Thursday, May 24, 2007

Washington calcula que unos 70 fugitivos de la justicia estadounidense viven en la Isla

Washington calcula que unos 70 fugitivos de la justicia estadounidense
viven en la Isla

Entre los más conocidos está Joanne Chesimard, por cuya captura EE UU
ofrece la recompensa de un millón de dólares.

Redacción EER

miércoles 23 de mayo de 2007 19:21:00

Washington calcula que unos 70 fugitivos de la justicia estadounidense
viven refugiados en Cuba, algunos desde hace décadas, según un reportaje
publicado por el diario The New York Times el pasado 12 de mayo.

Entre los más importantes está Joanne Chesimard, quien era integrante de
la organización Ejército de Liberación para los Negros, y por cuya
captura el gobierno estadounidense ofrece la recompensa de un millón de
dólares.

The New York Times menciona también a Charlie Hill, acusado de asesinato
y secuestro, que vive en la Isla desde hace 36 años y fue entrevistado
para el reportaje, y Guillermo Morales, arrestado en 1978 por fabricar
bombas y fugitivo desde el año siguiente.

De acuerdo con la información en internet del Buró Federal de
Investigaciones (FBI), Joanne Chesimard se escapó en 1979 de la prisión
donde cumplía cadena perpetua por asesinato.

En 1973, dos agentes de la policía la detuvieron junto a otras dos
personas en una autopista de Nueva Jersey por una violación del
tránsito. La mujer ya era buscada en ese momento por numerosos delitos,
incluido el robo en un banco.

Según el FBI, "Chesimard y sus cómplices abrieron fuego contra los
agentes, al parecer sin provocación. Un agente fue lesionado y el otro
fue baleado y matado en forma de ejecución, a quemarropa".

Chesimard fue hallada en 1977 culpable de asesinato en primer grado,
asalto y agresión con intención de matar, y posesión ilegal de armas. La
sentenciaron a prisión perpetua.

Cinco años después de escapar de prisión, fue ubicada en Cuba, donde
vive aún bajo el nombre de Assata Shakur.

En 2005, cuando Washington ofreció la recompensa por su captura, el
propio Fidel Castro salió en su defensa y dijo que el calificativo de
"terrorista" utilizado por el gobierno estadounidense para describirla
era "una injusticia, una barbaridad, una mentira infame".

La Habana y Washington suelen acusarse mutuamente de dar refugio a
terroristas.

En abril pasado, el Departamento de Estado norteamericano acusó en un
informe al gobierno cubano de dar asilo a terroristas de España y
Colombia, a miembros de las Panteras Negras y a independentistas
puertorriqueños.

Por su parte, el régimen de la Isla acusa al gobierno estadounidense de
amparar al anticastrista Luis Posada Carriles, ex agente de la CIA al
que La Habana atribuye graves atentados, entre ellos la voladura de un
avión de Cubana de Aviación en 1976, hecho en el que murieron 73 personas.

El reportaje publicado por The New York Times, firmado por el periodista
Marc Lacey, cita declaraciones de Charlie Hill, de 57 años, también
perseguido por la justicia estadounidense, quien ha hecho una vida en
Cuba, lejos del alcance del FBI.

Hill dice estar resignado a no volver a su país. "No voy a pasearme otra
vez por Broadway", afirma. "Si hago algún paseo en los Estados Unidos
será en la cárcel. Esa es la realidad".

Según el diario, Hill vive en la Isla como un cubano más, con la libreta
de racionamiento y en un pequeño apartamento casi sin muebles. Es
practicante de la religión afrocubana y tiene varios hijos, el más
pequeño, de ocho meses.

A pesar de haber recibido refugio en la Isla, dice desear que estos
tengan vidas mejores en Estados Unidos.

Hill llegó a Cuba en 1971. Él y otros dos miembros de un grupo llamado
República de la Nueva África —que pretendía la creación de una nación
separada, sólo para los negros estadounidenses— fueron detenidos en las
afueras de Alburquerque con un cargamento de armas y explosivos. Uno de
ellos disparó en la garganta a un policía para escapar y,
posteriormente, los tres secuestraron un avión en el aeropuerto de la
ciudad.

Los compañeros de Hill en esos actos murieron en Cuba. Ralph Goodwin se
ahogó en una playa y Michael Finney fue víctima del cáncer de garganta
en 2005.

Entre los fugitivos muertos en la Isla está también William Lee Brent,
otro secuestrador de aviones. De acuerdo con el reportaje, está
enterrado en una tumba anónima en el Cementerio de Colón.

En el caso de Guillermo Morales, The New York Times dice que aún se le
puede ver en La Habana.

Morales fue arrestado en 1978, en Queens, y acusado de fabricar bombas,
luego de que la explosión accidental de una de ellas prácticamente le
volara las manos.

En junio pasado, el congresista Peter T. King, republicano por el estado
de Nueva York, sometió a la Cámara de Representantes un proyecto de ley
en el que proponía ejercer presión sobre La Habana para que extraditara
a Morales y a otros fugitivos.

King es familiar de una víctima de los ataques terroristas de Morales.
"Saber que estas gentes caminan con toda libertad por La Habana, con la
protección que les brinda Castro, es una desgracia", dijo al presentar
su propuesta.

http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba/noticias/washington-calcula-que-unos-70-fugitivos-de-la-justicia-estadounidense-viven-en-la-isla/(gnews)/1179940860

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