Wednesday, August 16, 2006

Por que el castrismo morira con Castro

Posted on Sun, Aug. 13, 2006

Por qué el castrismo morirá con Castro
CARLOS ALBERTO MONTANER

Con ochenta años, enfermo, y cercana su muerte, lo esencial no es cuándo
desaparecerá Fidel Castro, sino qué sucederá a partir de ese momento.
¿Conseguirá sostenerse la dictadura sin el comandante? Probablemente,
no: están dadas todas las condiciones para que se inicie el cambio. Aquí
apunto ocho muy importantes.

Fidel Castro ha aplastado con su enorme peso todas las instituciones del
país. El Partido comunista es un cascarón vacío, habitado por autómatas
que hace décadas perdieron la devoción y la mística revolucionarias. La
Asamblea Nacional del Poder Popular (el parlamento), conocido como ''los
niños cantores de La Habana'', es una jaula de papagayos donde jamás se
ha oído una nota discordante. Las organizaciones de masas (sindicatos,
federaciones de mujeres y estudiantes, etcétera) no representan a sus
afiliados sino a la policía política que las controla.

La clase dirigente está totalmente desmoralizada y secretamente desea
cambios profundos. Gente inteligente al fin y al cabo, después de medio
siglo de fracasado ejercicio del poder, la cúpula sabe que defiende una
causa universalmente detestada. En la intimidad del hogar, eso es lo que
escuchan de sus hijos, hermanos y esposas. Muchos de sus familiares se
han marchado porque no pueden soportar un régimen tan desastroso. Los
dirigentes saben que hoy no son los protagonistas de una epopeya
heroica, como se percibían al principio de la revolución, sino los
torpes gestores de una dictadura odiada y temida.

Medio siglo de fracaso material es demasiado tiempo. El colectivismo
autoritario ha hundido a Cuba en la miseria. El gobierno más largo de la
historia de Occidente, pese a tener en sus manos todos los resortes del
poder, ha agravado hasta el martirio los problemas más elementales de la
sociedad: agua potable, comida, vivienda, transporte, electricidad y
comunicaciones. Simultáneamente, ha realizado el asombroso contramilagro
de diezmar la centenaria industria azucarera hasta dejarla en los
niveles de producción de 1905.

Los ''logros'' de la revolución se han convertido en la prueba
condenatoria más severa contra el sistema y en una fuente de
frustración. ¿Cómo es posible que una población educada y saludable viva
de manera tan miserable? ¿No habíamos quedado en que el capital humano
es la clave de la prosperidad? ¿Por qué ese Estado arbitrario y
dogmático, empeñado en un sistema absurdo, impide que los cubanos creen
riqueza (y disfruten de ella) con su trabajo? No hay persona más
inconforme y deseosa de cambios que un ingeniero, una médico o un
maestro innecesariamente condenados a la pobreza y a la falta de esperanzas.

Cuba, situada en el corazón del mundo libre, no puede ser
permanentemente la anacrónica excepción de una utopía enterrada hace más
de quince años. El comunismo fue una pesadilla del siglo XX que se saldó
con cien millones de muertos y un tercio del planeta empobrecido y
aterrorizado. Los cubanos (incluidos los castristas) no ignoran que todo
el Este de Europa es hoy más feliz y próspero de lo que era antes de
1989, dato que se comprueba en el escaso respaldo electoral de los
viejos estalinistas. También saben que chinos y vietnamitas se alejan
rápidamente de las supersticiones marxistas y resucitan el mercado y la
propiedad privada.

Hay vida más allá del comunismo. Los ''revolucionarios'' cubanos no sólo
tienen todos los incentivos para cambiar, sino, además, han aprendido
que los viejos comunistas, si no han sido responsables de crímenes
horrendos, pueden reciclarse dentro de formaciones políticas
democráticas, como ha sucedido en Polonia, Eslovenia, o Rusia, y
permanecer o reconquistar el poder por la vía de las urnas y el apoyo
popular, siempre que respeten las libertades. Ya saben que el fin de la
dictadura no significa una catástrofe personal para ellos, sino el
inicio de una nueva y promisoria etapa.

Existe una oposición democrática dentro y fuera de Cuba con la cual
pactar la transición. Con los años, el dolor y la experiencia, dentro y
fuera de Cuba se ha forjado una oposición democrática que, una vez
desaparecido Fidel Castro, está dispuesta a propiciar una transición
pacífica hacia la libertad, pactando las condiciones y los plazos con
los sectores reformistas del gobierno.

Estados Unidos no quiere anexar a Cuba, sino contribuir copiosamente a
que en la isla se instalen un gobierno democrático y un sistema
económico capaz de generar prosperidad creciente. Todos los cubanos
saben, y eso es un gran incentivo para estimular la transición, que
Estados Unidos volcará su poderío económico para estabilizar la
situación en la isla y lograr que los cubanos vean de inmediato una
mejora sustancial en sus formas de vida para disuadirlos de que intenten
emigrar ilegalmente a Estados Unidos. Con democracia, libertad económica
y Estado de derecho, en el curso de una generación Cuba se situará junto
a Chile, Argentina y Uruguay, a la cabeza de América Latina, como
ocurría antes de 1959.

www.firmaspress.com

http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/opinion/15261429.htm

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