SOCIEDAD
Libreros ambulantes de La Habana
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Conseguir un determinado
libro en La Habana no es tarea fácil si no se conoce a una persona que
se dedica a vender libros por encargo. Ellos mismos se nombran libreros
ambulantes. Son los que recorren librerías estatales, portales y plazas
públicas donde se venden libros viejos y hasta las casas donde las
familias desean deshacerse de sus bibliotecas personales.
Los libreros ambulantes han existido siempre. Son personas especiales,
amigos de los intelectuales y con una sólida cultura que los ayuda en la
búsqueda y el encuentro de libros que tratan de cualquier tema, por muy
difíciles que sean de conseguir.
En ocasiones, la búsqueda de un libro puede tomar días, semanas y hasta
meses. O, sencillamente, el libro no aparece, y el librero se lo
comunica al cliente.
Conozco, estoy segura, al mejor librero ambulante de la capital. No hay
obra editada en Cuba en cualquier época que mi amigo no haya tenido en
sus manos. Como conoce el valor de cada una, fija el precio del libro,
teniendo en cuenta también el interés y la premura de su cliente.
Es amigo de todos los vendedores de libros viejos que se estacionan en
los portales de las avenidas y calles principales, y confiesa, sin pena
alguna, que come caliente cada día porque gasta la suela de sus zapatos
buscando lo que sus clientes le piden.
Se trata, sin duda, de un personaje anónimo, pero muy querido por
escritores, artistas, y los lectores en general. Se siente orgulloso de
haberle conseguido libros a poetas como Fayad Jamis y Dulce María
Loynaz. Es, posiblemente, el decano de todos los libreros ambulantes.
Hace unos días, cuando me visitó en mi casa para venderme un libro de un
poeta exiliado que yo le había pedido, me puso al tanto de lo que ocurre
con la venta de libros, tanto a los extranjeros como a la población.
Por ejemplo, los jóvenes solicitan autores que se han marchado del país,
como Manuel Moreno Fraginals, Heberto Padilla, Belkis Cuza Malé, Manuel
Díaz Martínez, Jesús Díaz y muchos otros. Los extranjeros que buscan
libros que se han agotado en las librerías del Estado, y que a juicio
suyo es la minoría, prefieren libros de Che Guevara.
- ¿Y los de José Martí?
Para vergüenza nuestra, apenas buscan libros de José Martí. Como si el
Apóstol no hubiera existido.
Me intereso por lo que la población compra.
- Libros con temas de auto-ayuda, de consejos: Cómo ser feliz, Cómo
ganar dinero. Libros de meditación, de yoga, esotéricos, de religiones
afrocubanas. También los editados antes de la Revolución.
-¿Y los que no se venden?
- Los libros de marxismo. Los libreros no los compran porque no se
venden. Mucho menos aquellos famosos, de Economía, que llegaban de la
desaparecida Unión Soviética.
- Pero en general -me aclara- la venta está floja. No hay dinero en la
calle, y el que hay la gente lo usa para comprar comida, si la encuentra.
Mi amigo, el librero, camina a diario por las calles Monte, Reina,
Carlos III, San Lázaro, Infanta, 23, L, La Habana entera buscando
libros, siempre con éxito. Dice que más que experiencia, es cuestión de
memoria, saber dónde encontrar lo que se busca. En ocasiones va directo
al sitio pensado.
Se dice a sí mismo un vendedor de suerte. No importa que gaste zapatos
en sus caminatas si sorprende y complace a sus amigos, los clientes.
http://www.cubanet.org/CNews/y06/may06/18a8.htm
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