Publicado el viernes 16 de marzo del 2007
El heredero de Castro
JAIME S. DROMI
En su viaje a Buenos Aires de la semana pasada, Hugo Rafael Chávez Frías
mostró una educación propia de un simple bruto nouveau riche, al mentar
a la madre de nuestro presidente, señora Bárbara Bush, cosa que nunca
debió salir de sus labios. Con los gastos que ocasiona a su país cada
uno de sus viajes, podría tener a alguna persona de confianza y
conocimiento que lo asesore en lo que puede decir y lo que debe evitar
mencionar, en especial cuando visita países extranjeros y hay que cuidar
los protocolos o convertirse, como él lo hizo, en el hazmerreír del mundo.
Particularmente, desde que su Congreso le permitió asumir el rol de
dictador de Venezuela, él cree que es también el mandamás de Cuba,
Bolivia, Ecuador y Nicaragua y, a lo mejor piensa que ya tiene el eje,
en su alianza con el Irán, para poder, según él, llevar a cabo una
revolución chavista dentro del continente suramericano. En su euforia
descontrolada y egocéntrica piensa que él es todo y que los países que
recibieron sus préstamos o regalos financieros y que tienen gobiernos
proizquierdistas, como Argentina y Brasil, que lo adulan por su dinero,
pero están mucho más avanzados que él en las artes políticas
internacionales, están ya de su lado y contra los Estados Unidos.
Chávez debería mirar las filas de gente que espera una visa para viajar
al paraíso venezolano y compararlas con las filas delante de cada
consulado norteamericano, a lo mejor eso lo vuelve a la realidad. El
aprecio que le tienen en Rusia es el aprecio que cada vendedor le da a
su cliente, especialmente después de comprar armas obsoletas por tres
mil millones de dólares, con los que hubiera podido dar un poco de
comodidad a su pobre pueblo venezolano, donde muchos no tienen qué comer
o vestir y que no han podido rehabilitarse después de las inundaciones
de años atrás, o arreglar bien el camino desde Maiquetía, el aeropuerto,
hasta Caracas, la capital.
Con respecto al Estado de Israel, es interesante ver con claridad las
agallas que tiene el pueblo judío que habita ese país. Para tomar
conciencia de lo que está pasando, es necesario tener un mapa del Medio
Oriente y ver el tamaño de los 22 países árabes que la rodean con los
350 millones de árabes siempre listos para salir a pelear. En realidad,
hay 1,300 millones de islámicos, una gran cantidad de ellos fanáticos
extremistas que son tildados en el mundo como fascistas, dispuestos a
morir para quitarles a los cristianos y judíos su lugar en este mundo.
No cabe duda de que hay extremistas en todas las religiones, pero la
mayoría predica el amor y la vida; sólo entre los musulmanes hay quienes
predican la muerte.
Cuando los tiranos amenazan con la destrucción del pueblo judío, ya
podemos suponer con razón y experiencia que no van a lograrlo, porque
nadie vive gracias a ellos, sino gracias a la voluntad de nuestro
Creador, que ha demostrado durante milenios que cada dictador que ha
querido destruír al pueblo judío fue destruido él mismo. Los judíos
sobrevivieron a todos sus enemigos, la servidumbre egipcia, las lanzas
romanas, las hogueras de la inquisición, las espadas de los cosacos, los
gases nazis y también sobrevivirán a Ahmadinejad y a Chávez, porque
Dios, el Rey del Mundo, los eligió para mostrarnos que todos los seres
humanos dependemos de El, judíos, cristianos, musulmanes o de cualquier
otra religión y que quien se atreve a retar al Señor, será castigado en
esta vida.
Nadie debe creerse superior, porque todos nacemos iguales, de la misma
manera, y no hay diferencia entre un ser humano y otro ni por el color,
ni la nacionalidad, ni la altura, gordos y flacos. Todos somos iguales.
La diferencia que existe está en nuestra inteligencia, nuestro
conocimiento y nuestro respeto por el resto de la creación de Dios. ¡Amén!
jsd222@aol.com
http://www.elnuevo.com/187/story/17264.html
El heredero de Castro
JAIME S. DROMI
En su viaje a Buenos Aires de la semana pasada, Hugo Rafael Chávez Frías
mostró una educación propia de un simple bruto nouveau riche, al mentar
a la madre de nuestro presidente, señora Bárbara Bush, cosa que nunca
debió salir de sus labios. Con los gastos que ocasiona a su país cada
uno de sus viajes, podría tener a alguna persona de confianza y
conocimiento que lo asesore en lo que puede decir y lo que debe evitar
mencionar, en especial cuando visita países extranjeros y hay que cuidar
los protocolos o convertirse, como él lo hizo, en el hazmerreír del mundo.
Particularmente, desde que su Congreso le permitió asumir el rol de
dictador de Venezuela, él cree que es también el mandamás de Cuba,
Bolivia, Ecuador y Nicaragua y, a lo mejor piensa que ya tiene el eje,
en su alianza con el Irán, para poder, según él, llevar a cabo una
revolución chavista dentro del continente suramericano. En su euforia
descontrolada y egocéntrica piensa que él es todo y que los países que
recibieron sus préstamos o regalos financieros y que tienen gobiernos
proizquierdistas, como Argentina y Brasil, que lo adulan por su dinero,
pero están mucho más avanzados que él en las artes políticas
internacionales, están ya de su lado y contra los Estados Unidos.
Chávez debería mirar las filas de gente que espera una visa para viajar
al paraíso venezolano y compararlas con las filas delante de cada
consulado norteamericano, a lo mejor eso lo vuelve a la realidad. El
aprecio que le tienen en Rusia es el aprecio que cada vendedor le da a
su cliente, especialmente después de comprar armas obsoletas por tres
mil millones de dólares, con los que hubiera podido dar un poco de
comodidad a su pobre pueblo venezolano, donde muchos no tienen qué comer
o vestir y que no han podido rehabilitarse después de las inundaciones
de años atrás, o arreglar bien el camino desde Maiquetía, el aeropuerto,
hasta Caracas, la capital.
Con respecto al Estado de Israel, es interesante ver con claridad las
agallas que tiene el pueblo judío que habita ese país. Para tomar
conciencia de lo que está pasando, es necesario tener un mapa del Medio
Oriente y ver el tamaño de los 22 países árabes que la rodean con los
350 millones de árabes siempre listos para salir a pelear. En realidad,
hay 1,300 millones de islámicos, una gran cantidad de ellos fanáticos
extremistas que son tildados en el mundo como fascistas, dispuestos a
morir para quitarles a los cristianos y judíos su lugar en este mundo.
No cabe duda de que hay extremistas en todas las religiones, pero la
mayoría predica el amor y la vida; sólo entre los musulmanes hay quienes
predican la muerte.
Cuando los tiranos amenazan con la destrucción del pueblo judío, ya
podemos suponer con razón y experiencia que no van a lograrlo, porque
nadie vive gracias a ellos, sino gracias a la voluntad de nuestro
Creador, que ha demostrado durante milenios que cada dictador que ha
querido destruír al pueblo judío fue destruido él mismo. Los judíos
sobrevivieron a todos sus enemigos, la servidumbre egipcia, las lanzas
romanas, las hogueras de la inquisición, las espadas de los cosacos, los
gases nazis y también sobrevivirán a Ahmadinejad y a Chávez, porque
Dios, el Rey del Mundo, los eligió para mostrarnos que todos los seres
humanos dependemos de El, judíos, cristianos, musulmanes o de cualquier
otra religión y que quien se atreve a retar al Señor, será castigado en
esta vida.
Nadie debe creerse superior, porque todos nacemos iguales, de la misma
manera, y no hay diferencia entre un ser humano y otro ni por el color,
ni la nacionalidad, ni la altura, gordos y flacos. Todos somos iguales.
La diferencia que existe está en nuestra inteligencia, nuestro
conocimiento y nuestro respeto por el resto de la creación de Dios. ¡Amén!
jsd222@aol.com
http://www.elnuevo.com/187/story/17264.html
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