Friday, May 17, 2013

Vía libre a la impunidad

Vía libre a la impunidad
Jueves, Mayo 16, 2013 | Por Jorge Olivera Castillo

LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org - Muy poco se puede esperar de lo
sucedido recientemente en el Consejo de Derechos Humanos, respecto al
examen periódico de varios países, entre ellos, Cuba.

Con la posposición hasta septiembre de las respuestas a las
recomendaciones elaboradas por la instancia internacional, el gobierno
de la Isla vuelve a mostrar sus reticencias al acatamiento de las
exhortaciones para que mejore en asuntos relacionados con el respeto al
libre ejercicio de las libertades fundamentales.

El hecho de que tomara notas y escuchara impasible las críticas de los
representantes de otras naciones, apenas significa un procedimiento
formal que pasará al olvido en un tiempo relativamente breve.

No existe una genuina voluntad de cooperación. Todavía está lejos el día
en que cesen o disminuyan los actos de repudio, los arrestos
arbitrarios, los encarcelamientos por motivos políticos y los juicios
sin las debidas garantías procesales.

La situación sobre este tópico de la realidad nacional apunta a un mayor
deterioro en lo que resta del 2013. Basta repasar los acontecimientos
para cerciorarse de que apenas queda espacio para la esperanza.

El aumento de los presos políticos y de las golpizas por parte de las
turbas organizadas contra cualquier manifestación de protesta pública,
reflejan una tendencia que podría incluso sobrepasar los pronósticos más
conservadores. Por razones de supervivencia, el régimen no va desestimar
los métodos con los cuales garantiza el control social.

Con una hábil combinación de técnicas, que van del chequeo personalizado
y el corte del servicio telefónico hasta el arresto temporal, el
confinamiento prolongado o las palizas, los secuaces del Ministerio del
Interior y sus colaboradores, consiguen mantener los niveles adecuados
de terror que actúan como aislantes entre los opositores y el resto de
la población.

Es casi imposible ganar prosélitos, al menos en cantidades notables,
ante una represión que se actualiza cada día en función de las
necesidades. No importan los costos políticos u otros problemas colaterales.

Lo más que sucede frente a las sistemáticas y flagrantes violaciones a
los derechos ciudadanos por parte de las autoridades cubanas, son
denuncias de organizaciones no gubernamentales y ocasionalmente algún
que otro señalamiento crítico no vinculante de parte de entidades
pertenecientes al sistema de las Naciones Unidas, como el Consejo de
Derechos Humanos.

Raúl Castro ha mostrado sus credenciales de represor implacable, tal y
como lo hizo su hermano durante los 47 años que estuvo como gobernante
absoluto del país.

Aunque se le atribuye algún mérito en cuanto a las leves aperturas
económicas que ha promovido desde que sustituyó a Fidel en la
presidencia, es indiscutible su consagración a mantener el orden y la
unanimidad ideológica en torno a las directrices del partido comunista.

La insurrección popular que acreditan algunos analistas a partir del
cúmulo de problemas existenciales y la indiscriminada aplicación de la
fuerza sin detenerse en las consecuencias, es sólo una teoría que en el
contexto cubano se desmorona más rápido que un castillo de naipes.

El gobierno ha logrado salir airoso con sus tropelías. Sus actos
represivos terminan diluyéndose en un mundo que concentra su atención en
asuntos de mayor importancia estratégica. El Medio Oriente o Corea del
Norte copan el interés político y mediático. Cuba sigue siendo un
problema menor en el tablero mundial.

Por tanto, las 292 recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos no
tendrán ningún impacto relevante. La situación interna seguirá siendo
grave y sujeta a una ampliación de las incidencias. Raúl Castro sabe que
las posibilidades de afrontar castigos de envergadura son nulas. Por eso
actúa sin que le tiemble el pulso.

oliverajorge75@yahoo.com

http://www.cubanet.org/articulos/via-libre-a-la-impunidad/

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