Por: Aini Martín Valero, Cuba-Verdad
Bitácora Cubana, 16 de febrero de 2007, La Habana
En días pasados visité la prisión 1580, ubicada en el Municipio
capitalino de San Miguel del Padrón.
Debo reconocer que nunca antes había ido a un centro penitenciario. Esta
visita era necesaria e imprescindible, pues allí se encuentra un hermano
y amigo, el preso político y de conciencia Manuel Pérez Soria.
Este valeroso luchador por los Derechos Humanos se encuentra encarcelado
desde el 13 de julio del 2005, sin que se le allá realizado juicio. En
todo este tiempo de cárcel ha estado en 2 prisiones de Pinar del Río:
Kilo 5½ y Sandino.
En el mes de diciembre del 2006 fue trasladado para Ciudad de La Habana,
ya que se le haría juicio. Juicio que fue suspendido por el Tribunal,
sin explicaciones para amigos y familiares.
La visita programada para las dos de la tarde fue para nosotras un
compás de espera. Belinda Salas Tapanes, quien lo atiende y se preocupa
por él, me dijo, "mira lo que sucede ahora. Empieza por parte de los
uniformados con su cartelito Ministerio del Interior, el llamado por la
letra del primer apellido de los presos, para que así los familiares
vayan entrando".
Para no extenderme, pasaron todas las letras del abecedario y de Manuel
nada. Cuando terminaron con todas las personas que había en el salón,
entonces llamaron a Pérez Soria.
Las dudas se apoderaron de mí y empecé a preguntarme, ¿Me dejarán
entrar?, ¿Manuel me pondría en la tarjeta?, ¿Sabrán que soy periodista
independiente?, un revuelo de pensamientos se acumularon en mi cabeza.
Para tranquilidad nuestra no hubo ningún problema.
Entramos a un salón frío y mustio, donde había muchos guardias, todos
prestos a revisar cuanto bolso o jaba se traía. Introducían sus manos en
azúcares, picaron el flan en pedacitos, abrieron todas las cajetillas de
cigarros, revolvieron los espaguetis; en fin, fue una profunda y
desagradable requisa de alimentos, aseos y pertenencias que le
llevábamos a Pérez Soria.
De nuevo la espera. Iban saliendo los reclusos y Manuel nada. Vino un
uniformado y nos dijo "tienen que esperar, pues el reo está en celda y
hay que mandarlo a buscar". El banco de la paciencia se hizo
interminable. Nos llevaron para un cubículo, reja por medio y banquitos
de cemento en cada lado. "Manuel Pérez Soria es considerado peligroso y
hay que verlo mediante balaustres", me explica Belinda Salas. A mi me
pareció tan absurdo todo aquel circo, ¿Una persona que piensa diferente
al Gobierno, es peligrosa?, interrumpo mis pensamientos, traen a Pérez
Soria.
Cuanta alegría desborda "el diente", como cariñosamente lo llamamos sus
amigos. A través de la reja nos abrazamos y con sólo 20 cm. del guardia
que escucha toda nuestra conversación, pues "Manuel tiene que estar
vigilado", según ellos las 24 horas del día, comenzó la visita.
Encontré a mi amigo con muy buen ánimo, sus ideas firmes como una roca,
dispuesto a cumplir los años que sean necesarios pues, según sus propias
palabras: "mi lucha terminará cuando mi patria sea libre". Su salud está
bastante bien, sólo su mano izquierda, la cual se encuentra
completamente despellejada y con mucha picazón, al parecer sufre de
alguna alergia, lo cual no ha sido corroborado por ningún médico.
Me llamó mucho la atención el que toda la compañía 5 en la que se
encuentra Manuel pertenece a la raza negra, lo cual puede indicar que un
gran porciento de la población penal del país es negra.
La visita concluyó y mi recuerdo más amargo fue un pequeño llorando a
todo pulmón y gritándole a su papá: "hasta cuándo vas a estar
trabajando, no te vayas papá, no te vayas", mi corazón salió destrozado,
estuve deprimida el resto de la tarde y en mi mente martillea una
pregunta, ¿hasta cuándo el cubano será pisoteado por la dictadura?.
ainimv@yahoo.com
http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=4016
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