Los amigos murciélagos
Guillermo Fariñas, Cubanacán Press
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org) - Desde el 31 de julio del
pasado año, la gente en Santa Clara anda rara, prejuiciada con todos los
que públicamente aceptan como algo natural y suicida pertenecer a la
oposición pacífica.
La proclama leída por el secretario particular de Fidel Castro, Carlos
Manuel Valenciaga, es el origen de tal actitud. El documento, que
anuncia la delegación de poderes del comandante (de forma provisional)
en su hermano Raúl, fue un presagio para Cuba, pues estaba por celebrase
el cumpleaños 80 de Castro el 13 de agosto, quien no se veía nada bien
desde hacía tiempo.
Tras la lectura de la proclama, el aparato de propaganda del régimen lo
ha presentado en cuatro ocasiones a los cubanos, con el propósito de
contrarrestar las versiones de que ya estaba muerto.
A los que no pertenecen al círculo de los cercanos al misterio sólo les
queda especular sobre la enfermedad que padece el comandante. Pero lo
que sí está clarísimo es que anda muy mal de salud.
La opinión, tanto entre los partidarios del régimen como de sus
detractores, es que el remedio ha sido peor que la enfermedad, ya que le
imagen de desgaste físico y psíquico de Castro no augura nada bueno para
él a corto o mediano plazo. En la Isla se respira una calma tensa,
porque nadie esperaba que el "invicto comandante" prolongara durante
mucho tiempo su estado de salud.
Ya no se escuchan a todo volumen algunas emisoras de Miami como La
Poderosa, Radio República o Radio Martí en las casas de los
históricamente desafectos a la revolución. Tampoco se critica en alta
voz las deficiencias en el abastecimiento en las bodegas, carnicerías,
mercados agropecuarios y pescaderías. Se sabe que las brigadas de
respuesta rápida están listas para golpear en plena calle a los
detractores del estado.
Los más perjudicados son los opositores pacíficos, porque en estas
circunstancias en que la gran mayoría está aterrorizada, y al mismo
tiempo con grandes deseos de un cambio, son pocos los que se atreven a
hablar a plena luz del día con los opositores.
El acto de conversar con personas opuestas al régimen conlleva señalarse
ante las autoridades. Por eso ha aparecido un nuevo tipo de amigos,
quienes sólo saludan y conversan con los disidentes en las horas de la
noche. Son los amigos murciélagos.
No comments:
Post a Comment