"Cámbiamelo mi' jito, ¡ por tu madre!".
Roberto Santana Rodríguez.
Bitácora Cubana, 19 de mayo de 2006, La Habana
Así piensa decirle Mercedes al trabajador social, cuando éste, en
compañía de la delegada del Poder Popular vengan a su casa para el
llamado recambio, mas bien venta casi o forzada, en este caso del
refrigerador, como parte de la "Revolución Energética" que se viene
llevado a cabo en la Isla desde enero pasado.
Mercedes es una mujer cercana a las 6 décadas de vida, es ama de casa
y jubilada con una modesta pensión de 75 pesos moneda nacional que, como
es fácilmente imaginable, no le alcanza ni para empezar a la hora de
"resolver" los alimentos y otras necesidades básicas de su hogar por lo
que tiene, como se dice en Cuba, que pintar Coca Colas en el aire para
poder subsistir junto al resto de su familia que la apoyan y ayudan en
todo lo que pueden.
Mercedes está desesperada, es víctima de gran estrés porque necesita,
de todas formas, un nuevo refrigerador, aparato imprescindible en
cualquier hogar. Con estos calores, ¡UF, que país! El que tiene ella,
ganado luego de duros años de trabajo por méritos acumulados, es un
LILARD ruso con más de 20 años de explotación. El mismo está explotado o
como la Habana, no aguanta más.
"Muy pronto vienen", dice Mercedes en su casa. "Ya hicieron el censo",
"Ya están por ArroyoNaranjo", no se cansa de repetir, entre otras frases
de auto esperanza, la atribulada mujer a sus no menos atribulados y
cansados familiares.
El referido censo es otro de los varios que ha realizado la activista
del comité para saber los equipos electrodomésticos existentes en cada
hogar, el cual están haciendo desde enero cuando un pajarito susurró al
oído de Mercedes que los refrigeradores ya se encontraban en el puerto
de la Habana.
Desde entonces Mercedes se dio a la tarea de forma frenética de reparar
el "frío". Esta odisea no comenzó a principios de 2006, ya dura más de 2
años, desde que la máquina original “cantó el manicero”, o se quemó para
decirlo con propiedad.
En esos fatídicos momentos Mercedes "resolvió" primero una máquina
mexicana, también reparada, enrollada, que no llegó a dos meses
funcionando. Después estuvo largos meses guardando las cosas en las
casas de los vecinos, recogiendo de forma religiosa, día por día en la
tarde los dos pepinos, pomos plásticos, de agua congelada para consumir
en la comida.
Primero fue la máquina, después el filtro que había que ponérselo nuevo,
el “relay” que no servía o el “chasis” que necesitaba de una
reconstrucción. Bueno cualquier pieza o componente del antiguo y
desvencijado equipo que como castillo de naipes tocado por una breve
brisa se desmoronaba de forma irremisible.
Porque se torna muy difícil en Cuba reparar un refrigerador y más si
tiene la máquina quemada. Mercedes no dispone de chavitos, CUC, para
comprar una nueva en la “shopping”, ni tampoco para solicitar los
servicios de una firma que por poco menos de 100 dólares, digo,
chavitos, mas algunos pesos cubanos reparan de forma integral los
refrigeradores.
Mercedes se vio precisada a buscar otra solución a su acuciante
problema, más económica y por ende, más propicia, para que se cumpliera
el viejo adagio de que lo barato sale al final caro.
La mujer acudió cuando pudo a un taller particular donde se enrollan
máquinas, la suya no tenía solución, le dijeron, pero, le ofrecieron
venderle una al módico precio de 800 pesos moneda nacional, 33 y
centavos en CUC, con un mes de garantía. Casi exacto el tiempo que le
duró el frío funcionando a Mercedes, un mes y 9 días a principio de año,
haciendo vano el gasto adicional de 300 pesos, en total 1,100 moneda
nacional que se debieron pagar al mecánico para que le echara el gas y
montara la máquina.
Pero las cosas no han quedado ahí, después de este fracaso Mercedes no
se dio por vencida y continuó intentando arreglar el frío, mas con el
acicate, la presión, que significaba la supuesta proximidad del recambio
y las palabras tajantes de la delegada del Poder Popular que en reunión
convocada al efecto dijo blandiendo su dedo índice derecho que irían a
las casas acompañados de un mecánico de refrigeración resultando
imprescindible comprobar la existencia de hielo en el congelador y
agregando en respuesta al planteamiento de un "elector" que los que
estuvieran rotos no existían, que ni le hablaran de eso.
Mercedes ha recibido la visita de dos mecánicos más en su casa, los que
tampoco han podido resolverle su problema. En estos precisos momentos el
refrigerador de Mercedes está funcionando a duras penas y ella, como ya
dijimos, está desesperada porque, "Muy pronto vienen", "Ya hicieron el
censo", "Ya están por Arroyo", repite de forma incesante.
Mercedes quiere ser legal, ha rechazado propuestas que el sugieren
arreglarlo y dejarlo sin funcionar hasta que estén en la cuadra o
quitarle el “relay” y ponerle dos cables directo a la corriente y
conectarlo en el momento oportuno. Ella solo quiere un refrigerador
nuevo, que funcionando, contribuya al menos a paliar la situación
existente, quitándole una preocupación de su mente por demás bastante
llena de dificultades de todo tipo.
Le deseo suerte y espero, claro, como parte de otro trabajo contarle mi
amigo, qué pasó por fin con Mercedes, ¿Le cambiaron el frío?, ¿No lo
hicieron?, ¿se lo dieron en la segunda vuelta? y conocer también de las
peripecias a la hora de pagarlo, que cuesta 6, 000 pesos moneda
nacional, claro, ¿qué pensó usted? Por el momento trataré de estar cerca
cuando Mercedes le diga al trabajador social y a su comitiva,
"Cámbiamelo mi' jito, ¡por tu madre!".
http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=2071
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