Sunday, February 11, 2007

La guerra infinita

La guerra infinita

Jorge Olivera Castillo

Bitácora Cubana, 9 de febrero de 2007, La Habana

Ver una señal televisiva proveniente de un satélite es suficiente para
sumergirse en un mundo de sobresaltos y permanente duda sobre la
capacidad para conservar el status de espectador.

Eso sucede en Cuba ahora mismo. Podría decir que es un padecimiento que
pese a los peligros manifiestan miles de personas con la idea del
desafío sembrada en su psiquis como un árbol a prueba de talas.

Sí, los cubanos están hastiados del teque político, de la rimbombancia
de las estadísticas que dan como cierto un país en el que no existen las
insatisfacciones, ni las penurias, ni nada que conmocione la existencia.

Ellos, los héroes y heroínas de una batalla en que cargan con el peso de
la vulnerabilidad y la zozobra, sienten la necesidad de no cejar en sus
empeños. Pugnan por que en sus televisores permanezcan otros mensajes
ajenos a una cotidianidad de tintes grises. Prefieren el acoso de las
telenovelas mexicanas, los noticiarios que sacan a luz la noticia sin
las sombras de la parábola y el humor desprovisto de talanqueras.

Guerrean a su manera en un ambiente que se crispa con la llegada de las
patrullas policiales y el camión de ETECSA (la compañía que monopoliza
las comunicaciones).

Ambos en confabulación, insisten en acabar con todo aquel que salga del
redil y vaya aunque sea de manera virtual a Miami a participar en el
programa "Don Francisco presenta" o salga a medianoche por una pizza
Domino en el perímetro de Hialeah.

Los inquisidores portan tijeras, pistolas y la orden de limpiar la zona
de ese fenómeno que ha desatado las alarmas llamado popularmente "el cable".

Cercenarlo, sin compasión y detectar al infractor siguiendo la ruta de
la cuerda después de escalar las azoteas. Ese es el modus operandi que
practican los ejecutores de la limpieza ideológica, y por supuesto el
preámbulo de multas, confiscaciones, entre otras figuras represivas en
la que no se descarta, incluso, la privación de libertad.

Por estos días se puso en marcha una ofensiva que afectó algunos barrios
del municipio Cerro, Centro Habana y 10 de Octubre. Como medida
preventiva, muchos se desconectaron tras el aviso de la razzias. Existe
una red comunicacional de alerta que funciona pese a los controles del
régimen. Gracias a esto muchos evitan a tiempo ser detectados.

La desconexión es temporal. El soplo de las tentaciones termina por
derribar el miedo y se vuelve a vivir en esos espacios donde cohabitan
el temor y el gozo.

Sustituir las pesadillas por los sueños, darle un barniz a las
tragedias, ponerle coto a las depresiones, no es poca cosa para el
cubano medio. Se le rinde culto al "cable", por sentido común, por
necesidad manifiesta, por motivos que sobrepasan lo imaginable.

No creo que logren tener éxito en eliminar lo que se ha convertido en
algo que ya alcanza magnitudes insospechadas. Aparte de las delaciones,
amenazas de toda índole que se exhiben en los medios oficiales, la
resistencia a la claudicación es obvia, tanto de los que pagan sumas que
van desde los 5 hasta los 10 pesos convertibles al mes como los que se
encargan de enlazar cientos de núcleos familiares con la programación de
varias canales hispanos de la Florida.

Un detalle en que baso mis dudas, es el nivel de corrupción que inunda
extensas áreas del tejido social cubano.

Entre los que participan de las ganancias se cuentan policías y personas
con vínculos que le permiten ofrecer información de la hora y el día de
los operativos.

El gobierno insistirá en poner orden en la finca con el garrote en una
época en que se precisan más que nunca las zanahorias.

http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=3974

No comments: