Como pescados en nevera
Jorge Olivera Castillo, Sindical Press
LA HABANA, Cuba, abril (www.cubanet.org) - La humillación en el
socialismo real es como una bomba de racimo. Siempre da en el blanco.
Por más maniobras que se ejecuten al final aparecen las averías. Reporto
desde el lugar de los hechos y a escasa distancia de los acontecimientos.
No hay margen de error porque hago los apuntes apostado en un viejo
edificio de la Habana Vieja. Un sitio ideal para ver las esquirlas de la
ofensa y los trozos humeantes de la perfidia.
El nuevo artefacto que explota en las narices de los cubanos es
suficiente para quemarles las ilusiones en torno a un mejoramiento del
nivel de vida. En el estallido, también desaparecen las imágenes de una
existencia menos dramática y puedo retratar en el aire la vergüenza.
Definitivamente no era un arma para acabar con la miseria y otras
cuestiones que marcan la vida de millones de coterráneos. El hecho de
que se autorice la adquisición de un teléfono celular, de que se hayan
levantado las prohibiciones que impedían hospedarse en los hoteles,
antes solo a disposición del turismo internacional y la posibilidad de
adquirir una computadora o un equipo de DVD, es para la mayoría de los
cubanos una humillación con espoleta nueva y uranio empobrecido.
¿Por qué lo digo? A golpe de interrogantes respondo: Si el salario
promedio en Cuba es de alrededor de 17 pesos convertibles, unos 21
dólares al mes, ¿cuál es el mecanismo para sufragar un servicio de
telefonía móvil al costo de 111 pesos convertibles y después afrontar
unas tarifas de lujo? ¿Qué trabajador podría pasar tan siquiera un fin
de semana en la habitación de un hotel a precios que oscilan entre 50 y
200 dólares el día? ¿Para qué una computadora sin acceso a Internet, ni
servicios de correo electrónico? ¿No es un bochorno que haya habido que
esperar hasta bien entrado el siglo XXI para levantar algunas
prohibiciones absurdas? ¿Quedaría margen para creer en el eslogan que
cita a Cuba como uno de los países pobres con mejores índices de
desarrollo y perspectivas de futuro?
Que Haití y muchos de los países africanos adelanten a Cuba en varios
rubros asociados a la tecnología y su incidencia per cápita, es señal de
un atraso que echa por tierra la veracidad de las estadísticas. ¿Cómo
lograr una cultura sólida y generalizada manteniendo a la población al
margen de los principales adelantos de la ciencia y la técnica?
A Cuba se le ha sobredimensionado. Un país no puede crecer con
marginaciones y decretos irracionales. Más allá de la labor publicitaria
se esconde una realidad plagada de torpezas, profundas deficiencias y
arraigadas tribulaciones.
Hay quien alega que es el comienzo de la transición. "Por algo hay que
empezar", me dijo recientemente un amigo en referencia a las tímidas
liberalizaciones.
No tengo ánimos para sumarme a esta corriente de pensamiento. Prefiero
esperar a ver qué pasa durante los meses venideros.
Me ha sido imposible borrar de mi memoria la expresión de un grupo de
personas frente a la vitrina de una tienda de efectos electrodomésticos.
La vista arrobada, amontonados en la acera frente al cristal, a un metro
de varios equipos de DVD, soñando con un disfrute imposible. ¿Precio?
140 pesos convertibles. ¿Cómo eran la miradas? Como de pescados en
congelación. Sin lugar a dudas, sus esperanzas estaban muertas.
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