Sunday, May 14, 2006

Los hijos de la guerrilla del Che

Posted on Sun, May. 14, 2006

Los hijos de la guerrilla del Che
WILFREDO CANCIO ISLAS
El Nuevo Herald

Patrick Thierry Koloko-Omoko está empeñado en vindicar su ascendencia
cubana, aunque por nombre, personalidad y destino parezca más un
príncipe africano en fuga.

Nacido en Camerún del matrimonio de una mujer tutsi con un capitán
cubano descendiente de la ''estirpe negra'' del célebre pintor Pablo
Picasso; graduado de Cibernética Matemática en la Universidad de
Kinshasa y hacedor de brebajes curativos; amigo de la familia del
dictador Mobuto Sese Seko y fugitivo de las fuerzas rebeldes que tomaron
el poder en Zaire, en 1997, Koloko-Omoko ha desandado una vida de
dramáticas aventuras que apenas ahora comienza a experimentar momentos
de sosiego.

La calma y la estabilidad han llegado últimamente de la mano de su
esposa Kabongo Roseline, de origen tutsi y refugiada política, con quien
tiene un hijo de un año y ocho meses, Moet-Kiton Koloko. La familia vive
en Atlanta, donde Koloko-Omoko está enfrascado en impulsar una pequeña
empresa de transporte de carga y opera un grupo de servicios de limpieza.

A los 34 años, la suerte empieza a sonreírle tras serios tropiezos como
inmigrante indocumentado en Francia y Estados Unidos.

''Mi vida dio un giro increíble desde que llegué a Estados Unidos'',
expresó durante la entrevista con El Nuevo Herald. ``Comparto la
filosofía de la libertad y las oportunidades que ofrece este país. . .
casi que ya me siento como un afroamericano''.

Koloko-Omoko arribó a Estados Unidos en enero del 2002, cuando el vuelo
que debía llevarlo desde Honduras a Toronto, Canadá, hizo escala en
Miami. Las autoridades estadounidenses hallaron irregularidades en su
pasaporte y lo arrestaron. Terminó por confesarlo todo y fue llevado al
Centro de Detención de Krome, con una solicitud de asilo.

El abogado Willy Allen logró sacarlo de Krome con el estímulo de una
evidencia legal que desbrozaba suficientemente el caso: la sangre cubana
de Koloko-Omoko.

''El tiene todo el derecho a obtener la residencia en este país mediante
la Ley de Ajuste Cubano [CAA]'', dijo Allen. ``Ha permanecido aquí por
más de un año y ha obtenido documentos de nacionalidad cubana por vía
paterna''.

Tras la negativa de un juez de inmigración a concederle el asilo, Allen
presentó este mes la solicitud de residencia para su cliente, basándose
en la CAA. La petición está sustentada por el certificado de nacimiento
de Luis Alvaro Pérez Picaso, el padre, así como por la cédula nacional
de identidad expedida por la República de Cuba a nombre de Koloko-Omoko,
el pasado 12 de diciembre.

La copia de la inscripción emitida por la República de Cuba confirma que
Pérez Picaso nació el 10 de noviembre de 1941 en Santiago de Cuba.

Allen reconoce que se trata de un caso singular, pero que pudiera
destapar ''la caja de Pandora'' para los descendientes de numerosos
cubanos que hicieron familia durante las llamadas misiones
internacionalistas en países de Africa.

Tras la ruta del Che

Koloko-Omoko recuerda que siendo niño su padre le contaba sus vivencias
junto a la guerrilla del Che Guevara en el Congo.

El apoyo militar cubano a los movimientos revolucionarios de Africa
negra se hizo patente desde 1965, cuando arreciaban las luchas
anticolonialistas en ese continente. Con el espaldarazo total de Fidel
Castro, el Che marchó a tierras africanas con más de 100 combatientes
para respaldar la resistencia armada en Zaire (Congo Leopoldville, hoy
República Democrática del Congo) y luchar junto a los seguidores del
asesinado líder Patricio Lumumba.

Por esa época el Che también sostuvo entrevistas con la dirección del
naciente Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA),
encabezado por Agostino Neto. Una segunda columna militar viajó entonces
desde La Habana al Congo Brazzaville, hoy República del Congo, con la
misión de participar con un grupo de asesores combatientes en un frente
guerrillero del MPLA en Cabinda.

No está esclarecido si el capitán Pérez Picaso figuró en el grupo de
oficiales cubanos que entrenó y combatió junto a los guerrilleros
angoleños o si estuvo en el batallón que desde el Congo Brazzaville
prepararon y armaron tres columnas del MPLA bajo las órdenes del también
entonces capitán y ahora general Rafael Moracén, entre 1966 y 1967.

''Mi padre fue una pieza de la Guerra Fría'', enfatizó Koloko-Omoko.
``Decía que él había luchado por cambios sociales para mejorar la vida
de su gente, pero que no era comunista''.

Al parecer, Pérez Picaso viajó a la entonces Unión Soviética para tomar
cursos de adiestramiento militar y retornó luego a Angola, donde conoció
y se enamoró de Helene Moloko-Mulela, una empresaria zairense con
negocios de diamantes en Luanda, la capital angolana.

La pareja contrajo matrimonio y se radicó en Zaire en 1971. Un año
después nació Koloko-Omoko durante una breve estancia de los padres en
Camerún.

''Mi padre conocía el lingala [dialecto de Zaire] y llegó a entender
otras lenguas africanas, pero siempre me habló en español'', rememoró.
``El español se quedó en mí como el único punto de referencia hacia lo
cubano''.

Según el testimonio, Pérez Picaso fue distanciándose de sus contactos
con La Habana hasta optar por el retiro. Koloko-Omoko estima que el
último viaje de su padre a Cuba se produjo entre 1982 y 1983.

''No lo podía entender entonces, pero fue como desencantándose'', agregó.

Alcibiades Hidalgo, ex embajador en Naciones Unidas y miembro de la
misión negociadora de la retirada de las tropas cubanas de Angola en
1989, asegura que el de Pérez Picaso no es un caso aislado.

''Muchos oficiales y soldados cubanos que establecieron relaciones y
tuvieron hijos con mujeres africanas prefirieron quedarse allá y no
regresar [a Cuba]'', indicó Hidalgo, quien escapó de la isla en el 2002.
``Son casos muy frecuentes en Angola, Etiopía y otros países de la región''.

Brebaje para Mobuto

Durante sus estudios universitarios en Kinshasa, Koloko-Omoko entabló
una fuerte relación de amistad con Kongulu Mobuto, hijo del ''Supremo
Combatiente'' que gobernó Zaire por 32 años.

Kongulu llegó incluso a confesarle que padecía de impotencia sexual y le
pidió someterse a los tratamientos con plantas medicinales, una práctica
de larga tradición en la familia materna de Koloko-Omoko.

''Fueron tan exitosos los brebajes para su problema, que Kongulu le
recomendó al padre [Mobuto] que probara utilizarlos para combatir el
cáncer que lo aquejaba'', contó. ``Así es que se produce mi asociación
con la familia de Mobuto''.

Diagnosticado con cáncer de próstata desde 1962, la enfermedad del
gobernante resultaba tan incontrolable como sus esfuerzos por mantenerse
en el poder. Los procedimientos médicos en clínicas de Europa no
conseguían mejorarlo. Su salud fue haciéndose cada vez más frágil y su
posición política comenzó a desvanecerse hacia 1994, asediado por los
rebeldes tutsis que ocuparon parte del territorio zairense.

Mobuto accedió a los brebajes anticancerígenos en vísperas de la caída
de su régimen. La rebelión estalló en noviembre de 1996 tras un decreto
que forzaba a los tutsis a abandonar Zaire, so pena de ser fusilados. El
16 de mayo de 1997 Kinshasa fue capturada por el movimiento insurgente,
obligándolo a marchar al exilio en Togo.

Apenas cuatro meses después, el dictador moría en Marruecos.

Las viñas de la ira

El derrocamiento de Mobuto suscitó el caos en el país. La familia de Koloko-

Omoko fue identificada como partidaria del antiguo régimen y no tardó en
verse golpeada por trágicos desenlaces. No le valió la ascendencia tutsi
para ser perdonada por los seguidores de Laurent-Désiré Kabila,
proclamado nuevo presidente de Zaire.

''La casa de mis padres fue quemada una noche'', relató. ``Ellos no
aparecieron nunca ni sus cuerpos fueron hallados en los escombros del
lugar. Los vecinos dijeron no tener ninguna noticia sobre su paradero''.

Todos los recuerdos familiares, incluyendo fotos de los parientes
cubanos, quedaron reducidos a cenizas. Los rebeldes comienzan a rastrear
a sus antagonistas a través de comités populares en los barrios y
Koloko-Omoko tuvo que ocultarse en un ático para escapar de una muerte
segura.

Un amigo logró conseguirle un pasaporte falso y así pudo salir rumbo a
Francia a comienzos de 1998.

''Llegué a París sin dinero, en el más absoluto desamparo'', aseveró.

La permanencia en Francia resultó frustrante. Gracias a su perfecto
dominio del francés, sobrevivió ejerciendo trabajos no autorizados,
entre ellos la fotografía. El estancamiento de su proceso de
legalización en el país lo llevó a concebir otra salida.

Había logrado ahorrar algún dinero y con la ayuda de amigos residentes
en Canadá, consiguió enrolarse en una operación de tráfico humano que
prometía llevarlo hasta Guatemala por $10,000.

En una semana pasó de Guatemala a Honduras para emprender viaje a
Toronto. Pero la suerte no lo acompañó a su paso por Miami.

''Me gustaría encontrar a mi familia de Santiago de Cuba'', manifestó.
``Hay una mitad de mí que es cubana y siento una necesidad por hallarme
en esa cultura''.

Por lo pronto, Koloko-

Omoko está practicando insistentemente el español y frecuenta un
restaurante de comida cubana en Atlanta, aunque dice ser fanático de los
tamales y las tortillas mexicanas.

Hasta ahora su único contacto con la isla para probar oficialmente su
''condición cubana'' le ha resultado bastante costoso: $50,000 que aún
está pagando a un abogado francés, quien viajó varias veces a La Habana
para hacerlo acreedor de su nueva cédula de nacionalidad.

http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/magazine/14574026.htm

No comments: