Sunday, February 11, 2007

The Great Pretender

POLITICA
The Great Pretender

Juan González Febles

LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org) - Me cansa oír hablar de
Raúl Castro. Los cubanólogos de todas partes se desgastan elucubrando
sobre lo que hará o lo que no hará. Los entusiastas manifiestan
optimismo porque dicen, dejó abiertas las puertas para negociaciones muy
nebulosas con los Estados Unidos. Yo no quiero remitirme al Raúl Castro
de los fusilamientos sin garantías procesales, voy a buscarlo más acá.

El Raúl Castro que recuerdo es el represor de los académicos, o el que
estimuló la crítica en la adormecida y complaciente prensa oficial, para
luego silenciarla y aplastar a los ingenuos que se creyeron que hablaba
en serio. Eso sucedió por los años 70. Raúl Castro no hará reformas de
ningún tipo, hasta que se vea obligado a ello. Atajos y paliativos si;
reformas profundas o libertad, nunca.

El Raúl Castro que conozco es el que significativamente exclamó: "No
quiero oír hablar mal de Stalin". A buen entendedor, con pocas palabras
basta. Sería perfecto que tanta gente brillante cubaneando por ahí lo
comprendiera de una vez y echara al cajón de las ilusiones perdidas
tanta vana presunción.

A pesar de las distancias entre pentagramas y cañones, el general me
recuerda un éxito musical de todos los tiempos. La canción, interpretada
por The Platters y compuesta allá por los cincuenta del pasado siglo XX,
se titula: "The Great Pretender. En español, El gran simulador.

El general ha simulado con éxito durante más de 50 años. Lo primero fue
tolerancia con todos en 1959 y respeto a las libertades y la
constitución de 1940. Mientras, el general conspiraba con dirigentes del
Partido Socialista Popular (PSP) sobre el rumbo comunista del recién
estrenado gobierno.

Siempre que hizo falta un cancerbero de la voluntad y el ejemplo del
Comandante, allí estuvo el general. Cada acto criminal contra el derecho
de los cubanos, cometido por el gobierno de Fidel Castro ha contado con
el apoyo o la participación entusiasta del general. Desde la creación de
la UMAP, hasta las ejecuciones de 1989.

Su tan comentada intervención al comienzo del llamado período especial,
no fue tanto a favor del pueblo hambreado como del status quo amenazado
por una inminente explosión de descontento popular.

El general de ejército es uno de los responsables directos de los miles
de cubanos muertos en las aventuras militares africanas. Lo es también
por las vidas rotas en la UMAP y en el Servicio Militar Obligatorio.
Cada fusilado desde 1959 forma parte de su hoja de servicios.

Cuando exhorta a la crítica y a la discusión abierta, lo hace con el
mismo instinto depredador y la misma manía de represión policíaca de
antaño. Quizás busca conspiradores o chivos expiatorios para futuros
escarmientos. Todo en él es pura simulación.

Hay que reconocer que el general ha sido hábil y ganó puntos a nivel
popular al aprovechar al máximo excelentes oportunidades de permanecer
callado. Su innegable habilidad le hizo ganar popularidad y espacio, a
partir del amplio consenso contra la incontinencia verbal del
Comandante. No discursear y hacerlo con brevedad en contadas ocasiones,
aunque nunca simpático, le hace soportable.

Cuba no puede esperar algo positivo del general de ejército. Pienso que
alguien que ame sinceramente a Cuba tampoco. A seis de haber asumido el
poder delegado por su hermano, poco o nada ha hecho por resolver las
agudas contradicciones heredadas con el poder absoluto.

La represión contra el movimiento opositor y el entramado civil de la
sociedad, no cesa. La reticencia para liberar las fuerzas productivas y
el mantenimiento de la misma atmósfera represiva, lo tipifican. Lo
peligroso es que simula con singular habilidad, método y sistema.

Ni una palabra sobre las leyes injustas impuestas al pueblo de Cuba. Ni
hablar de dialogo nacional o de información precisa y adecuada sobre
tópicos de interés general, como por ejemplo, el estado real de salud de
Fidel Castro.

El general de ejército es más de lo mismo, quizás peor. Por esto, me
cansa mucho escuchar las especulaciones sobre un futuro que no es tal.
Estamos en presencia de otra gran desilusión. Ojalá sea la última.

jgonzafeb@yahoo.com

http://www.cubanet.org/CNews/y07/feb07/09a8.htm

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