Tuesday, May 16, 2006

Declaracion del Partido Solidaridad Democratica

Declaración del Partido Solidaridad Democrática (PSD)
Bitácora Cubana, 16 de mayo de 2006 - La Habana

Nuestro Partido ha tomado nota de la decisión soberana de los 135 países
que brindaron sus votos para que Cuba ocupara un asiento de los ocho
asignados a América Latina en el flamante Consejo de Derechos Humanos.

Haciendo una lectura crítica y en positivo de la declaración del
Ministerio de Relaciones Exteriores, publicada en el periódico Granma el
pasado 10 del corriente, tal parece que los problemas de los Derechos
Humanos para el gobierno cubano se limitan al contencioso que mantienen
con las autoridades de los EE.UU., con los países miembros de la UE y
con los que de manera inadecuada catalogan a algunos países de América
Latina. Es decir que hacia el interior del país todo es paz y gloria.

Lo que supuestamente ocurre, es que se ha formado una santa alianza
dirigida contra el gobierno cubano, encaminada a desacreditarlo, basada
en una malintencionada campaña anticubana. Países que cerraron filas
para malograr el ingreso de Cuba al recién creado Consejo, y la
elaboración de una lista de países que no calificaban para formar parte
de ese nuevo organismo, entre ellos Cuba.

Toda esa soberana postura, las autoridades cubanas la catalogan de
humillante conducta de sumisión. A los que les agrega otros
calificativos como:

A- Marionetas asalariadas de los EE.UU y del exilio más extremista de Miami.
B- Todos aquellos que no comulgan con la política de los gobernantes
cubanos, responden solícitos a las exigencias del gobierno
norteamericano de no brindar apoyo a la candidatura de Cuba.
C- Las objeciones por esos países de suspender su permanencia en el
Consejo, según el gobierno cubano, es porque Cuba levanta su voz de
denuncia y resiste los intentos de someterse política e ideológicamente
a los dictámenes de los poderosos. Es decir que todo hacia el interior
está bien, se procede así por injusticia y arbitrariedad, ¡pobrecitos!.

Nos parece que lo expresado en la declaración del gobierno cubano, que
el Consejo fue creado sacrificando importantes reivindicaciones y que se
acomodó a los intereses estratégicos de los países industrializados y de
que se eliminaron textos acordados, como por ejemplo, el derecho al
desarrollo y que se ponga fin a la selectividad y a los dobles raseros y
que curiosamente las autoridades cubanas discrepen de la cláusula de
suspensión que permite privar en cualquier momento el derecho de un
Estado miembro que no se avenga a los principios que dieron luz al
consejo, es parte del juego político que ha todas luces van ha tratar de
emplear las autoridades cubanas dentro del Consejo con el fin de
confundir y tratar de politizar nuevamente el tema de los Derechos
Humanos. Nos preguntamos. Si el gobierno cubano votó a favor del
documento y posteriormente presentó su candidatura por el grupo de
países de América Latina para formar parte del Consejo y fue elegido,
¿cuáles son entonces los ataques y objeciones?, porque; según ellos, su
principal enemigo declinó su candidatura porque no compartía la letra y
el espíritu del citado órgano. Habría que ver entonces quienes emplean,
realmente, ese doble rasero.

A qué vienen todas esas diatribas y ataques infundados e irrespetuosos
contra algo que las mismas autoridades cubanas decidieron,
soberanamente, formar parte y que están en la obligación de respetar y
cumplir sus decisiones, ¿ o es que pretenden continuar apareciendo como
víctimas?. Cunde el derrotismo y la frustración cuando afirman, que si
la vocación y conducta de los verdaderos defensores de los Derechos
Humanos persisten, ellos auguran, entonces, que ocurrirá en dicho órgano
un poco más de lo mismo. ¿Cuales son los riesgos potenciales si en el
momento mismo de la creación del Consejo, el gobierno cubano los aludió
y decidió formar parte de ese órgano?. Nosotros tenemos nuestros propios
pensamientos, no estamos ni en lo más mínimo cercanos a la ideología
imperante del gobierno. Pero si queremos afirmar que somos un grupo de
personas decentes que no ocultamos la verdad, y que además, no somos
manipulados por nadie.

El PSD asume al Consejo como el escenario que permitirá ventilar
abiertamente, sin discriminaciones ni exclusiones, todos los asuntos
referidos a los Derechos Humanos. Para que aquellos que reiterada y
flagrantemente los violan y los desconocen, sean sancionados como
corresponde, teniendo siempre presente el respeto, la no ingerencia e
igualdad de los Estados miembros.

Para la sociedad política cubana será el cónclave donde podremos
presentar nuestras reclamaciones, denuncias y llamados, de forma
independiente y soberana, sin que medie el consenso ni el patrocinio de
terceros. Hay que desterrar todo lo que condujo al colapso y posterior
disolución de la ya difunta Comisión de Derechos Humanos.

Nos parece que los fines de la respetable Asamblea General de la ONU, y
los Estados miembros del Consejo, no será secuestrar las funciones del
flamante órgano y menos aun que sus secciones se asemejen a los
tribunales inquisitoriales y que se sancione a los violadores flagrantes
de los Derechos Humanos. Que no sean admitidos los argumentos de que los
intentos de la sociedad civil cubana de presentar sus denuncias en dicho
Consejo, es una demonización orquestada por los países ricos en contra
de los pobres.

Estamos de acuerdo que si un Estado, sea o no miembro del Consejo,
carece de principios y de razón y en su proceder recurre a la fuerza, a
la confrontación y la mentira, contra aquellos que defienden y piden que
se cumpla con los preceptos que dieron origen al Consejo, se debe
proceder sin la menor vacilación contra estas actuaciones y si el órgano
decide suspenderlo, siempre será con el voto de todos aquellos que se
avienen a los principios y normas del Consejo.

Esa es nuestra postura y no otra, por tanto consideramos que hay que
poner fin a esa interminable diatriba de que los malos están afuera y
que al interior de Cuba todo es paz y gloria.

Es esta y no otra la oportunidad de las autoridades cubanas de enmendar
su rumbo, como bien expresaron en su citada declaración. Para que la
justicia y la libertad triunfen en Cuba hay que solucionar no pocas
asignaturas pendientes de los Derechos Humanos que el gobierno cubano
con su demencial, senil y terca arrogancia, se niega obstinadamente a
aceptar, firmar y reconocer. Toda una suma de tratados hay vigentes y
que Cuba está de espaldas a ellos, por eso no podemos admitir esa
deliberada campaña de acusar al vecino y los socios para que la
comunidad internacional, no tome nota ni denuncie las flagrante,
continuadas y sistemáticas violaciones de los Derechos Humanos de todo
tipo que hoy se comenten por el gobierno cubano y que nada tienen que
ver con las autoridades de los EE.UU., la UE y un grupo de países de
América Latina.

Comité Ejecutivo Nacional del PSD

La Habana, 13 de mayo de 2006

http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=2046

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