Tuesday, February 13, 2007

Guerra a muerte contra las parabolicas en Cuba

Guerra a muerte contra las parabólicas en Cuba
POR M. L. DE GUEREÑO CORRESPONSAL LA HABANA.

Cárcel, multas y confiscación de bienes son los castigos para quienes
desafíen la prohibición de tener un decodificador y antena satélite en
sus casas.
Las autoridades cubanas han declarado la guerra a muerte contra los
violadores de las regulaciones sobre la tenencia de las antenas. Según
el diario «Granma», cuatro cubanos están pendientes de la decisión del
fiscal por haber cometido un delito de «actividades económicas ilícitas».
A la caza de forma cíclica
Las redadas, cíclicas desde hace años, se han recrudecido en las últimas
semanas. Se da la circunstancia de que el Gobierno estadounidense
decidió emitir a través de «Direct TV» y «Dish programas», destinados
originalmente a llegar a la isla por «TV Martí», pero que el régimen
consiguió interceptarlos casi totalmente.
Las antenas parabólicas están prohibidas en Cuba -salvo en hoteles y
para diplomáticos y técnicos extranjeros-, pero el Gobierno
estadounidense las cifra entre 10.000 y 30.000 en toda la isla, y son
miles los cubanos que se arriesgan a meter el cable en su hogar.
Para saber quién lo tiene, sólo hay que escuchar conversaciones en la
calle. Si alguien dice: «Voy a ver la novela» a las cinco de la tarde,
es que tiene antena, porque la novela cubana se emite en la noche.
La TV de Miami
Por algo menos de 9 euros al mes se pueden ver noticieros de la
televisión de Miami, programas de chismes, dibujos animados, música,
películas, o retransmisiones en directo de ceremonias como los Grammys o
los Oscar, pero también programas como la «Mesa Retonta», donde un
imitador personifica a Fidel Castro y lo ridiculiza. La programación,
eso sí, es a gusto del propietario del equipo, quien suele tratar de
contentar a todos los «abonados».
La exclusiva es mucho más cara, cuesta 1.700 euros el primer año: 1.000
por el decodificador, 450 por la tarjeta, activada legalmente en Estados
Unidos anualmente, y 250 por la antena, generalmente de fabricación
casera. El castigo se aplica a quienes importen, distribuyan o reciban
antenas satelitales.
Para el «Granma», el contenido de muchos de esos programas es
«culturalmente enajenante, subversivos e injerencistas», además de
«desestabilizador» y forma parte «del Plan de la Administración de
(George) Bush dirigido a destruir la Revolución cubana».
Así lo aseguraba en la nota «Caso Antena y otras ilegalidades» en la que
informaba de una redada realizada el 25 de marzo del 2006 en el taller
de Lázaro Rueda, trabajador por cuenta propia con licencia para arreglar
pinchazos. Él, José Antonio, quien aportó los conocimientos técnicos y
los materiales, y Celestino, fabricaban antenas parabólicas. Se les
incautó material como para confeccionar 30 aparatos.
Tres años de prisión
Podrían ser condenados de uno a tres años de prisión, o a pagar una
multa de hasta 30.000 pesos cubanos (1.100 euros), pagaderas en
mensualidades, o a ambas penas, además de la confiscación de bienes.
Esa sanción económica es astronómica si se compara con el salario medio
nacional, que está en unos 250 pesos. Sería relativamente asumible si
los ingresos fueran en dólares.
AFP
Una familia cubana ante la TV, hace unos días, cuando Castro salió con
su amigo Chávez

http://www.abc.es/20070212/internacional-iberoamerica/guerra-muerte-contra-parabolicas_200702120301.html

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