Castro
Por Agencia EFE – Hace 1 minuto.
Miami, 15 abr (EFE).- Medio siglo después de la fallida invasión de
Bahía Cochinos (1961), algunos cubanos exiliados protagonistas de aquel
episodio defienden todavía la "lucha armada" o una "rebelión militar"
para lograr la libertad de Cuba.
Siguen convencidos cincuenta años después de que la causa del fracaso de
la invasión anticastrista fue la cancelación de los bombardeos por parte
del Gobierno del presidente estadounidense John F. Kennedy contra la
escasa fuerza aérea de Fidel Castro.
"Fuimos completamente abandonados nosotros y el pueblo cubano por
Kennedy" en la invasión de Bahía Cochinos, dijo a Efe el exbrigadista
Óscar Rodríguez al evocar aquel episodio, cuyo 50 aniversario se
conmemora el próximo domingo.
Pérez tenía apenas 20 años cuando desembarcó con la Brigada 2506 en
Playa Girón, el punto más meridional de la bahía, aquel 17 de abril de
1961 en que abrigaba, juntos a sus compañeros de lucha, la determinación
de recuperar la libertad para su patria.
"Esa lucha de la libertad por Cuba sigue viva", afirmó Pérez, que cayó
preso en la abortada invasión y estuvo 23 semanas en una cárcel en la
isla hasta que fue liberado, junto con otros, y enviado rumbo a EE.UU.
gracias a un acuerdo entre el Gobierno cubano y el estadounidense
Recuerda, en primer lugar, con amarga tristeza, a los "hermanos"
brigadistas que cayeron muertos allí en los tres días de combate, fueron
fusilados o fallecieron asfixiados en el interior de una rastra (camión
de transporte de mercancías) sin ventilación mientras eran trasladados
presos a La Habana.
"Esos hermanos que murieron allí es lo que más recuerdo, sus
familias...", comenta Rodríguez, quien trabajó durante cerca de cuatro
décadas para una empresa de cemento en Estados Unidos.
Raúl Martínez tenía 19 años cuando se incorporó a la Brigada 2506. Un
año más tarde, un 17 de abril de 1961, a las 6.45 horas, fue lanzado
como parte del batallón de paracaidistas sobre un punto cercano a Playa
Girón.
La lucha fue encarnizada ese día en aquella zona, pero, sin la cobertura
aérea, comentó Martínez, se vieron obligados a retroceder paulatinamente
hacia las ciénagas, donde, "completamente rodeados" por el Ejercito
revolucionario, fue inútil todo intento de huida.
"Fui de los primeros en caer prisionero, aunque se nos trató
relativamente bien", a excepción del grupo de 12 o 16 brigadistas que
murió por asfixia en el interior de la rastra, responsabilidad del
capitán Osmani Cienfuegos, contó Martínez, que hoy tiene 73 años.
El exiliado explicó que el objetivo del operativo del batallón de
paracaidistas era establecer una cabeza de playa de difícil acceso a las
fuerzas castristas, según el plan concebido por la Agencia Central de
Inteligencia (CIA), un plan que "no era una locura".
"Lo que fue una estupidez -prosiguió- fue cancelar los bombardeos del
día 16" y seguir adelante con el desembarco al día siguiente.
En esta línea, culpó a Kennedy, al igual que sus compañeros brigadistas,
del fracaso de la invasión, ya que, al final, el mandatario
estadounidense "podía haber dado la orden de paralizar el desembarco".
Se mostró en desacuerdo con la "corriente pacifista" actual y a favor de
"un cambio radical, un cambio violento en Cuba", como, por ejemplo,
dijo, una "rebelión militar por parte de las Fuerzas Armadas" cubanas o
la "ejecución de Raúl" (Castro).
"Quisiéramos una solución violenta porque anhelamos justicia, no
venganza; pero en Cuba se han cometido infinidad de crímenes" y no
queremos encontrar a los "criminales caminando por la calle junto a
uno", agregó.
No obstante, lamentó el "daño que se hizo, las 2.000 bajas que les
causamos" para luego acabar derrotados. "Creamos dos mil familias que
nos odian, hijos, madres, padres...", explicó con pesadumbre.
"Todo eso, la sangre derramada, el sacrificio, se hubiera justificado si
hubiéramos vencido y logrado el objetivo de llevar la democracia y la
libertad a Cuba", pero no fue así, puntualizó.
Esteban Bovo pilotó uno de los bombarderos B26 con que contaba la
brigada de 1.500 exiliados que participó en la invasión. Hoy, recuerda
también con tristeza a los compañeros que "cayeron peleando y a los
muertos en Cuba, que eran tan cubanos como nosotros", aunque "abrazaron
una causa equivocada".
Al igual que Rodríguez, Bovo, de 73 años, culpa a Kennedy del fracaso de
la invasión: "Fuimos abandonados por Kennedy, que cambió de postura y
decidió dejarnos sólo", manifestó.
En cuanto al recurso de una acción violenta para derrocar al Gobierno
castrista, Bovo sostuvo que hoy el "enemigo sigue siendo el mismo", por
lo que "vería muy bien una invasión en cualquier momento".
La Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos (Brigada 2506) mantiene
viva la misma idea que prendió en su juventud: "la ilusión de que Cuba
sea libre", aseguró Bovo.
Uno caso diferente fue el de Luis Adolfo Bermúdez, conocido por "El
Pollón", por su juventud (19 años), que contaba con un entrenamiento de
academia militar y no participó en el desembarco en Playa Girón.
Bermúdez, que recibió entrenamiento por la CIA en bases secretas en
Guatemala y Panamá, formó parte del equipo de infiltración de unos
cuarenta hombres que penetró en Cuba. "Soy el último brigadista que cae
preso" en la isla, en 1963, infiltrado", explicó.
Sentenciado a 30 años de cárcel, Bermúdez logró fugarse de la prisión de
Boniato cuatro años después.
Opinó que son los cubanos que viven en la isla "los que tienen el
derecho de presidir una nueva República, no los de aquí (EE.UU.)" y
sostuvo que fue un "error estratégico" el desembarco en Bahía Cochinos
de una brigada "con rifles de la II Guerra Mundial y tres tanques que ni
tiraron".
Cargo además contra aquellos que, hoy en día, denuncian las dictaduras
de derechas pero no las de izquierdas, como si éstas segundas fueran
"aceptables", por ejemplo, dijo, la "dictadura de Fidel Castro".
http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5irdY0TpBOxZExp7lsoR7xxe3A8sg?docId=1510756
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