SOCIEDAD
Una nueva vida
Shelyn Rojas
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) - Jessica se inyectó el virus
en un andén de Luyanó. Estaba apurada por tener el SIDA. Quería reunirse
con su novio en el sanatorio. Jessica lleva 16 años enferma. Su novio
murió el 18 de septiembre de 1999.
A inicios de la década del 80 pocos cubanos habían oído hablar de la que
sería en poco tiempo la mayor pandemia que ha azotado a la humanidad: El
Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida VIH/SIDA. La cifra de personas
que han sufrido los efectos devastadores del virus asciende a millones.
Cuenta la historia oficial que el primer caso con SIDA que se conoció en
Cuba fue el de un homosexual bailarín, "contagiado en los Estados
Unidos". A los pocos años ya estaba construyéndose el sanatorio "Los
Cocos" ubicado en el municipio Santiago de las Vegas, en la capital.
El mal se propagaba tan de prisa que fue necesario recluir a los
contagiados. Las autoridades no encontraron mejor solución.
Los jóvenes amantes de la música rock, catalogados como freakies,
inclinados a la cultura y el modo de vida americano, eran mal mirados
por sus familiares y la sociedad. Buscaban refugio en ellos mismos, en
los riffs de las guitarras eléctricas y en las drogas. Algunos emigraban
de sus provincias hacia la capital. Vivían en las calles, comían las
sobras de las cafeterías y dormían en los parques. Por las noches se
reunían y conversaban hasta el amanecer, animados por anfetaminas y
barbitúricos.
En ocasiones variaban con una fiesta o un concierto de algún grupo de
rock nacional. No había muchas diversiones.
Creyeron que contraer el virus del SIDA les serviría para mejorar sus
vidas. Desconocían la gravedad del problema.
La sangre de un contagiado tomó un valor de hasta 100 pesos el cc. La
buscaban afanosamente para inoculársela, con jeringuillas sucias, en los
parques de El Vedado y Alamar, o en algún concierto de rock. Pensando
que trasponían las puertas del cielo. O al menos, de una vida mejor.
En el sanatorio Los Cocos tendrían albergue, comida y estarían juntos en
una eterna descarga, sin teques ni preocupaciones. Pensaron que la cura
pronto sería encontrada y todos sus problemas solucionados. El destino
les jugó una mala pasada. Todo sigue igual. Y la cura está muy lejos.
Marbelia, Dalia "La crazy", "El americano", Malú, Yanelys, "El calvo" y
"El pí", entre otros, ya no están en este mundo. No sé si lograron
alcanzar otro mejor.
http://www.cubanet.org/CNews/y06/ago06/10a10.htm
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