Sunday, January 08, 2006

Encendida polemica por la suerte de balseros cubanos

Posted on Sat, Jan. 07, 2006
Encendida polémica por la suerte de balseros cubanos

WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald

En un comienzo de año de intensa actividad migratoria desde Cuba, 15 balseros retenidos por el Servicio Guardacostas han desatado una singular polémica sobre sus derechos como refugiados por haber alcanzado un puente derruido de los Cayos de la Florida en lugar de la tierra costera.
Los cubanos --entre ellos un menor de dos años-- se encontraban anoche en un escampavías del Servicio Guardacostas, mientras familiares, líderes políticos y activistas comunitarios gestionaban la permanencia en el territorio estadounidense, alegando que están respaldados bajo la definición legal de ``pies secos/pies mojados''.
El eje de la controversia está en si el antiguo puente de las Siete Millas --a la altura de Marathon y Little Duck Key-- es considerado o no suelo estadounidense. El puente, construido en 1912 como parte del proyecto del pionero urbanizador Henry Flagler para extender el ferrocarril hasta los Cayos, se convirtió en una instalación obsoleta y abandonada desde 1982, cuando se terminó una moderna edificación vial a su lado.
Según testimonios de familiares en Miami, los inmigrantes salieron en la medianoche del 2 de enero desde Canímar, en la provincia de Matanzas, y arribaron alrededor de las 2 a.m. del pasado miércoles a las inmediaciones del puente, luego que la embarcación en que viajaban se quedara sin combustible y se vieran obligados a remar para alcanzar la costa.
Esa misma mañana del 4 de enero el Servicio Guardacostas repatriaba 88 cubanos por Bahía Cabañas, elevando a 126 el número de personas devueltas a la isla en lo que va de año. En apenas el estreno del 2006 las autoridades han interceptado a 84 cubanos, en una espiral incontrolable de viajes ilegales.
''A las 2:30 de la madrugada del miércoles me llamaron desde un teléfono celular para decirme que estaban debajo del puente, encaramándose en unas piedras'', relató anoche Mariela Conesa, residente en Hialeah. ``La última vez que me comuniqué con ellos fue a las 6:12 de la mañana... después fue que llegaron los guardacostas''.
Conesa, quien emigró por vía marítima a Estados Unidos en 1998, asegura que el grupo está formado por familiares y amigos, y que el viaje se realizó utilizando un bote rústico, sin mediación de contrabandistas.
''Aquí no hay contrabando, te puedo poner las manos en un picador'', aseguró la mujer, quien tiene entre los viajeros a su esposo Marino Hernández y al hijo de ambos, Osniel Hernández, de 13.
Mercedes Hernández también pudo comunicarse desde Hialeah con su sobrina Elizabeth Hernández, de 23 años, al amanecer del miércoles. Elizabeth viajó con su esposo Junior Blanco y el niño del matrimonio, Maikel Junior Blanco, de dos años.
''Me dijo que a cuatro cuadras veía la tierra'', narró anoche Mercedes. '' Esa tarde un pescador rescató varias pertenencias de ellos que se quedaron ahí en las piedras: una frazada del niño, jabas donde traían comida, una gorra, un pulóver amarillo, una chubasquera y un pedazo de la soga que tenían para amarrar el bote'', señaló Mercedes, quien llegó a EEUU a bordo de una lancha en 1992.
Pero la interpretación de las autoridades costeras no favoreció al grupo. El Servicio Guardacostas declinó comentar sobre el incidente, acorde con la política de privacidad sobre casos en proceso.
Para la abogada de inmigración María Domínguez, quien respalda a los familiares de Miami, si se confirman los testimonios recogidos, el grupo debe ser traído de inmediato a tierra en virtud de las leyes vigentes.
''De acuerdo con la regulación migratoria que aparece citada incluso en la página electrónica del Servicio Guardacostas, no hay discusión de que estos inmigrantes deben ser considerados pies secos'', opinó Domínguez.
La regulación del Departamento de Justicia menciona bajo la denominación de pies secos a aquellas personas que tocan ''territorio estadounidense, puentes, muelles o arrecifes'' y deben quedar sujetos a un proceso de inmigración. En el caso de los cubanos, los acuerdos migratorios de 1995 permiten radicarse a quienes arriban a suelo de EEUU, y establecen la repatriación a los detenidos en alta mar.
En una carta enviada ayer al capitán Robert Grant, del Servicio Guardacostas, la congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen insistió en el derecho de los detenidos a permanecer como refugiados en el país.
''Estos 15 cubanos, entre ellos dos niños menores, deben ser procesados por Inmigración porque el [antiguo] puente de las Siete Millas es parte de los Cayos'', señaló Ros-Lehtinen. ``Estos cubanos han venido en busca de libertad''.
El senador demócrata por la Florida, Bill Nelson, se ha sumado a la petición de no repatriarlos.
Los familiares han anunciado para la mañana de hoy una vigilia frente a la sede del Servicio Guardacostas en Miami Beach.
wcancio@elnuevoherald.com
 

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