La Iglesia en Cuba
JOSÉ MARÍA DÍAZ BARDALES
El arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, al inicio de la misa
del domingo pasado en la catedral de La Habana, leyó un comunicado
divulgado esta semana por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y
también leído en todos los templos del país, en el que piden que Dios
acompañe al presidente Fidel Castro en su enfermedad, ilumine a los
nuevos responsables del Gobierno y se encomienden a la Virgen de la
Caridad, patrona de la isla, para que se mantenga la paz. El cardenal
cubano dijo después, en conferencia de prensa, que la Iglesia católica
«jamás estará, no solamente respaldando, sino ni siquiera aceptando
mínimamente, cualquier intervención extranjera», e informó también de
que otros obispos cubanos habían tenido contactos con las autoridades
cubanas para abordar diferentes asuntos, entre ellos la salud del
gobernante. En respuesta a una pregunta sobre si había recibido sobre el
tema algún mensaje del Papa, el cardenal dijo: «Nosotros no, no sé si el
Gobierno cubano habrá recibido, pero tengo la impresión de que hay
muchos mensajes que no se han publicado todavía» y añadió: «Los
católicos cubanos oramos por la patria, oramos por Cuba en estos
momentos y por quienes la dirigen». Los obispos piden que «nada rompa la
concordia de los cubanos y que nada perturbe la paz entre nosotros».
La grave enfermedad de Fidel Castro, que hoy cumple 80 años, ha creado
en todo el mundo expectativas sobre el futuro de Cuba, y muchos se
preguntan sobre la actitud que tomará el Gobierno norteamericano; los
obispos cubanos ya han dejado muy claro que no debe haber ningún tipo de
intervención extranjera. Sin embargo, nada más conocer el documento de
los obispos, grupos de exilados cubanos se han manifestado contra la
Iglesia católica de aquel país. ¿Qué pretenden? Algún gobernante yanqui
ya ha insinuado algo de acompañar al pueblo cubano en el camino hacia la
democracia, los obispos dicen que ni la más mínima intervención
extranjera, y tienen toda la razón.
Que Cuba necesita un cambio es evidente y que las dictaduras nunca son
buenas lo sabemos muy bien los españoles, pero los pasos hacia la
democracia y las libertades tiene que darlos el pueblo cubano y ninguna
intromisión sería beneficiosa. En la transición española, que no era
nada fácil, la Iglesia supo colaborar para que fuese en un clima de paz
y reconciliación, el cardenal Tarancón fue decisivo, esperemos que ahora
en Cuba la Iglesia que lidera el cardenal Ortega ayude también a un
cambio que será dificultoso, pero que es posible y esperanzador.
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José María Díaz Bardales es párroco de Fátima en La Calzada.
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1364&pIdSeccion=35&pIdNoticia=432970
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