Sunday, May 20, 2007

La futura esclavitud

La futura esclavitud
Yosvani Anzardo Hernández
20 de mayo de 2007

Holguín, Cuba – bitacoracubana - Pensando en por qué le llaman a José
Martí el apóstol, encontré, no por casualidad, sino después de años de
afanosa búsqueda, un libro de él; prohibido también en Cuba.

Es curioso, que las palabras del héroe nacional sean consideradas
subversivas por el actual gobierno, cuando lo utiliza como símbolo de
unidad nacional.

Y como las palabras de Martí, son más importante que las mías, hoy, que
hable él. Y recuerden algo, la lucha ideológica, según nuestra
constitución, es legal:

"Por su cerrada lógica, por su espaciosa construcción, por su lenguaje
nítido, por su brillantez, trascendencia y peso, sobresale entre esos
varios tratados aquel en que Herbert Spencer quiere enseñar cómo se va,
por la excesiva protección a los pobres, a un estado socialista que
sería a poco un estado corrompido, y luego un estado tiránico…

"…Preocupar a los pueblos exclusivamente en su ventura y fines
terrestres, es corromperlos, con la mejor intención de sanarlos…

"…Esa futura esclavitud, que… estudia Spencer, es el socialismo...

"¿Cómo vendrá a ser el socialismo, ni cómo éste ha de ser una nueva
esclavitud? Juzga Spencer como victorias crecientes de la idea
socialista, y concesiones débiles de los buscadores de popularidad, esa
nobilísima tendencia, precisamente para hacer innecesario el socialismo,
nacida de todos los pensadores generosos que ven como el justo
descontento de las clases llanas les lleva a desear mejoras radicales y
violentas, y no hallan más modo natural de curar el daño de raíz que
quitar motivo al descontento. Pero esto ha de hacerse de manera que no
se trueque el alivio de los pobres en fomento de los holgazanes; y a
esto sí hay que encaminar las leyes que tratan del alivio, y no a dejar
a la gente humilde con todas sus razones de revuelta.

"So pretexto de socorrer a los pobres –dice Spencer– sácanse tantos
tributos, que se convierte en pobres a los que no lo son… Si los pobres
se habitúan a pedirlo todo al Estado, cesarán a poco de hacer esfuerzo
alguno por su subsistencia…

"Teme Spencer, no sin fundamento, que al llegar a ser tan varia, activa
y dominante la acción del Estado, habría este de imponer considerables
cargas a la parte de la nación trabajadora en provecho de la parte páupera…

"Henry George anda predicando la justicia de que la tierra pase a ser
propiedad de la nación; y la Federación Democrática anhela la formación
de "ejércitos industriales y agrícolas conducidos por el Estado".
Gravando con más cargas, para atender a las nuevas demandas, las tierras
de poco rendimiento, vendrá a ser nulo el de estas, y a tener menos
frutos la nación, a quien en definitiva todo viene de la tierra, y a
necesitarse que el Estado organice el cultivo forzoso. Semejantes
empresas aumentarían de terrible manera la cantidad de empleados
públicos, ya excesiva. Con cada nueva función, vendría una casta nueva
de funcionarios… ¡Mal va un pueblo de gente oficinista!

"Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados
por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe,
lo iría perdiendo el pueblo… Como todas las necesidades públicas
vendrían a ser satisfechas por el Estado, adquirirían los funcionarios
entonces la influencia enorme que naturalmente viene a los que
distribuyen algún derecho o beneficio. El hombre que quiere ahora que el
Estado cuide de él para no tener que cuidar él de sí… De ser siervo de
sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado. De ser esclavo de
los capitalistas, como se llama ahora, iría a ser esclavo de los
funcionarios. Esclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene
dominio sobre él; y en ese sistema socialista dominaría la comunidad al
hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo. Y como los
funcionarios son seres humanos, y por tanto abusadores, soberbios y
ambiciosos, y en esa organización tendrían gran poder, apoyados por
todos los que aprovechasen o esperasen aprovechar de los abusos, y por
aquellas fuerzas viles que siempre compra entre los oprimidos el terror,
prestigio o habilidad de los que mandan, este sistema de distribución
oficial del trabajo común llegaría a sufrir en poco tiempo de los
quebrantos, violencias, hurtos y tergiversaciones que el espíritu de
individualidad, la autoridad y osadía del genio, y las astucias del
vicio originan pronta y fatalmente en toda organización humana. "De mala
humanidad —dice Spencer— no pueden hacerse buenas instituciones." La
miseria pública será, pues, con semejante socialismo… Lamentable será, y
general, la servidumbre.

"…Pero no señala con igual energía, al echar en cara a los páuperos su
abandono e ignominia, los modos naturales de equilibrar la riqueza
pública dividida con tal inhumanidad… que ha de mantener naturalmente en
ira, desconsuelo y desesperación a seres humanos que se roen los puños
de hambre en las mismas calles por donde pasean hoscos y erguidos otros
seres humanos…

"Nosotros diríamos a la política: ¡Yerra, pero consuela! Que el que
consuela, nunca yerra."

Tomado de las Obras Completas, tomo 15, Editorial de Ciencias Sociales,
La Habana 1975, páginas 387-392.

http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=4777

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