ''La gente no sabe exactamente lo que ha sucedido y
tiene que leer entre líneas'', agregó.
Angel Alcalá aguardaba impaciente, en la sala de espera de la salida de
internacionales del pasillo F, a un grupo de familiares que el domingo
llegaron a La Habana y, tras el anuncio de Castro, se pasaron los dos
días siguientes buscando la manera de adelantar su regreso.
''Ya les advertí que tenía un mal presentimiento de que algo iba a
suceder'', agregó.
Cuando el grupo finalmente apareció, los que les esperaban se fundieron
en un abrazo con ellos. Los que regresaban se limitaron a decir que todo
estaba normal en Cuba, pero un familiar de 65 años que venía con ellos
de visita accedió a comentar con la condición de que se le preservara su
identidad porque debe volver a Cuba.
''Ahora sí que metimos a un loco de verdad'', dijo. ''Tiene a media Cuba
movilizada, sin darles de comer, para vigilar a la otra mitad. Algunos
dicen que todo es simplemente un truco para ver cómo actúa el pueblo'',
agregó.
Tanto Rodríguez como otros dos viajeros coincidieron en que se notó una
mayor, aunque discreta, presencia policial en las calles, a lo que se ha
sumado los actos de ''reafirmación revolucionaria'' y las exhortaciones
en los medios oficiales a estar alerta ante la supuesta amenaza
estadounidense.
''La gente tiene miedo de hablar, nadie se va a tirar a la calle'',
observó Julio César, de 32 años, quien llegó para quedarse en Miami con
unos parientes. A pesar de ello, no quiso ofrecer su apellido, por tener
dos hijos en la isla.
Otros viajeros aseguraron que se respira ''tranquilidad'' a la espera de
saber cuál es la evolución de Castro.
''Dicen que de aquí a tres o cuatro semanas dirán algo, que luego él va
a regresar'', narró Lilia Tápanes, de 82 años, quien estuvo visitando a
su hermana en Matanzas.
Una buena parte de los interpelados declinaron comentar u optaron por
una escueta declaración.
''Todo está tranquilo'', se limitó a decir Yolaise García, quien llegó
para reunirse con su esposo, Roberto, y empezar una vida juntos en el
sur de la Florida. ''No tengas miedo'', le dijo Roberto, quien lleva ya
un mes en Miami. ''Aquí ya se puede hablar'', agregó.
jutset@elnuevoherald.com
http://www.miami.com/mld/elnuevo/15192989.htm?template=contentModules/printstory.jsp
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