La rebelión de Liliput
YOANI SÁNCHEZ, La Habana | 05/11/2015
Llamar a la austeridad mientras viven en la opulencia ha sido práctica
común de los gobernantes cubanos durante más de medio siglo. Los
reclamos a "apretarse el cinturón" son enarbolados por funcionarios de
cuello gordo y semblante sonrosado, que hace décadas no saben lo que es
un refrigerador con más escarcha que comida. Esa contradicción molesta,
sin dudas, a quienes deben dividir el pan del racionamiento con un
familiar o trocear con ingenio un jabón para que les dure varias semanas.
El malestar popular ante el contraste entre los discursos y los hechos
podría haber llevado al periodista Alexander A. Ricardo a publicar en la
sección de opinión de Tribuna de La Habana un texto metafórico pero
certero. Con el título de Los viajes de Gulliver , la columna de opinión
hace referencia a alguien a quien "se le ve de gigante disfrutando en
costas del Mediterráneo, o de enano aventurero sin problema en su vida,
en su visa".
La alusión ha sido publicada a pocos meses de que Antonio Castro, uno de
los hijos del expresidente cubano, fuera descubierto por una cámara
indiscreta mientras se encontraba de vacaciones en Bodrum, Turquía. Un
lugar al que llegó proveniente de la isla griega de Mykonos, a bordo de
un barco de 50 metros y donde se habría hospedado en lujosas suites
junto a sus acompañantes.
Es difícil no relacionar la opulenta vida del hijo de Fidel Castro y los
llamados al ahorro que lanza hoy su tío desde la tribuna, con la irónica
frase del periodista: "Una vez en casa no cuenta nada. Engaña a los
coterráneos con anécdotas sobre naufragios". Las similitudes entre la
historia simbólica y la vida real han convertido al artículo en un
fenómeno viral que se está transmitiendo a través del correo electrónico
dentro de Cuba.
Las coincidencias aumentan cuando A. Ricardo escribe "vuelve a levar el
ancla, esta vez parte al norte, donde la frialdad del clima lo
distanciaba tiempo atrás", que concuerda con el posterior viaje del hijo
del expresidente a Nueva York, donde fuera también captado enfundado en
ropa deportiva de marca y un oso de peluche entre las manos.
"Gracias a su padre Gulliver junior viaja bastante seguido", se lee en
el texto aparecido en el periódico de la capital cubana. O sea, por el
sistema de precariedades económicas que su progenitor le impuso a
millones de cubanos, ahora él puede darse lujos que superan lo que
podría pagarse con una pensión del padre retirado. Pero los
liliputienses también se cansan. ¿Habrá sido el artículo de este
periodista una muestra de esa indignación para nada diminuta?
Source: La rebelión de Liliput -
http://www.14ymedio.com/blogs/generacion_y/rebelion-Liliput_7_1883881594.html
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