Tuesday, August 08, 2006

Bush traza una linea entre Cuba y el exilio

Posted on Tue, Aug. 08, 2006

Bush traza una línea entre Cuba y el exilio
RUI FERREIRA
El Nuevo Herald

Auna semana del traspaso de poder en Cuba, el gobierno estadounidense se
apresta a hacer cambios en la política de inmigración aplicada a los
cubanos para facilitar la reunificación familiar y el ingreso de médicos
de la isla.

La revelación coincidió con una advertencia clara del presidente George
W. Bush a los exiliados, a quienes dijo ayer que deben esperar a que los
cubanos en la isla decidan su futuro antes de siquiera pensar en volver
a ella.

Según un borrador de trabajo del Departamento de Seguridad Territorial
(DHS), que circula desde este lunes entre legisladores y funcionarios
del gobierno, el plan tiene como objetivo frenar la inmigración ilegal
de Cuba a Estados Unidos e impedir el ingreso de funcionarios del
régimen sobre quienes pesen sospechas de abusos de derechos humanos.

La idea de la administración, revelaron a El Nuevo Herald dos fuentes
conocedoras del borrador, es usar el paquete de 20,000 visas anuales
acordadas con el gobierno cubano para facilitar la reunificación
familiar, y así evitar que los exiliados terminen estimulando las
entradas ilegales al pagar a contrabandistas para que traigan a sus
familiares de la isla.

En cuanto a las visas, también se pretende facilitar el ingreso en
Estados Unidos a profesionales cubanos, particularmente los médicos que
trabajan en terceros países, los cuales tendrían derecho a beneficiarse
de ese paquete, dijeron las fuentes.

Las fuentes gubernamentales estadounidenses enfatizaron que se trata
sólo de un borrador que está circulando y que no es un texto final,
aunque estos cambios pueden ser anunciados al inicio de la próxima semana.

''Viéndolas en conjunto, estas medidas promueven una inmigración segura,
legal y ordenada, al tiempo que apoyan las aspiraciones del pueblo
cubano de vivir en una sociedad libre y próspera'', expone el borrador.

En una conferencia de prensa realizada ayer en Texas, el Presidente no
mencionó este borrador o eventuales cambios en la política inmigratoria,
pero trazó claramente una línea entre los cubanos de la isla y el exilio.

''Primero es lo primero, y ello es que el pueblo cubano necesita decidir
el futuro de su país'', y posteriormente, ''una vez que el pueblo de
Cuba decida formar un gobierno, entonces los cubanoamericanos podrán
interesarse por ese país y lidiar con el tema de la confiscación de
propiedades'', declaró Bush.

El mandatario enfatizó que desea que el pueblo cubano pueda ''escoger su
propia forma de gobierno'', y agregó: ``Permítanme dejarlo bien claro,
deseamos que Cuba tenga la posibilidad de transformarse a sí misma de
una situación de tiranía a un tipo de sociedad diferente que el pueblo
cubano debe definir''.

El Presidente también admitió que la Casa Blanca sigue en la oscuridad
con respecto a la evolución de la situación en la isla. Es la primera
vez que él habla de la situación en la isla desde que se supo a inicios
de la semana pasada del provisional traspaso de poder del gobernante
Fidel Castro a su hermano, el general Raúl Castro, a causa de una seria
enfermedad que aparentemente lo obligó a operarse de los intestinos.

''Cuba no es una sociedad muy transparente, por lo que así las cosas lo
único que sé es lo que se ha especulado, y eso es, por un lado, que
[Fidel Castro] está muy enfermo y, por otro, que va a salir del
hospital. Pero no sé, realmente, no sé'', dijo Bush.

Al trazar una línea entre los cubanos de las dos orillas del Estrecho de
la Florida, el mandatario provocó reacciones encontradas en la comunidad
exiliada, que oscilaron desde el rechazo absoluto hasta la moderación.

''El Presidente cree que lo fundamental para Cuba es que haya una
transición a la democracia y que no sea aceptable para la comunidad
internacional una tiranía de Castro sin Fidel Castro. Y que las
decisiones sobre las políticas a seguir por los constitucionalistas y
los legisladores de la Cuba libre del mañana, serán tomadas por los
mismos constitucionalistas y legisladores de la Cuba libre del mañana'',
comentó el congresista republicano Lincoln Díaz-Balart, quien es además
vicepresidente del Comité de Reglamento de la Cámara de Representantes.

Por su lado, el director de New Democrat Network, Joe García, quien fue
director ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA)
hasta hace dos años, sostuvo: ``A algunos de nosotros que ya habíamos
tropezado con esta piedra, nos queda mostrar simpatía por los que chocan
con esta realidad por primera vez''.

García se refería a que, cuando estaba en la FNCA, él protagonizó una
campaña para emplazar la política inmigratoria de EEUU hacia Cuba.

''Cuando cambiamos de rumbo fue porque chocamos con el obstáculo de
Washington. Otros prefirieron seguir chocando una y otra vez con la
misma piedra. Hoy recibieron otra señal, yo diría que concluyente:
quédense en casa y limítense a mirar de lejos. Esto es algo que debe ser
muy duro para esos cubanos que siempre han creído en el añorado apoyo
americano'', añadió García.

Las palabras de Bush provocaron una poco usual coincidencia entre dos
organizaciones del exilio, tradicionalmente opuestas en el enfoque hacia
la isla.

''Nuestras preocupaciones y participación en el desarrollo de Cuba no
esperarán hasta que ocurra una transición, porque estamos muy
interesados en ayudar y acelerar una transición a la democracia tanto
como podamos'', dijo Camila Ruiz, portavoz de la FNCA.

''El presidente Bush tampoco determina cuándo el exilio puede o no tener
participación'' en los asuntos internos de la isla, acotó por su parte
Ninoska Pérez Castellón, del Consejo por la Libertad de Cuba.

Según Pérez, el papel de los exiliados está delineado en el informe de
la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre, donde se indica que en caso de
cambio político en la isla, el exilio debe dar ayuda en ''todas las
áreas'' para asegurar ``el éxito de una transición a una Cuba libre''.

Ruiz coincidió con el Presidente en no traer a colación de momento el
tema de las propiedades confiscadas, ``particularmente porque el régimen
lo utiliza para asustar a los cubanos haciéndoles pensar que los
exiliados quieren regresar, recuperar sus propiedades y echar a la gente
de sus residencias''.

La portavoz añadió que, no obstante, los exiliados tienen derecho a
discutir ese y otros asuntos ``incluyendo cómo estos reclamos se
manejarán en una Cuba post Castro, un asunto que, como tantos otros,
obviamente surgirá''.

Esta información se complementó con servicios cablegráficos de El Nuevo
Herald.

rferreira@elnuevoherald.com

http://www.miami.com/mld/elnuevo/15221093.htm

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