Friday, March 16, 2007

Espero tarjeta en el correo

Espero tarjeta en el correo
MANFRED ROSENOW
Especial para El Nuevo Herald

Soy cubano ciudadano americano. En el año 2000 visité Cuba, allí conocí
a una señora, la cual traje a este país con una visa K-1 de fiancée, es
decir, de prometida. Antes de los tres meses nos casamos y al cabo de 11
meses de vivir juntos, desapareció, sin saber todavía donde está. Me
divorcié de ella por publicación. Acabo de regresar de Cuba, donde quedé
flechado con una señora, la cual tiene un hijo de 14 años de edad. Los
15 días más felices de mi vida son los que he pasado ahora en Cuba con
dicha mujer.

Estoy pensando en una solicitud de visa K-1 (fiancée) para traerla por
esta vía. Quisiera saber su opinión al respecto ya que en el año 2000,
como le expliqué, traje a una mujer por la misma vía. ¿Usted cree que
tenga éxito? ¿Usted cree que esto me pueda traer algún problema?
Esperando su sabia contesta.

Pedro M.M.
Hialeah, FL

Hay lectores que me cuentan que están en el negocio de importar pieles
de caimán, de nutria, o de otras especies zoológicas para fabricar
zapatos o carteras. Otros lo hacen diciéndome que importan frutas o
semillas de árboles tropicales para consumo humano o para adorno de
viviendas. Otros más aun, importan muebles finos para embellecer
residencias o piedras semipreciosas para producir adornos. Usted, a
diferencia de todos ellos, está en otro ''negocio'': nada más y nada
menos que el de importar mujeres (por lo seductoras, no por lo
importantes), sea con hijos o sin ellos, pero que despiertan su
entusiasmo, decididamente erótico, que no comercial.

¡Vaya, vaya! Comenzaré por decirle (para su tranquilidad y alegría) que
no conozco disposición alguna de la Ley de Inmigración que prohíba
semejante afición. Por lo demás, la frecuencia con que lo hace --una
cada cinco años-- es demasiado moderada para que produzca seriamente
críticas o sospechas. Usted no me dice su edad pero presumo que anda por
los cuarenta (¡o menos!), y si es así, por mis cuentas, todavía le caben
una seis, ocho o 10 candidatas más hasta que su entusiasmo se atenúe y
el cuerpo se le canse de tanto ajetreo. Otra cosa es que se le acabe o
no su presupuesto (usted sabrá) ya que toda petición de prometida exige
presentar por la afortunada (?) el respectivo affidavit o garantía de
sostenimiento, ya que no se la dejan traer si usted no asegura al
gobierno norteamericano que la importada Dulcinea de turno no se le
convierta, a la larga, en onerosa carga pública.

En resumen, por inusual que suene optar por la K-1 ya no como recurso
sino como hábito, no hay ley que se lo impida, en tanto no se le
demuestre que lo suyo no es simplemente entusiasmo matrimonial sino puro
negocio. Como su carta no revela motivación tan impropia, mi respuesta
para usted es que, ¡adelante! Ahora bien, si por allá por el año 2010
usted me vuelve a escribir preguntándome algo similar por una próxima
candidata, ¡adiós! Ante semejante terquedad, se me agotará el buen humor
y más bien, y con mucho gusto, le mandaré una lista de abogados
criminalistas con sus direcciones y teléfonos que podrán servirle en los
procesos que le esperan. Por ahora, me quedaré quieto esperando en el
correo su tarjeta de invitación a la boda que viene.

http://www.elnuevo.com/181/story/15883.html

No comments: