Monday, May 20, 2013

Nostalgia de Varadero

Nostalgia de Varadero
Lunes, Mayo 20, 2013 | Por Polina Martínez Shvietsova

LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -Ir a Varadero en la actualidad
es todo un milagro para los cubanos de a pie, que es la gran mayoría en
esta isla. Es el paraíso que todos quisieran visitar, para probar la
divinidad de su sol y de sus playas, así como su aire antiguo que
rememora en su arquitectura algunos pueblos de Carolina del Norte.

Mi familia era lo suficientemente pudiente, antes y después del triunfo
de la revolución. En aquel entonces nos movíamos de vacaciones en los
automóviles, en caravanas, hacia las playas La Tinaja, en Ciego de
Ávila, y Santa Lucía, ubicada en la provincia de Camagüey.

Allá por los años finales de la década de los 70, íbamos todos los años
por 15 días a Varadero. Nos hospedábamos en una casa particular, donde
el precio era mínimo. Sin embargo, había que llevar toda la logística
para poder vivir durante días. Para cuando tenía 3 años de edad, comenzó
esta secuencia en la historia familiar. Toda la familia se ponía de
acuerdo para salir de vacaciones. Entonces se acordaba que los carros
que transportarían a la gente de Ciego y Camagüey llevarían todo lo
referente al grueso de la alimentación: puercos, pollos, patos, huevos,
sacos de arroz, sacos de frijoles, sacos llenos de viandas, vegetales y
frutas. En tanto, nuestro auto, que salía de la capital, era el
encargado de llevar dinero para pagar cosas extras, las conservas, el
ron, la gasolina…

De niña, pasaba mis vacaciones en Rusia cada 2 años. Me pasaba 3 meses
con mis abuelos maternos. En Cuba, todos los veranos, me iba para Ciego
de Ávila, y de allí, brincábamos para Varadero en la última quincena de
agosto.

Recuerdo que el anuncio del Periodo Especial nos cogió gozando en
Varadero, sin nada de qué preocuparnos. La gente se volvió loca de
inmediato, pues el precio de la gasolina se disparó. Los productos
desaparecieron del mercado. Sin embargo, nosotros continuamos yendo a
Varadero hasta el año 1996. Éramos privilegiados.

Entonces ya yo era una adolecente y andaba de rumbas con nuevos amigos
varaderenses. Me dedicaba a aprender con ellos a bailar los ritmos
cubanos. Les vi convertirse en ases del jineterismo. Yo era virgen y
deseaba que mi pareja de ese contexto me hiciera mujer. Sin embargo él,
y ellos, habían decidido respetar mi inocencia y virginidad. Así me
dejaban enganchadísima con mis 16 años y soñando ser como ellos, jinetera.

Luego, la vida se encargó de que a mi familia le sucediera una serie de
tragedias, en orden consecutivo, privándonos de las paradisiacas
vacaciones en Varadero, a partir del año 1997.

Pasó el tiempo, la nostalgia por Varadero se arraigó en la familia, ya
sin sus líderes. Solo quedaban los recuerdos, las fotos, todas las
andanzas por la península virginal, en la caravana de carros. También
las noches de cabaret en la Cueva del Pirata o La Dársena. El Festival
de Música Internacional, el alquiler de pequeños yates, los almuerzos en
Las Morlas, el Parque Josone, las grandes cenas que hacíamos en el
restaurante Las Américas…

Fui yo la que rompió el hielo al ir nuevamente a Varadero. Podía
escaparme de mi trabajo, con la cobertura de ciertos eventos literarios,
así que podía cubrirme una estancia en la playa. Y logré conectarme con
mis viejos amigos, en el año 2006. A partir de esa nueva época, cada vez
que era propicio, me escapaba por dos días y le tomaba el pulso al
"nuevo Varadero".

Recientemente, supe lo que era alquilarse en un hotel allí. Vivir esa
experiencia calma el estrés provocado por la contaminación de este país
y por su gobierno. Ahora Varadero para mí fue el reencuentro con sus
calles, repletas de timbiriches para turistas, del aroma de su gente
inexorablemente extranjera y ajena a la realidad del país que se cae a
pedazos.

Varadero, una vez más, fue un incentivo para cambiar, al menos por un
par de días, la realidad en la que sobremorimos diariamente. Fue la
manera de soñar con ese futuro cercano, cuando todos los cubanos de a
pie puedan vivir su pedacito de paraíso.

http://www.cubanet.org/articulos/nostalgia-de-varadero/

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