Saturday, December 24, 2005

Santeria muestra su vitalidad en Cuba

Santería muestra su vitalidad en Cuba
Enrique López Oliva, LA HABANA, Cuba, Diciembre 23, 2005

 Para algunos el pueblo cubano es católico; para otros, es santero, mientras las instituciones oficiales sostienen que los cubanos son ateos, pero las estadísticas muestran que el 82,23 por ciento de los cubanos tiene algún tipo de creencia religiosa. Esta cifra alcanza el 84,80 por ciento entre los jóvenes, dato relevante si se toma en cuenta que son educados en una política atea y ateizante.
Desde finales de los años 70, la santería ha crecido sostenidamente  y ya no es posible ubicarla geográficamente en la Isla, de modo que la vieja, elitista y excluyente afirmación de que se trata de "cosa de negros brutos, salvajes y lujuriosos", ha tenido que ser repensada hasta por los estudiosos.
Raza negra, economía de plantación, esclavitud y afro-religiones, fueron inseparables en tierras caribeñas, lo que explica su carácter popular y la clandestinidad y atomización en  que han sobrevivido estas religiones. Los fieles de la santería tienen hoy cualquier color de piel y proceden de distintos sectores sociales y filiación política, muchos son  profesionales.
La santería cubana incorporó elementos de otras religiones africanas, del catolicismo romano y del espiritismo, incluso a una deidad china: San Fan Kon, al que sincretiza como Changó, un orisha guerrero.
Son diversos los factores que flexibilizaron  la discriminación  que sufrían en Cuba los religiosos, y en particular, los afro-religiosos, entre ellos la presencia de Cuba en África, los contactos con el resto de afro-América, el peregrinaje de la población afro-estadounidense entre Cuba, Brasil y África, en proceso de reculturación.
Asimismo la revisión de la política del Partido Comunista de Cuba -tras el IV Congreso (1991) que permitió la entrada de religiosos-; el superior nivel de instrucción de los santeros y sus estudios sobre religión;  la proliferación de centros de investigación y de bibliografía sobre el tema, la apertura de la Sociedad Cultural Yoruba de Cuba y la aparición de  otras agrupaciones de santeros.
Muchos santeros son también espiritistas. Para el proceso de iniciación, casi todos exigen el bautizo en la Iglesia Católico-Romana, considerándose sinceramente católicos, pero las autoridades católicas cubanas, tildan de satanismo a la santería. El  cardenal Jaime Ortega la califica de "boberías" llevadas al rango de  verdadera fe.
Mientras los cristianos aseguran que la santería es privilegiada por el gobierno, muchos santeros se sienten en cambio "folclorizados" por los medios de comunicación y excluidos por las instancias gubernamentales.
Los santeros no fueron incluidos en el encuentro de las iglesias cubanas con el fallecido papa Juan Pablo II, en 1988, pero continúan siendo el sostén de las recién autorizadas procesiones en el  día de celebración de la Virgen de la Caridad, patrona nacional, sincretizada con Oshun, orisha del amor, a la que el imaginario popular la identifica mulata.
Cada 8 de septiembre, mujeres y hombres, muchos llegados desde el exterior, sin distinción de color, edad o sexo, visten de amarillo o blanco, asisten a misa, encienden velas implorando salud, amor, mejoras económicas, pidiéndoselo, indistintamente, a la virgen y/o a la orisha.
Esta aparente confusión, nada tiene que ver con la esquizofrenia, como han sostenido psiquiatras desconocedores de la  complejidad de la cultura cubana, y sí con el arraigado  sincretismo religioso. (777/2005/ecu/movrel/elo).
 

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