Entre "Gusanos" y Otros Bichos
2006-05-13
¿Qué cubano no ha escuchado el ofensivo calificativo de gusano con el
que se intenta hacer referencia a los que están en desacuerdo con el
Gobierno? Ya sea proferido a gritos por Castro desde una tribuna o
repetido por aquellos que gustan de hacerle coro al presidente, el
objetivo que se persigue es el mismo: los supuestos merecedores del mote
han de ser tomados por personas detestables que no tienen ni derecho a
considerarse cubanos.
Esa ha sido una constante en los marabares del régimen por mantener su
hegemonía en la isla. Utiliza términos con el fin de desacreditar ya
desde un inicio la labor de los opositores, y tilda así de esfuerzo
pro-imperialista toda búsqueda de alternativas a la forma de gobierno
existente.
Dichos términos a los que, presto, echa mano apenas surge la ocasión
fueron, en su nuevo papel, estrenados por el régimen a su llegada al
poder, y han sido utilizados por la prensa oficialista e, incluso, en la
instrucción de nuestros niños durante décadas; de manera que en sus
alocuciones le resulta fácil al tirano tocar en gran parte de los
cubanos la sensible tecla de la soberanía nacional, suscitando en ellos
sentimientos de indignación y odio hacia esos osados que se atreven a
”poner en peligro” lo que tanto esfuerzo le cuesta al ”pueblo” (léase la
dictadura) sostener. El odio y la intolerancia son las armas que Castro
mejor sabe blandir en sus discursos, y lo hace con una habilidad que
demuestra oficio. Es el odio y la intolerancia hacia todo aquello que
dicrepe tan solo un poco con su proyecto dictatorial.
Y es que desde 1959 Castro ha encaminado sus esfuerzos a eliminar toda
posibilidad de que un movimiento opositor cobre vida en la isla, ya que
se vió a sí mismo como persona infalible y como el único que sabía qué
era lo mejor para la nación. Por lo tanto, toda opinión o empeño que
difiriera de sus designios era visto con suspicacia y considerado un
obstáculo.
Fue así que en un plan bien trazado por el dictador se crearon las
organizaciones de masas. Mas yo afirmaría que lo único que tienen de
masivo las mismas es que a ellas pertenece mucha gente, porque ni en su
formato ni en su accionar dichas organizaciones revelan la riqueza de
propuestas y, sobre todo, la vitalidad que han de estar presentes allí
donde muchos aúnen fuerzas para sacar adelante un determinado proyecto
social.
Sin dudas, el fervor de los primeros años del gobierno castrista y las
grandes expectativas que los cubanos tenían cifradas en éste sentaron
las bases para la militancia masiva en organizaciones como los Comités
de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas
(FMC) y los Sindicatos de Trabajadores. Lo que no se tuvo en cuenta en
la creación de las mismas fue que la energía y el talento de sus
integrantes, esa savia renovadora necesaria en todo aquello que aspire a
merecer el calificativo de iniciativa popular, estaban siendo encauzados
por unos pocos canales predeterminados por la cúpula castrista.
Y dichos canales confluían todos en un mismo fin: mantener un estricto
control sobre los cubanos en todas las esferas de la vida cotidiana para
así poder detectar y neutralizar cualquier amenaza latente para la
permanencia de Castro en el poder. Con esto quedó poco tiempo a
dedicarle a lo que debería haber sido, desde un comienzo, el objetivo
primordial de las ya mencionadas organizaciones: el bienestar del
pueblo. Este fue relegado al trasfondo y con ello, las esperanzas de
muchos se tornaron en amargo desencanto. Por consiguiente, la apatía de
los miembros fue en aumento trayendo consigo el anquilosamiento de estas
organizaciones. Y es que el resultado no puede ser otro cuando las bases
de un proyecto están mal sentadas.
Mas a Castro todavía le resultan de utilidad ya que aún cumplen con la
finalidad con la que, en un primer lugar, fueron creadas: fungir como
aparato de vigilancia y, en caso que sea necesario, hacer las veces de
cuerpo represivo. Todos los que estamos familiarizados con la triste
realidad cubana conocemos de las agresiones cometidas contra los que
abandonaban el país en los años ochenta.
Estas acciones eran organizadas por los CDR, los Sindicatos y las FMC, y
también lo son los llamados actos de repudio perpetrados hoy en día
contra los miembros de la oposición donde se llega a recurrir hasta al
maltrato físico. Pero los involucrados en estos actos son, en su gran
mayoría, simples ejecutores, personas indolentes que se han dejado
arrastrar por una ideología ajena que toman como suya para evitarse el
esfuerzo de pensar por cabeza propia.
Quien los ha estado manejando como con hilos, quien los ha estado usando
como quien se vale de marionetas sin vida para llevar a cabo sus
propósitos no ha sido otro que Fidel Castro, auxiliado por sus secuaces.
Y es en el marco de las mal llamadas organizaciones de masas donde se da
el terreno propicio para que ”el máximo líder” ponga en práctica su
estrategia con la seguridad de que rendirá los frutos deseados.
Es así que, en un país donde prácticamente no existe otra posibilidad
que la de trabajar para las empresas propiedad del gobierno ya que la
iniciativa privada es casi nula debido a las prohibiciones y trabas que
pone el régimen, en un país donde los instrumentos de la dictadura se
encuentran en todas las esferas de la vida nacional prestos a delatar
hasta a familiares suyos si lo creyeran pertinente, en un país donde el
régimen ejerce un control absoluto sobre los medios de comunicación y le
prohíbe a los cubanos tener acceso a internet en sus hogares, en un país
así la oposición se ve en una situación extremadamente difícil.
Castro les ha negado un espacio en el escenario nacional y se vale de
hechos tan banales como la visita de los opositores a las embajadas,
donde les permiten usar Internet, para llamarlos mercenarios y así tener
un pretexto ante la opinión pública internacional que justifique sus
acciones contra ellos. Mantengámonos alertas ya que nuestra denuncia de
las maniobras de la dictadura puede tornarse en poderosa arma que
contrarreste los efectos de su propaganda vocinglera.
Por Julio Urquiza
Presidente de la Union de Cubanos Exiliados en Noruega (UCEN)
y solicitante de asilo en Noruega
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=5441
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