Friday, November 07, 2014

Elecciones para qué?

¿Elecciones para qué?
Cuba es el único país de América Latina que en vez de contar con un
sistema electoral democrático para la provisión de cargos políticos, con
elecciones libres, honestas e imparciales, donde el pueblo pueda escoger
entre varios partidos políticos, asume sin pena alguna una hábil
mascarada electoral desde 1976
jueves, noviembre 6, 2014 | Tania Díaz Castro | 1 Comentario

LA HABANA, Cuba. — Por estos días, la prensa castrista ha destacado con
lujo de detalles las elecciones ocurridas en varios países
latinoamericanos. Cualquiera pudiera preguntarse por qué Fidel Castro no
hace una Reflexión, con su vieja consigna de ¨ ¿Elecciones para qué?¨

Podría explicar por qué Cuba es el único país de América Latina que en
vez de contar con un sistema electoral verdaderamente democrático para
la provisión de cargos políticos, con elecciones generales directas,
libres, honestas e imparciales, donde el pueblo pueda escoger entre
varios partidos políticos, asume sin pena alguna una hábil mascarada
electoral desde 1976.

Si hay quienes se preguntan por qué en Cuba no hay elecciones como Dios
manda, sino como manda Fidel, es bueno conocer que en los comienzos de
su carrera política, el asunto de las elecciones le ocasionó una fuerte
perturbación emocional, o como se dice en términos médicos, un shock
traumático.

Por los años cuarenta, en varias ocasiones, resultó derrotado como
aspirante a la presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria
–FEU-. Luego, cuando se postuló para la Cámara de Representantes por el
Partido Ortodoxo, en las elecciones de 1952, también sus ansias de poder
se vieron frustradas. A sólo 50 días de las elecciones generales,
Batista dio un golpe de estado. Seguramente se lamentó por no haberlo
logrado él un poco antes, cuando intentó llevar a Palacio el cadáver de
Chibás: ¨Lo que no podrá olvidarse nunca¨. Así dijo o se le fue, en su
última Reflexión, el pasado 14 de octubre.

Con ese pasado suyo tan borrascoso, tan lleno de magulladuras, ¿cómo iba
a pensar en elecciones libres, confiar en un pueblo acostumbrado a la
libertad política durante más de medio siglo de República, voluble,
chancero, burlón, apático, con su buena dosis de pesimismo y su doble moral?

Mantuvo un gobierno sin sufragio durante diecisiete años. Según muchos
que lo conocen bien, tal vez cautivado aún por los escritos de José
Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española, una rama
española del fascismo.

No confiaba en el pueblo para hacer unas elecciones a la manera
tradicional y democrática.

Los dos primeros años de su gobierno, fue un tormento para Fidel el
asunto de las elecciones, una espina de pescado atravesada en su
garganta. El 22 de enero de 1959, durante un discurso en Venezuela,
acribillado a preguntas por los periodistas, aclaró que en dos años
realizaría las elecciones. Más tarde, el 9 de abril, las pospone hasta
eliminar el desempleo y el analfabetismo, un pretexto en el que muy
pocos creyeron. Y el 1ro de mayo de 1960, en otro de sus discursos,
lanza al fin la consigna definitiva de ¿Elecciones para qué?

Experiencias comenzó a tener y muchas, cuando el 24 de mayo de 1959, el
Frente Obrero Humanista venció a los comunistas en las elecciones
sindicales de la Confederación de Trabajadores de Cuba –CTC- y también
cuando tuvo que hacer una maniobra para apartar a Pedro Luis Boitel como
dirigente estudiantil de la FEU –muerto más tarde en prisión- y nombrar
a Rolando Cubela.

El caudillo tropical siempre ha tenido presente los ¨plebiscitos¨
espontáneos que han ocurrido bajo su gobierno: Entre los años 1960 y
1965, miles de campesinos se alzaron en la zona del Escambray, para
luchar en una guerra de guerrillas contra el castrismo. En 1965, más de
treinta mil personas salieron en un mes hacia Estados Unidos durante el
éxodo de Camarioca. Los miles de presos políticos plantados en sus
cárceles. Lo ocurrido en 1980, cuando entraron diez mil personas a la
embajada del Perú en una semana y luego partieron por el puerto del
Mariel, hacia Miami, más de 125 mil en pocos días. Por último, en 1994,
durante la Crisis de los Balseros, cuando 37 mil llegaron a Estados
Unidos por mar.

El 6 de noviembre de 1989, por primera vez en Cuba, un nutrido grupo de
opositores pacíficos del Partido Pro Derechos Humanos –PPDH-, desde el
mismo corazón de La Habana, pidió públicamente un Plebiscito para Cuba,
al estilo del ocurrido en Chile ese año, para decidir si el pueblo
quería o no mantener la dictadura de Fidel. La rápida reacción del
caudillo fue llamar ¨cucarachas ¨ a los miembros del PPDHC y enviarlos a
prisión al día siguiente. Algo propio de un gobierno terrorista.

Source: ¿Elecciones para qué? | Cubanet -
http://www.cubanet.org/opiniones/elecciones-para-que/

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