Tuesday, March 15, 2016

Obama, amigo, llévame contigo!

¡Obama, amigo, llévame contigo!
Tararean los más jóvenes, esos que han puesto su fe en que el visitante
porte en los bolsillos una solución definitiva
martes, marzo 15, 2016 | Ernesto Pérez Chang

LA HABANA, Cuba.- Pocos saben cómo el gobierno cubano estará
planificando, el próximo domingo, el recibimiento al presidente
norteamericano Barack Obama. Ya se intuye, por el contenido de las notas
de prensa, la estrategia policial para controlar las populares muestras
de simpatía hacia aquel que, según el tradicional discurso oficial,
debiera encarnar al culpable de las penurias de la nación.

Se sabe que al juego del Tampa Bay en el Estadio Latinoamericano este 22
de marzo en la tarde, solo podrán asistir quienes aparezcan en los
listados que el Partido Comunista, en coordinación con el Ministerio del
Interior, han ordenado elaborar en las unidades militares, universidades
y centros de trabajo estatales.

"Nadie irá al estadio por su cuenta, los invitados estarán divididos en
grupos pequeños que responderán a un jefe que velará porque cada uno de
sus subordinados se comporte como les ha sido indicado con antelación".
Esto es, a su modo, lo que nos ha dicho un funcionario que estará al
frente de uno de esos grupos. También por él supimos que todos deberán
saber cuáles son las frases a gritar y las emociones a reprimir.

No estará autorizado el uso de cámaras ni celulares y nadie podrá llevar
encima otra cosa que no sea el carnet de identidad.

Por los requisitos exigidos y por la exhaustividad con que se requisan
los nombres de los elegidos, no habrá lugar en el estadio para
opositores ni para la prensa alternativa y, como la convocatoria ha
favorecido exclusivamente lo "estatal", tampoco para cuentapropistas, es
decir, no habrá lugar ni para la espontaneidad ni para las iniciativas
personales porque se trata, más que de una selección equitativa, de "una
coreografía en ese estilo escuelita modelo que los cubanos hemos
aprendido a golpe y porrazo", según dice Leonardo Frías, un señor de 60
años que no ha logrado ser seleccionado en su centro de trabajo porque
"no están aceptando a la gente vieja. Solo a jóvenes de la Juventud
[miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas].

Sin embargo, siguiendo las opiniones y comentarios en la calle, la
mayoría de los cubanos desea ir a encontrarse con Obama, en cuanto el
Air Force One aterrice en La Habana, no para colmarlo de reproches sino
todo lo contrario. Una reacción paradójica que pudiera ser comprendida
como una protesta disimulada, un mensaje subliminar, contra el gobierno
de la isla.

"Eso no se da todos los días. De algún modo tienen que darse cuenta que
ya están de más, que ya la gente, por cambiar, prefiere a cualquiera, al
que venga, ya sea el Papa u Obama", dice Danilo, un joven estudiante
universitario.

En los últimos días no se habla de otra cosa más allá de la visita del
mandatario norteamericano o del concierto de The Rolling Stones.

Casi todo cuanto se comenta pudiera ser especulación: que si quitarán el
'bloqueo' (embargo comercial), que si han visto aviones Súper Hércules
forzando las débiles pistas del aeropuerto, que si ya los Cadillac One
están en La Habana, que si ya varios pisos del Hotel Nacional han sido
reservados… son algunos de los temas en las conversaciones entre
aquellos que desean ver en lo que sucederá este domingo algo más que un
espectáculo fabuloso que les cambiará la rutina al menos por unas horas.

En los barrios también es usual que la gente bromee con el asunto de la
visita o que, muy en serio, se pregunten los más desesperados si el
acontecimiento es una señal del "principio del fin".

Hoy, casi la víspera, muchos se preocupan por si los días que durará el
viaje presidencial los darán como no laborables, tal como hicieron
durante la estancia de los papas, o por si podrán marchar por la avenida
de Rancho Boyeros para hacer ondear, juntas, las banderas cubana y
norteamericana sin el miedo, de épocas recientes, a que los acusen de
traidores o mercenarios. Se han desatado recelos y esperanzas, fobias y
filias que, en el controlado ambiente cubano, ya pudieran hablar de un
tímido deshielo.

"Obama, amigo, llévanos contigo" u "Obama, Obama, llévame contigo una
semana", son estribillos de las rumbitas que tararean los más jóvenes,
esos que ya no esperan castigos por exhibir la bandera americana en las
vestiduras, y que, confundiendo esa pequeña licencia ideológica con la
libertad plena, han puesto su fe en que el visitante porte en los
bolsillos una solución definitiva para los problemas de Cuba.

El martes 22, en el Estadio Latinoamericano se dará el esperado choque
entre el Tampa Bay y la selección cubana. Estoy seguro de que muchos de
los excluidos, de los no invitados, así como una buena parte de quienes
alcanzaron a pasar la criba, quisieran estar allí no para presenciar un
simple torneo deportivo sino para ser testigos de un cambio de época que
pone en juego algo más trascendental que una ordinaria pelota de beisbol.

Source: ¡Obama, amigo, llévame contigo! | Cubanet -
https://www.cubanet.org/actualidad-destacados/obama-amigo-llevame-contigo/

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