El amanecer de Osmany
Shelyn Rojas
Bitácora Cubana, 4 de agosto de 2006
La Habana – www.PayoLibre.com – Froilan Osmany Rodríguez volverá a ver
los colores rosados de la vida, sonreirá y respirará aires de libertad.
Cuando fue a Angola, olvidó allí la sonrisa.
En una entrevista que me concedió me expresó: "Fue septiembre del año
1983, el año que marcó mi vida. Fui a Angola supuestamente a defender
aquel país de una agresión extranjera. Cuando llegué allá, el primer
impacto fue que estábamos combatiendo la insurgencia interna, lo cual no
era el papel prometido en ese país".
De regreso a la isla, ya no era el joven que solía ir a fiestas,
disfrutar una balada de rock y una buena compañía femenina.
Se incorporó a la vida laboral. Renunció a todo tipo de organizaciones
gubernamentales. Con el tiempo fue expulsado de todos los trabajos que
con dificultad podía conseguir.
Su carácter fue cambiando, cada vez se le veía la mirada más ausente. A
pesar de todo, nunca, mostró odio. Pero, sus ideas le costaron su familia.
Durante años apoyó a muchos grupos opositores. En el año 2003 entró a
ser miembro del Movimiento Liberal Cubano (MLC). A principios de este
año crea la opositora organización Comisión de Atención a Presos
Políticos y Familiares (CAPPF).
La sensibilidad de su corazón, lo hizo recorrer casi toda la isla,
preocupándose por la situación de los presos, llevando ayudas y
solidaridad a sus familiares. Esto trajo como consecuencia, la constante
persecución de la policía de Seguridad. A pesar del acoso y las
amenazas, no abandonó su trabajo.
Estaba amenazado con 20 años de prisión. Tenía que salir del país. Antes
debía dejar organizada la Comisión. Los presos y familiares necesitan de
ella.
En una embarcación rústica el viernes 21 de julio, junto a 15 personas
abandonó el país. Fueron recogidos por una unidad de superficie de la
Marina de Guerra de los Estados Unidos. Hoy se encuentra en la Base
Naval de Guantánamo.
Está lejos del peligro que corrió en la isla y tranquilo porque la
Comisión seguirá trabajando. Este es uno de sus grandes sueños.
Osmany pasará mucho tiempo hasta que vuelva a escuchar baladas de rock,
que alegren o entristezcan su corazón. Si la vida sonríe o no, él
seguirá haciendo oposición.
Su felicidad total amanecerá, con la de todo su pueblo: Cuando Cuba sea
libre.
http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=2634
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