Sunday, May 20, 2007

Dos reinas de Cuba

Publicado el domingo 20 de mayo del 2007

Dos reinas de Cuba
ORIETTA MADRIGAL
Especial/El Nuevo Herald

Recientemente conocí a un despistado joven tailandés que me preguntó si
en Cuba, como en su país, había rey y reina. Me resultó graciosa su
ignorancia y le contesté que teníamos a la reina del bolero y a la reina
de la salsa, por lo que no podía salir de mi asombro cuando, apenas sin
dejarme terminar, dijo con entusiasmo: ``¡Azúcar!''.

Según él había escuchado a ''Azúcar'', así se refirió a Celia Cruz, a
través de un amigo japonés que tenía sus grabaciones. Fue después de
esta conversación que me percaté de la cantidad de músicos cubanos que
han sido conocidos por sus títulos nobiliarios. Desde Paulina Alvarez,
la ''Emperatriz del Danzonete'', el ''Rey del Mambo'', ''la Reina del
Guaguancó'', hasta llegar a la ''Reina de la Salsa'' y la ``Reina del
Bolero''.

En el caso de Celia Cruz y Olga Guillot, los títulos de ''Reina de la
Salsa'' y ''Reina del Bolero'' con que se popularizaron
internacionalmente se les otorgó después que ambas abandonaran la isla a
la llegada de Castro. En la isla se dieron a conocer simplemente como
Olga de Cuba y La Guarachera de Cuba, como Celia prefería que la llamaran.

Ambas comenzaron su carrera artística en la década de los cuarenta.
Celia alcanzó popularidad a partir de 1947, actuando en cabarets como
Tropicana y Montmartre y en programas de radio y TV. En 1950 formó parte
del grupo La Sonora Matancera, donde se mantuvo hasta 1965 y con él
grabó varios discos y popularizó canciones que la convirtieron en una de
las cantantes más escuchadas de la época.

Olga, cuyo estilo personal fue comparado al de Frank Sinatra, cautivó a
todos desde su versión al español de <f"ITimesItalic">Stormy Weather en
1945 y ya en la década del 50 sus interpretaciones dieron la vuelta al
mundo, conquistando al público de América Latina, Africa y Asia. Cantó
en el Olympia de París y compartió escenarios con Edith Piaf en Cannes.
Antes de marcharse de Cuba en 1960, para residir en México, recibió un
premio especial a la artista con más discos vendidos entre 1954 y 1960.

Aunque resultaría difícil definir cúal de las dos reinas fue más popular
en Cuba, además de tratarse de dos géneros tan diferentes, es evidente
que Olga fue la artista más internacional antes de la llegada al exilio,
aunque indiscutiblemente, ambas están consideradas como las más
relevantes intérpretes del cancionero popular cubano de siempre.

El exilio fue una prueba de fuego para las dos. Tenían que enfrentarse a
un público nuevo y además confirmar que tenían talento.

En el caso de Celia, su carrera en Estados Unidos, a partir de 1961,
tuvo una trayectoria ascendente e ininterrumpida que no cesó hasta
apenas unos meses antes de su muerte. Uno de sus últimos discos
<f"ITimesItalic">Regalo del alma, grabado en 2003 es prueba de ello.

Su incensante actividad se debió, además de su talento, a saber
ajustarse a las nuevas exigencias de la música bailable y aunque estaba
en desacuerdo con la definición de ''salsa'', ello no le impidió reinar
también en esta nueva tendencia.

Su estilo musical rebasó las fronteras del idioma y no sólo fue popular
en América Latina, sino también en Africa y Asia. El mundo musical
angloparlante la distinguió desde el principio de los setenta. En 1974
formó parte del espectáculo musical que viajó a Zaire como parte de los
eventos culturales celebrados con motivo de la pelea de Ali y Foreman,
entre los que se destacaban James Brown, las Pointer Sisters y otras
figuras de lo más popular de la música afroamericana.

En los últimos años su influencia alcanzó a famosos jóvenes raperos como
Wyclef Jean, quien grabó con ella una versión de <f"ITimesItalic">La
Guantanamera en ritmo de <f"ITimesItalic">hip-hop.

Recibió siete Grammys y tres títulos Honoris causa, entre muchos otros

Por su parte, la ''Reina del Bolero'' logró mantener su popularidad en
América Latina, España y el público hispanoparlante de Estados Unidos,
hasta al punto de ser la primera intérprete latina que cantó en el
Carnegie Hall de New York en 1964, además de atesorar, hasta el
presente, decenas de premios y reconocimientos y gozar de la admiración
y el respeto de su gente donde quiera que triunfó.

Pero Olga prefirió mantenerse fiel al estilo más tradicional del bolero,
el cual requiere un contacto más íntimo y coloquial con el público, en
una época en que los medios masivos de comunicación en español no tenían
el desarrollo y poder de difusión con que cuentan en nuestros días, por
lo que en el decursar de los años, sus interpretaciones se convirtieron
en un gusto adquirido.

En la década del 80, por propia decisión, decidió alejarse
paulatinamente de los escenarios. Su último disco, intencionalmente
titulado, <f"ITimesItalic">Faltaba yo, fue grabado en el 2000, el mismo
año que recibió dos importantes premios, el del Centenario del
Smithsonian y el NARA que otorga la casa fundadora de los Grammys en
homenaje a toda una vida de grabaciones exitosas.

Quizás por la divergencia que tomaron sus reinados se rumoró que existía
cierta rivalidad entre las dos monarcas, en especial cuando Olga no fue
invitada al homenaje que se le rindió a Celia en el Jackie Gleason en
marzo del 2003. Fue la propia Olga quien se encargó de desmentirlo
cuando dijo que 'estaba segura de que su `hermana' no había tenido que
ver con esa decisión''.

http://www.elnuevoherald.com/212/story/42499.html

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