Friday, July 31, 2015

Una bandera conflictiva

JORGE DÁVILA MIGUEL: Una bandera conflictiva

¿Invitará el secretario de Estado norteamericano John Kerry a la
oposición cubana cuando ice la bandera en la embajada de La Habana el
próximo 14 de agosto? Más que probablemente, no. Se dice que las sedes
diplomáticas americanas invitan usualmente tanto al gobierno como a su
oposición y que sería lo "normal". Pero eso no es exacto. Salvando las
grandes distancias, ni en el Cairo invitan a la Hermandad Musulmana[i];
ni en Washington el canciller cubano Bruno Rodríguez invitó a Occupy
Wall Street cuando izó la bandera cubana en su embajada.

El tema lo destapó el analista político Andrés Oppenheimer en estas
mismas páginas y El Mundo, de Madrid. Dijo que si Kerry no invita a la
oposición cubana es un error, porque no mostraría el compromiso de
Washington con la defensa de los derechos humanos y los principios
democráticos. Aunque hay otra interpretación: Kerry no lo hará, no
porque no apoye derechos y principios, sino porque sería una soberana
equivocación.

Lo que sí podría suceder es que se reúna con miembros de la oposición
que no hayan viajado al Primer Encuentro Nacional Cubano[ii] asamblea
opositora que tendrá lugar en Puerto Rico por esas mismas fechas, donde
Berta Soler, Guillermo "Coco" Fariñas y José Luis Pérez "Antúnez", entre
otros, "visualizarán una nueva Cuba". El encuentro pretende ––por
enésima vez–– la unidad anticastrista.

Pero lo que parece ser evidente en todos estos lances de la diplomacia
norteamericana con opositores de un lado y gobierno cubano del otro, es
que aunque Obama tenga de verdad como objetivo el adelanto de los
derechos humanos y los principios democráticos en la isla, y aunque
Kerry se reúna con la oposición en Cuba para asegurarles que Washington
sigue velando por ellos, el elenco opositor tendrá que cambiar,
inexorablemente, tanto sus actores como sus guiones. El panorama
político es otro y no lo entienden; es como despertarse en otra cama sin
darse cuenta todavía. La oposición cubana será estrictamente nacional, o
no será.

Al aceptar la legitimidad del gobierno cubano con el restablecimiento de
relaciones y renunciar a la política de cambio de régimen, Estados
Unidos deberá –– entre otras cosas–– suspender o modificar radicalmente
los programas de ayuda a la oposición interna, desactivar Radio y TV
Martí (o al menos lograr que reflejen la política de Washington y no de
la calle Ocho), interactuar diplomáticamente con el gobierno cubano "en
igualdad de condiciones" y quiéranlo o no, ir desatendiendo a los
opositores que se han opuesto radicalmente a la política de engagement
del presidente Obama. El mundo real es así, y así lo será para los
opositores, tanto internos como externos.

Así que, ¿de qué hablará Kerry con los opositores, si se reúne, en La
Habana?

¿Les explicará que Obama no rompió ninguna promesa de no hacer un
acuerdo con el régimen cubano "sin consultar (antes) con la oposición
pacífica cubana" porque es el presidente de la nación más poderosa del
mundo y solo fue galante con la desproporcionada petición de Coco
Fariñas en casa de Jorge Mas Santos[iii] en Miami, año 2013?

¿Les dirá también ––a los que no lo sepan ya–– que dejen de mirar
siempre a Washington y de gritar cada cinco minutos "traición", porque
en primer lugar Estados Unidos nunca le ha sido fiel a Cuba ni tampoco a
nadie que no le convenga serle fiel?

Tal vez Kerry no se reúna con los opositores en La Habana, sería lo
mejor; a ver si así acaban de cortarse el cordón umbilical. Estos, o los
que vendrán.

No es algo imposible para un país que exista una oposición pacífica
saludable. Pero cuando el único mensaje de esa oposición es el cambio de
régimen a ultranza, sin aprovechar los muchos o mínimos espacios
existentes, catalogando al gobierno que objeta como ilegal, no es ya una
oposición, sino un frente de batalla. De la misma forma, cuando hay un
gobierno que no permite dentro de sus ciudadanos corrientes de
pensamiento y acción diversos que busquen contribuir libremente al
destino de la nación, no es ya un gobierno, sino un frente de batalla.
El único problema para la oposición a ultranza es que el gobierno cubano
últimamente gana todas las batallas. Y para el gobierno, que solo
ganando batallas no se edifica una nación.

Columnista y analista político de CNN en Español.

Siga a Jorge Dávila Miguel en Twitter: @jorgedavilacnne

[i] http://www.state.gov/r/pa/prs/dpb/2015/06/243322.htm

[ii]
http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article26781439.html

[iii]http://www.martinews.com/content/obama-meets-cuban-dissident-farinas-soler/29139.html

Source: JORGE DÁVILA MIGUEL: Una bandera conflictiva | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article29551414.html

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