Friday, February 16, 2007

Primero el individuo

Política
Primero el individuo

(Re)conocimiento de la sociedad civil en Cuba, ¿un nuevo despertar?

Luis Felipe Rojas, Holguín
viernes 16 de febrero de 2007 6:00:00

En la edición número 74 de la revista pinareña Vitral, su director, el
laico Dagoberto Valdés, puso a consideración de los lectores el artículo
"La comunidad política al servicio de la sociedad civil". Un
acercamiento a los entramados de cómo sería viable en Cuba el curso de
una sociedad civil.

En el artículo, el destacado animador civilista nos acerca las claves de
cómo reconocer la salud de una sociedad civil en cualquier Estado, y
allí desvela los síntomas, por casi todos conocidos, que representa la
cada vez más ahogada sociedad civil cubana. Las figuras más visibles de
la comunidad política en la oposición han presentado proyectos de
regeneración para una Cuba futura, a pesar del empuje represivo de los
últimos tiempos, que ha mellado las intenciones y en numerosas ocasiones
la buena realización de los más ingeniosos ejercicios de la lucha pacífica.

Como apunta Dagoberto Valdés, la comunidad política debe estar al
servicio de la sociedad civil, en su conjunto, y de los ciudadanos de
manera individual; y son estos en su conjunto los que rearman en su
favor (y en el favor de todos) el entramado público de cualquier nación
democrática. En los últimos 50 años de la Isla, una exigua comunidad
política ha primado por encima, ya no de los deseos, sino de la
naturaleza misma de la vida de la sociedad civil.

En este período hemos visto cómo funcionan de resortes una cadena de
"estímulos" que no vienen a ser sino engañifas al ciudadano, tales como
viajes de trabajo al exterior, otorgamiento de "derecho a comprar un
auto" (de segunda mano), posesión de apartamentos y otras.

Se dice que debe existir "un marco jurídico adecuado" para el buen
establecimiento de la sociedad civil, mas contamos con instrumentos que
nacen ya maniatados, truncos, como la Constitución de la República y el
Código Penal. La mordaza aprieta en cuanto se les exige a los
estudiantes, futuros profesionales de Derecho, una fidelidad sin límites
al partido gobernante por casi medio siglo.

El ejemplo de la Iglesia

Aparecen, ciertamente, en el Compendio de la Doctrina Social de la
Iglesia, acápites relacionados con las funciones y deberes de la
comunidad política al servicio de la sociedad civil, que nos ponen en
vigilia al ser recomendaciones para su cumplimiento. Esto nos compromete
como ciudadanos y cristianos al fin. Hay una que sugiere "estar al
servicio de la sociedad civil y, en último análisis, (estar al servicio)
de las personas y grupos que la componen". Pero la constante de Poder
criolla practica la autofagia y comete una y mil veces el pecado de
comerse a sus hijos.

Los cubanos tenemos el honroso precedente de laboriosidad de la Iglesia
Católica. La obra realizada para servir de pujanza a la anterior
sociedad civil, creando y fomentando grupos fraternales, instituciones
caritativas, colegios y otros vínculos sociales que han ayudado a tejer
el rico entramado cívico; esto sin que otrora hayan sido tildados de
entreguistas a gobiernos extranjeros o mirados como sediciosos, como
ocurre con cada empeño de la actualidad.

La naciente sociedad civil cubana se ve penetrada y vigilada hasta la
saciedad por los órganos de represión y seguridad, que además de
hostigarla con fiereza se desacreditan constantemente ante sus
connacionales.

Sólo con una verdadera unión de todos los cubanos, unión que por ninguna
razón nos llevaría a doblegarnos unos a otros en nuestras creencias y
filiaciones, podremos ayudar a entretejer el cuerpo raído del civilismo.
El florecimiento de los clubes del danzón, asociaciones familiares y
fraternales de grupos afines al amor y la vida, así como las demás
iniciativas culturales, no debieran pasar por el tamiz de la fe ciega a
un credo político determinado, ni la obligatoriedad de denunciar a
nuestros hermanos de fraternidad.

En entramado social debe pasar, como no, por los escalones de
individuos, grupos sociales y, en última instancia, por la comunidad
política, ya sea oficial o de oposición. El problema principal está en
la falta de credibilidad de las personas hacia las diferentes
instituciones, las cuales son dirigidas "de dedo", donde los informes
anuales desdicen de la vida diaria, ya sea económica, política o
culturalmente.

Una patente de credibilidad hace falta para que los ciudadanos respiren
sin ahogos, y podría estar en el sencillo gesto de ver cómo los actores
de poder bajan la cabeza o dejan hacer ante su imposibilidad de "poder
hacer". Así, cualquier iniciativa sería más creíble.

Pero les parece mucho, y sería volver a la parábola bíblica del hombre
rico, la aguja y el camello.

http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba/articulos/primero-el-individuo/(gnews)/1171602000

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