Friday, May 17, 2013

El regreso de Yoani Sánchez a Cuba: llevar la delantera

El regreso de Yoani Sánchez a Cuba: llevar la delantera
Publicado el Miércoles, 15 Mayo 2013 13:28
Por Rafael Pinto*

Un ex alumno, mexicano, me ha compartido una anécdota muy significativa.
Pudo enrolarse sin mayor dificultad entre los integrantes del Movimiento
Mexicano de Solidaridad con Cuba reunidos a la entrada del hotel
Presidente Intercontinental, de Puebla, el pasado 10 de marzo.

Allí fue brevemente instruido con algunas consignas y arengas que no
entendía bien, como aquella de "Pin pon fuera, abajo la gusanera". Contó
a unas 30 personas que debían repudiar la presencia de Yoani Sanchez, en
la Reunión de Medio Año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
En algún momento de aquel mitin entabló diálogo con otro joven convocado
que, como él, levantaba una pancarta en la que se leía "Cuba sí, Yoani
no", y le preguntó si conocía a Generación Y. La respuesta fue
encantadora: "Creo que esos hacen rock alternativo y a mí no me gusta
mucho eso".

Despliegues furiosos versus parsimonia

Escenas de ese tipo, como se sabe, fueron suscitándose en cada
presentación anunciada de la bloguera. Todo un despliegue de furiosos
contra la mujer, enardecidos contra algo que ni siquiera conocían. Y
también fue repetida y casi idéntica su reacción: La parsimonia. Ya
sabía que parte del show consistía esperar que terminaran los exabruptos
y acusaciones, los intentos por reventar sus intervenciones, para luego
poder razonar sobre los temas de su agenda. Los grupos de choque del
régimen en el exterior tenían la misión de mostrar un "rechazo
internacional" a la cubana pero, en el apuro y el atropello, no tuvieron
tiempo de ilustrarlos o capacitarlos contra eso que debían fastidiar.

Lo cierto es que, a fin de cuentas, el resultado fue contraproducente.
Esas babosadas que hizo la inteligencia cubana a través de sus embajadas
y simpatizantes en cada país por el que Yoani Sánchez pasó, aumentó un
poco más el interés de otros sectores que, si no fuera por la algarabía,
jamás se hubieran enterado de su existencia. Consecuencia: Le agrandaron
el auditorio.

Ante el fracaso rotundo con el uso de las hordas en el exterior, el
régimen rediseñó la arremetida apelando a su más socorrida y repulsiva
argucia, esa que hoy se conoce como "asesinar la reputación". O
intentarlo, al menos.

En esa otra línea o táctica estaban apareciendo los respingos del
régimen. Hay varios en diversas publicaciones, todos aparentemente
compitiendo por el premio a lo más banal. Creí que de ahí no pasaría.
Pero cuando ya no había marea con Yoani, cuando la cosa parecía calmada
y camino al sosiego, me apareció otro ex (ahora ex profesor), con uno de
los artículos más enternecedoramente fallidos que le podía imaginar:
"Yoani Sánchez: la última esperanza", del Domingo Amuchástegui Alvarez.

Predicción profesoral

Según el profesor, sería un gran error sugerir siquiera que al regreso
de Yoani a Cuba sería brutalmente reprimida. Eso me tranquiliza. Pero lo
que realmente le agradezco es el fundamento. Resulta que no será así ya
que "las reglas del juego político están cambiando y continuarán
cambiando". Con esto implícitamente está reconociendo que así ha sido
siempre el trato a los disidentes: "arrestados o reprimidos brutalmente".

Me encantaría que ésta no fuera una prospección equívoca del profesor,
pero, desafortunadamente, las palizas continúan a lo largo del país
contra todo el que levanta la voz. Cuánto me gustaría que me desmintiera
prodigando evidencias. Pero en este caso específico, lo que mejor
pertrecha a Yoani ahora son esos reflectores, cámaras y micrófonos, que
el propio régimen ayudó a engrosar con sus apurados insultos. Será por
eso que con ella, parece, se esmerarán en la nueva estrategia, apostarán
por el vituperio y la deshonra. Y para lanzar los primeros ataques de la
nueva etapa, se ha dispuesto el profesor. Su tarea no es relatar los
golpes que no se dan en Cuba, sino atentar contra la imagen de Yoani en
el exilio. A eso se aboca.

La grotesca manipulación sobre los decires de Yoani acerca del embargo y
los cinco espías, no es nueva, ya había aparecido profusamente en las
páginas del oficialismo cubano en internet. Me queda muy clara su
intención y comprendo el desespero de los cancerberos por confundir.

Hay otras linduras en el artículo que merecen más atención.

El autor se regodea con la "debilidad" de la disidencia cubana por ser
financiada, o asesorada por organismos internacionales, embajadas
extranjeras o la propia Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba.
¿Vería el profesor también como "debilidad" que los "movimientos de
liberación" en África y América Latina, recibieron en su momento todo
tipo de ayuda, incluida la armada, del gobierno cubano? ¿No conocerá él
a testigos excepcionales de ello?

Lucha legítima

En mi opinión, cualquier solidaridad con la lucha no violenta frente a
una dictadura, es legítima. No así la que supone el uso de las armas o
el terror, como la que alentó sin mucho disimulo durante años el castrismo.

Entre sus tribulaciones, el analista reconoce la honestidad de Yoani al
aceptar que son pocos los que se atreven a criticar al gobierno. Pero,
llegado a ese punto, hace unos malabares con inferencias y sofismas tan
pueriles que decepcionan a cualquiera que lo hubiera leído o escuchado
con respeto hace 30 años.

Veamos una: Como son tan pocos los que critican en los blogs, y en los
grupos disidentes, también tendrán que ser pocos los que piensan
parecido a ellos entre la población cubana, por lo que se debe concluir
que no tendrían "apoyo de masas".

En este sentido me gustaría proponerle al profesor que él mismo
condujera una gran consulta nacional, en la que se le encueste
libremente y con garantías de no represalias a la población, sobre los
temas acuciantes del país hoy por hoy. Si después de un ejercicio así,
resultara que sigue el "significativo grado de aislamiento" de la
disidencia, no me quedaría más remedio que otorgarle crédito. Si no, le
sentaría bien retractarse. Si además de encuestador, aceptara ser
moderador de un debate abierto por los medios de difusión en cadena
nacional, entre la misma Yoani que él ningunea, y el más experto
propagandista del gobierno, y luego pudiera medir la reacción popular a
eso. ¿Está seguro que podrá sostener su afirmación de falta de apoyo de
masas? No creo.

Nótese que el genial argumento del que dispone el profesor, es que
personalmente ha caminado un par de veces junto a las Damas de Blanco, y
que no son muchos los que se detienen para saludarlas. Como si la
inteligencia del cubano promedio no fuera suficiente para saber cuánto
de "pueblo cubano real" vive sobre la 5ta Avenida o suele deambular por
ahí cada domingo. Además, tampoco ellas han hecho llamado alguno a
marchas o manifestaciones populares, (lo cual no sería mala idea, pero
no en Miramar).

Gritos contra el miedo

El profesor cita a Yoani, que explica que es comprensible el miedo de la
población a gritar sus penas. Entonces, apelando a un chovinismo
innecesario dice "Que los cubanos tengan miedo y carezcan de coraje, es
algo realmente difícil de encontrar en la historia de Cuba". Como si el
miedo tuviera nacionalidad, o genética. Como si sentir miedo no fuera
una posibilidad en cualquier ser humano. O como si el Coronel Pedro
Tortoló no fuera cubano. Claro que hay miedo en Cuba. Miedo a las
golpizas, a las cárceles, a perder el trabajo, a ser expulsados de
escuelas y universidades. Por supuesto que hay miedo. Negar eso no es
señal de honestidad en el análisis.

Tampoco es muy lúcido comparar el contexto histórico, cultural,
geográfico y político de la Polonia de 1988 con la Cuba de hoy,
gobernada in extenso por militares en los últimos años. Insinuar el
peligro de soviéticos en la frontera polaca de entonces, sin mencionar
que la URSS de Gorbachov vivia en plena perestroika y ante una
autocrítica demoledora a su política exterior, es escatimar
perversamente la verdad histórica.
Llega al paroxismo intelectual el profesor cuando de momento descubre
que Yoani es "la última esperanza" para "las viejas generaciones del
exilio", ya que se identifica con su "discurso convencional". Pero
resulta que en el mismo acto, en el abrazo con el lobby cubano, deja de
ser, repentinamente, esa "última esperanza".

Muy a lo Shakespeare, el dilema de Yoani, según Amuchástegui, es ser o
no ser "la última esperanza". La verdad yo nunca la he leído o escuchado
reclamar para sí semejante rol, más bien la he visto desmarcándose de
los arcaísmos políticos del exilio cubano.

Tampoco es que necesitemos esperanzas a estas alturas. Ni creo que esta
mujer tenga esa virtud teologal. No se trata de esperar nada, sino de
hacer posible lo deseado. Y para eso sí hay un modo de luchar, sin
aspavientos, desde la no violencia. En eso, Yoani nos lleva la delantera.

*Ex profesor de Historia de la Filosofía en el Insitituto Superior de
Arte (ISA) de La Habana y en el Instituto Tecnológico de Monterrey. Es
fundador de un colegio en Veracruz, donde reside.

http://cafefuerte.com/opinion/opinion/puntos-de-vista/2849-el-regreso-de-yoani-sanchez-a-cuba-llevar-la-delantera

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