Obama no hará el milagro
Hemos de ser pacientes, recordemos que los hechos que generan grandes
transformaciones no tienen lugar en un instante
viernes, marzo 11, 2016 | Alberto Roteta Dorado
QUITO, Ecuador.- Los teóricos de la política, los políticos prácticos,
los de la extrema derecha, los pocos que van quedando de la izquierda,
en fin, todos los que esperan los anhelados cambios en Cuba, han fijado
su atención en la próxima visita del presidente Barack Obama a Cuba.
Algunos lo consideran un suceso irrepetible de la historia
contemporánea, otros una descabellada idea que afianza el descontento de
multitudes; pero de cualquier forma, un extraordinario hecho que promete
ser de los más trascendentales de estos tiempos.
En medio de la condición estática en que permanece la isla caribeña
desde hace décadas, un hecho así, tal vez le depare nuevos bríos. Todos
conocéis que por mucho tiempo, Cuba vivió a expensas de lo que sus
hermanos socialistas de Europa le enviaban a modo de "colaboración
solidaria". Eso fue creando cierto condicionamiento mental que determinó
la actitud pasiva de multitudes, así como, un sentimiento de sumisión
ante la espera, para que otros ayuden en el sustento.
En el vocabulario de los cubanos no faltan los términos: donaciones,
remesas, ayudas, intercambios bilaterales, internacionalismo proletario,
principios de cooperación. No lo digo de manera despectiva ni constituye
una crítica a mis compatriotas; por el contrario, es una apología para
aquellos que han sufrido los embates del daño, y al propio tiempo, una
acusación contra los que lo desencadenaron. Instituciones y asociaciones
como el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, el CAME y más
recientemente el ALBA, sirvieron de soporte a las acciones en pos de las
"ayudas", cual providencia divina que desciende de los cielos.
Ese condicionamiento originó la actitud de estar en una eterna espera
para que otros nos auxilien, de forma similar a lo que ocurre en el
ámbito religioso, cuando el devoto hace plegarias e invoca a santos,
ángeles y vírgenes, pero no hace nada de su parte para mejorar por sí
mismo, a partir de una transformación interna.
Se pensó que Juan Pablo II llegaría a la isla caribeña para proporcionar
cambios políticos y como consecuencia cambios en lo social y lo
económico. Vino, pues, la decepción, cuando vieron al líder del
Cristianismo reunirse con el dictador Dr. F. Castro y estrechar lazos
amistosos; mientras que la situación general del país se tornaba cada
vez peor. Luego, con Benedicto ocurría algo similar, su mensaje pleno de
misticismo y de alto contenido en lo intelectual, como ya no es habitual
en estos tiempos, dejó sorprendidos a aquellos que habían trazado su
plan de reformas en torno a la visita del ilustre Papa. Recientemente
con Francisco, las expectativas eran sorprendentes; las circunstancias
son otras, el pueblo está en la desesperación y la incertidumbre, ya
dejaron a un lado el estar escondidos y el callar a todo; hay
movimientos populares de opositores, partidos no oficializados,
periodismo independiente por doquier; pero aun así, el noble anciano
prefirió ignorar los males de un pueblo inmerso en la desesperanza y
situarse, al menos aparentemente, junto a Raúl Castro y sus altos
mandatarios.
El pueblo cubano sobrevive en medio de una sumisión obligada ante la
atroz represión. Las más de 2 500 detenciones por motivos políticos en
los dos primeros meses del año, según las declaraciones de la Comisión
Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), es una
muestra convincente.
Marzo trae la gran sorpresa a los cubanos. Todos esperan la próxima
visita del ejemplar presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.
¿Pero qué ocurrirá realmente en el pueblo cubano con la visita de Obama
y con el reencuentro de los mandatarios de ambas naciones? No hay que
consultar los astros, ni a los "profetas", ni a los representantes de
las tendencias sincréticas –tan arraigadas en la mayor de las Antillas–
para tener una visión futura del acontecimiento.
Lamentablemente no ocurrirá nada. No es Obama quien desencadenará los
esperados y necesarios cambios en Cuba. Su estancia seguirá un rumbo
similar a las visitas papales. No es pesimismo, ni sentimientos
derrotistas, sino saber asumir y enfrentar la realidad.
Los sucesos estremecedores de Venezuela y Bolivia no necesitaron de la
intervención externa de ninguna figura religiosa o política. Las
transformaciones que pongan fin a los más de cincuenta años de dictadura
comunista –la peor del continente americano a través de los tiempos–
solo tendrán lugar a partir de la disposición de los propios cubanos.
La visita de Barack Obama será la reafirmación de lo ya percibido en la
cumbre de las Américas celebrada en Panamá: Cuba se aísla del contexto
latinoamericano. Su rol vanguardista junto a la Venezuela de Chávez
quedará como un suceso tenebroso de la historia continental.
Con mucha sutileza el actual presidente cubano se aproxima al país más
poderoso del mundo. Entre exigencias desmedidas y demoras excesivas de
soluciones a propuestas; pero se aproxima, diríamos que llegó, y aunque
es demasiado pronto, al parecer para quedarse, lo que sin duda, es un logro.
No obstante, hemos de ser pacientes, recordemos que los hechos que
generan grandes transformaciones no tienen lugar en un instante. Los
sucesos de la antigua URSS son un ejemplo en este sentido. Fue necesario
un proceso de gestación de ideas en un inicio, que con el tiempo se
fueron materializando, hasta que advino el gran giro que cambió el curso
de la historia, no solo de Europa, sino del mundo.
Pero para esta gran revolución se necesitó una figura con nuevos bríos e
ideas renovadoras, capaz de mostrar el verdadero rostro de los males que
durante décadas fueron ocultados. Es justamente esto lo que ha faltado
en Cuba, un líder capaz de llegar hasta el seno de la corrupta élite y
desde allí desenmascarar los males del gobierno y presentarlos ante el
mundo, como hizo Gorbachov en su tiempo. Mientras un conjunto de
ancianos anquilosados estén perpetuados en el poder no habrá cambios
radicales en la isla. Barack Obama no hará el milagro, no es el
encargado de ofrecer posibles soluciones a los males que durante medio
siglo han sostenido a la sanguinaria dictadura de los Castro.
Source: Obama no hará el milagro | Cubanet -
https://www.cubanet.org/colaboradores/obama-no-hara-el-milagro/
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