Misión milagros
Por Froilan Osmany Rodríguez
Bitácora Cubana, 19 de mayo de 2006 - La Habana
El pueblo cubano, en estos 47 años de sobrevivencia en su lucha contra
“el mal”, ha tenido que padecer un sin número de calamidades y penurias,
entre las que podemos mencionar la exclusión social. En nuestra tierra
no podemos acceder a los bienes y servicios que todos hemos, de una
forma o de otra, contribuidos a crear, y que pocas veces algunos, y
ninguna otros, hemos podido disfrutar. Por sólo citar algunos ejemplos,
pensemos en nuestros hoteles, balnearios e incluso centros hospitalarios
de tecnología avanzada.
Recientemente hemos conocido que en el Centro Universitario José Antonio
Echevarria, ubicado en el municipio de Boyeros de esta capital, existen
dos campos deportivos, que un par de décadas atrás conservaban los
trabajadores de dicho entro en aceptable estado de conservación. Hoy, ya
eso es historia.
En estos terrenos apenas queda algún tramo protegido por su cercado
original, y encontrándose en estado de deterioro avanzado, la población
periférica hace habitualmente uso del lugar. En ocasiones practican
algún que otro deporte y en otras pastorean diferentes tipos de ganado.
De estos terrenos, uno es de béisbol y el otro de fútbol. Contó un
trabajador, que en la pasada semana, un grupo de adolescentes se propuso
a celebrar un partido de béisbol en el mencionado lugar, y que al llegar
al terreno con ese fin ya lo tenían ocupado otros jóvenes por lo que
decidieron utilizar para su disfrute el área perteneciente al campo de
fútbol.
Todo marchaba normalmente hasta que llegó una veintena de extranjeros.
Según se conoció, eran venezolanos y bolivianos, quienes en un tono poco
amistoso reclamaron que le fuera desocupada la mencionada área para
ellos utilizarla.
La imposición se hacia notar, por lo que algunos de los adolescentes,
los mayores del grupo, que no pasaban de 18 ó 19 años de edad,
comenzaron a protestar, recibiendo por respuesta de varios de los
oponentes que sus gobiernos le pagaban bien caro al gobierno cubano para
poder estudiar en aquella casa de altos estudios y que por lo tanto,
aquellos terrenos deportivos les pertenecían a ellos.
Mientras se proferían algunos insultos de ambos lados, se personaron en
el lugar los custodios de seguridad del centro, acompañados de varios
policías, quienes bajo amenazas de arresto a los jóvenes cubanos los
conminaron a abandonar el área.
La misión fue de tolerancia e impotencia de nuestros compatriotas y el
milagro, bueno, el milagro fue que no terminaron encarcelados.
Los muchachos se marcharon cabizbajos… quizás pensando terminar algún
día su frustrado partido en algún lugar de su tierra donde se le respete
su maravillosa condición de ser cubano.
http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=2078
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