Periodismo de urgencia
Sin profesores capacitados ni recursos, las universidades cubanas
manufacturan cada año centenares de periodistas.
Luis Felipe Rojas, Holguín
jueves 15 de marzo de 2007 6:00:00
Muy duro se ha tornado el oficio de periodista en la revuelta
informativa que produce la Isla. Revuelta de "revolico" (sic), "pan con
hormiga" y "arroz con mango", no en alusión a copiosidad o exceso.
Cual hidra perenne, la maquinaria ideológica tropical cada vez se busca
un combate al que exponer la cabeza. En el intento por ocultar algunas
verdades, los traspiés son tan estrepitosos que sólo basta leer la
prensa o estar atento a lo que desdice la radio para detectar lo que se
esconde malsanamente.
La crisis informativa y de objetividad del periodismo cubano tiene su
rostro más expuesto en las publicaciones diarias y en las forzadas mesas
redondas, pero su mal nace en el seno de las nuevas facultades
universitarias, reales centros manipuladores de lo que se va o no a leer.
Nada más echar una mirada, encontramos que cinco o seis facultades
docentes arrojan cada año un centenar de nuevos profesionales del
periodismo. Este hecho detecta el pie en la mina si se trata de un país
en el que los medios de información son controlados por un partido
único, donde se encarcelan a los periodistas alternativos y que, al
mismo tiempo, intenta erigirse en la nación más culta del mundo.
Lo anterior demuestra que es real un famoso chiste entre los
estudiantes: "En Cuba los títulos de periodismo los otorgan con mordaza
y todo".
Hasta hace un par de años sólo se impartía Periodismo en las
universidades de La Habana y Oriente (Santiago de Cuba). Ambas
enfrentaban serios problemas de calidad en el profesorado, agravados
sobre todo en la segunda, que se inició en estos andares en el año 1969.
En La Habana pasó en 1966 a carrera de la Facultad de Artes y Letras.
Ahora, como parte de una desenfrenada carrera en pos de la masividad
universitaria, la enseñanza del periodismo se ha extendido hasta Santa
Clara, Camagüey y Holguín. ¿Llegará el fenómeno a la Isla de la
Juventud, donde hay un solo periódico (de ocho páginas, una vez por
semana) y una sola emisora de radio y televisión? ¿Quiénes son los
profesores? ¿Los mismos que desde los medios echan tierra sobre los
lauros del periodismo cubano prerrevolucionario?
Pura habilidad y engaño
Yadiel estudia la carrera de Periodismo en la Universidad de Oriente, en
Santiago de Cuba, y dice que de puro milagro obtuvo plaza para estudiar.
"En el preuniversitario debía hacer una prueba mensual para que
conocieran mis habilidades en el manejo de términos ideológicos, porque
al final no es más que eso: pura habilidad. Debía repetir el concepto de
Revolución, comentar la prensa diaria y asustarlos con algunos datos;
con eso basta, enseguida te dejan tranquilos", dice con picardía.
"Si me voy a dedicar al periodismo, tengo que empezar por algo", comenta
Yelenis, que ingresó este curso en una recién estrenada facultad de
periodismo, y agrega: "Tuve que cambiar la dirección de mi casa para
otro municipio, pues como en el mío no hay medio informativo y hay dos
graduados que hace años trabajan en la capital provincial, podía
quedarme fuera de mi sueño".
Como ella, muchos pasan por la radiografía ideológica con temor: tanto
en la denominada prueba de aptitud como en las investigaciones que se
hacen en el barrio, se les puede detectar un familiar que reside en
Estados Unidos, un pariente con antecedentes penales por motivos
políticos u otro aspecto "difícil" que pueda ser visto como una mancha.
De todas maneras, para ella no es un impedimento que se manipule o no la
información: "He entrado pocas veces a internet. Además, sólo he visto
dos periódicos impresos extranjeros: El País, de España, y El Nuevo
Herald, de Estados Unidos, este último conseguido por mis amigas porque
traía a César Évora, el actor de telenovelas; pero lo mío es entrenarme
en escribir mejor y eso me toca ahora y en esta carrera, no en otra",
concluye.
En los meses de enero y junio las facultades de periodismo de la Isla
realizan sus prácticas docentes. Se supone que aquí demuestren parte o
lo mejor de lo que han aprendido, pero no siempre las ubicaciones se
corresponden con las expectativas de los estudiantes. ¿Cuál es el
verdadero provecho? ¿Qué les deparan las redacciones, emisoras y
agencias de prensa?
De la teoría a la práctica…
"El Teacher", así le dicen sus amigos. Hasta los mismos profesores han
comenzado a llamarle de ese modo. Es alto y con el pelo castaño sobre
los hombros. Anda siempre con la pequeña cartuchera de mp3, oyendo
música o textos en inglés. Ya casi concluye la carrera, pero al
principio fue un poco duro.
"En los dos años iniciales me pasaba las noches leyendo a 'los duros' y
los más contemporáneos del periodismo; siempre me las he arreglado para
buscar mis lecturas. Cuando me enviaron de práctica a una emisora de
radio, me fui con la periodista a investigar para un documental. Al
final del mes de práctica, cuando 'debíamos' radiarlo, entonces 'no se
podía', y para ello argumentaron que no era del interés de la audiencia.
Por poco me muero", afirma El Teacher.
También cuenta que logró sacar el material de la emisora. "Al retornar a
la facultad, los estudiantes se lo pasaban de mano en mano hasta que
cayó en las de un profesor. Lo llevó a clase, lo debatimos y hasta se
puso en la radio en Santiago de Cuba", afirma.
En cambio, para Yelenis lo más preocupante es la falta de profesores
experimentados, la constante teorización por parte de profesionales que
jamás se han asomado a un medio de prensa o instructores "que en su vida
han tocado una cámara".
Al igual que ella, El Teacher quisiera que la teoría estuviera "más
cerca de la verdad".
"Para algunos es una odisea la ubicación para las prácticas. En las
redacciones provinciales, a algunos periodistas y realizadores no les
convienen los alumnos de práctica, porque son trabajos que dejan de
hacer y ganan menos dinero, espacio y posibilidad de premios. Es un
horror", se lamenta.
En las prácticas los ponen así: un estudiante por profesional, y si
encima no hay empatía, ni aprenden, ni se completa el ciclo
teórico-práctico.
"No con todos pasa igual", dice El Teacher. "Me he colado porque le di
duro al inglés y, cuando me enviaron para la AIN (Agencia de Información
Nacional), me colé en lo de las traducciones. Ahora estoy para colarme
en la edición en inglés del periódico digital".
'Ya veremos cómo'
Para Yadiel y Yelenis fue como una bendición publicar en un semanario
provincial, la clásica historia de ver por primera vez su nombre en
tinta fresca. Pero Yadiel recuerda: "Fue menos de una escena en una
película; nos enviaron a investigar para un reportaje y como al final el
jefe de redacción y la tutora de práctica nos hicieron algunos arreglos
al trabajo, salimos los seis en coautoría. Debimos de haber tocado como
a dos párrafos cada uno", dice con cierta amargura.
Con aprobaciones o reproches, lo cierto es que las universidades que hoy
gradúan cerca de un centenar de periodistas anualmente no han coordinado
el engranaje con los centros a los que los envían de práctica
preprofesional, pero tampoco han hecho mucho en el ámbito interno con la
docencia. La maquinaria de propaganda no les pide más allá de la
frialdad y el cotejo de los temas espinosos.
Los dueños del periodismo oficial exigen a gritos —a gritos no se pide,
claro— la santísima objetividad, a lo que ellos asienten pasmosamente.
De los consultados fue Yelenis la que puso el remate: "Esto es como una
carrera, como si fueras a ser periodista. Ya veremos cómo y dónde echar
a correr la tinta".
Dirección URL:
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba/articulos/periodismo-de-urgencia
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