Relevo en Cuba
REPORTAJE
El exilio tranquilo está en España
Representantes de dos generaciones diferentes de cubanos residentes en
Madrid debaten el futuro de una isla sin Fidel
ÓSCAR ABOU-KASSEM - Madrid
EL PAÍS - Internacional - 08-08-2006
Cuando la televisión cubana difundió el pasado 1 de agosto la proclama
de Fidel Castro en la que delegaba el cargo en su hermano Raúl, los
exiliados en Miami lo festejaron como si fuera el fin del castrismo. En
España no hubo celebraciones, al menos públicas. Los exiliados cubanos
en este país no tienen el mismo perfil exaltado que los habitantes de a
llamada Pequeña Habana de Miami. Ni los que llegaron en los años sesenta
por razones políticas, ni los que han venido a trabajar hace unos meses.
Es un exilio tranquilo.
La mayoría de los miles que fueron llegando a España, huyendo de la Cuba
castrista, tuvieron una buena acogida en nuestro país, donde tenían
lazos familiares históricos que les sirvieron para su adaptación
residencial y profesional. Y los cubanos que se quedaron fueron formando
parte del tejido social, económico y profesional del conjunto de los
españoles. Nombres cubanos son frecuentes en el mundo profesional de la
medicina, la banca, la cultura, la hostelería y la empresa. Y uno de los
grandes capitanes de empresa de España es de origen y formación cubana:
Leopoldo Fernández Pujals, fundador de la cadena Tele Pizza y actual
presidente y mayor accionista de Jazztel.
El Centro Cubano en España, en la madrileña calle de Claudio Coello, es
un punto de encuentro para los exiliados políticos de la isla. Allí se
celebran habitualmente reuniones y conferencias, además de festejar con
los más de 320 miembros las fiestas patrióticas anteriores a la
Revolución castrista. No hay ningún recuerdo en sus paredes sobre la
revolución, pero sí para los iconos del exilio, como Gloria Estefan y
Andy García.
En una de las mesas, Fernando Fernández, propietario del centro, acaba
de terminar un fricasé de pollo (guiso de patatas y pollo). Fernández
abandonó la isla en 1967 y no guarda rencor hacia el comandante: "No le
deseo la muerte a nadie, soy cristiano". A sus 74 años no piensa
regresar a su ciudad natal de Bayamo, al sur de la isla. "Yo no quiero
volver, pero sí quiero tener la libertar de poder ir y que mis nietos
vean dónde nacimos", dice tranquilo. Lo que sí le gustaría en caso de
una caída del régimen es "que los que tengan las manos manchadas de
sangre paguen por ello".
Antonio Peláez, de 70 años, tampoco quiere volver: "El trauma de ver
destrozado todo lo que dejé en 1960 sería muy duro". Peláez, ex
presidente del Centro Cubano en España, no cree que pueda haber
diferencias entre los exiliados y los habitantes de la isla: "Entre los
cubanos no nos peleamos". Si se produce un cambio político espera que
"se ajusten cuentas según la Constitución de 1940". La opinión de Peláez
sobre los hermanos Castro no es precisamente de afecto. Pero el exilio
veterano en España no tiene un líder al que apoyar en caso de una
transición en Cuba. Desde la muerte de Jorge Mas Canosa, en 1997, se han
quedado sin una cabeza visible. Fernández fue el director en Madrid de
la Fundación Cubano Americana de Mas Canosa: "No hay nadie como Jorge".
Emilio García, de 41 años, pertenece a otra generación. Llegó hace dos
años y su salida de Cuba no fue por motivos políticos. Es uno de los más
de 60.000 cubanos que viven en España. "Aquí la adaptación es fácil para
nosotros", dice García, que identifica así los problemas del régimen:
"No han sabido evolucionar, no han rectificado los errores y Raúl no
tiene el carisma de Fidel". García, natural de Banes, al este de la
isla, cree que la transición será lenta pero que "la solución la tienen
que tomar desde dentro. Los de fuera [Miami] tendrán mucho que
demostrar. Todos tendremos que ceder un poco para poder completar el
cambio, EE UU incluido".
Parecido argumento es el de Eduardo Fernández. "En Miami están como
locos y supongo que muchos querrán volver, porque como en casa no se
está en ningún sitio", comenta mientras trabaja en la reforma de su bar
en el madrileño barrio de Chueca. Fernández, de 40 años, no espera una
transición pacífica. "Sin lucha no hay cambios", dice, pero no guarda
resentimiento hacia el régimen: "El rencor está en la Pequeña Habana".
En el mismo barrio, Yulien, de 27 años, prefiere no entrar en detalles.
Sigue con el complejo de que "siempre hay alguien que te espía". Con
temor afirma: "Esperamos cambios, pero que no le pase nada malo a la
gente de dentro".
En un local que pretende reflejar el típico restaurante cubano trabaja
Dailine González. Lleva ocho meses en Madrid. Dailine conoce bien a la
oposición interna. Su hermano colabora con el Proyecto Varela, del
opositor Oswaldo Payá. "Hay gente muy contenta", dice. Cuando llamó a su
marido a Santiago de Cuba no comentaron mucho por el miedo a las
escuchas, pero él le dijo: "La papa está caliente". Dailine habla de una
alegría contenida, pero advierte: "De Raúl no esperamos nada, es como si
Fidel estuviera de vacaciones. Los americanos se acabarán metiendo pero
los cubanos no están enfrentados". Por lo que ha podido hablar con el
resto de cubanos en España, la gente está esperando pero nadie sabe qué
puede pasar.
Joaquín Mulen no tiene dudas sobre el futuro inmediato de la isla:
"Habrá continuidad en todas las cosas". Mulen, de 37 años, trabaja como
presentador de programas culturales en la televisión cubana y se
encuentra en Madrid estudiando un posgrado, antes de regresar a La
Habana en 2007. "Lo lógico y coherente es que siga la revolución y la
batalla de las ideas". De esa batalla hablaba el primer comunicado leído
por Carlos Valenciaga cuando anunció la enfermedad de Fidel. Valenciaga
es uno de los hombres que podrían renovar la dirección del partido, en
opinión de Mulen: "Él y Randy Alonso son jóvenes muy válidos y de los
más veteranos me quedo con Carlos Lage".
http://www.elpais.es/articulo/internacional/exilio/tranquilo/Espana/elpporint/20060808elpepiint_12/Tes/
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