La mentira tiene piernas cortas
Lunes, 20 de Mayo de 2013 00:54
Escrito por Leonardo Calvo Cárdenas
Cuba actualidad, Boyeros, La Habana, (PD) Parafraseando un viejo
proverbio, podemos asegurar que el gobierno cubano se acuerda de los
derechos humanos cuando truena.
En los últimos días a propósito de la proximidad del Examen Periódico
Universal del Consejo de Derechos Humanos (CDDHH), las autoridades de la
isla han desarrollado una intensa campaña propagandística para intentar
limpiar su imagen y quedar bien paradas ante el principal órgano de
monitoreo y promoción de los derechos fundamentales en el planeta.
El Examen Periódico Universal somete, cada cierto tiempo, la situación
específica de cada Estado a un análisis puntual en cuanto a respeto y
promoción de los derechos fundamentales.
Una serie de reportajes televisivos dibuja por estos días un panorama
paradisíaco de los centros penitenciarios de la isla. Periodistas
extranjeros acreditados han visitado varias de estas instituciones con
el objetivo de asombrarse con las maravillas y bondades de un sistema
penitenciario que según lo expuesto causaría frenética envidia a los
hoteles de Las Vegas.
A pesar de que en nuestro país los hospitales y escuelas son verdaderos
desastres, a pesar de que son muchas las familias cubanas que han tenido
que sufrir los rigores de ese sistema penitenciario que tritura las
vidas humanas sin que existan mecanismos o instituciones independientes
que supervisen esos verdaderos modelos del abuso, la corrupción y la
impunidad, a pesar de que incluso los familiares de los reclusos muchas
veces son víctimas de los atropellos y chantajes de directivos y
empleados de las prisiones cubanas, las autoridades se empeñan en
brindar una imagen de perfección que no toma en cuenta la amplia
experiencia que en este tema tiene la ciudadanía y de paso ofende la
inteligencia de cualquier observador objetivo y medianamente informado.
Al ver a través de los reportajes emitidos por los espacios informativos
las bondades, el confort y las "posibilidades" de las prisiones cubanas,
ya el ingenio popular comienza a difundir la idea de solicitar el
inmediato ingreso a cualquier centro penitenciario, en los cuales al
parecer se vive mejor que en nuestra propia casa.
Resulta patético ver a los reclusos deshacerse en elogios y
agradecimientos a un sistema reconocido por los abusos y arbitrariedades
que tanto han dañado la dignidad y la integridad de los seres humanos,
que tanto viola los reglamentos establecidos, los tratados
internacionales y donde los reclusos son reducidos a la categoría de
no-persona sin derechos ni protección ante las injusticias de las
autoridades.
Reclusos sometidos al chantaje y la coerción ante las seguras
represalias de sus carceleros convalidan con sus favorables
declaraciones los diseños propagandísticos del régimen. Corresponsales
extranjeros acreditados, también presos de la necesidad de garantizar su
estatus en Cuba ante las seguras represalias de sus carceleros –perdón,
quise decir de sus acreditadores- simplemente reproducen las
informaciones de las autoridades sin molestarse en buscar los muchos
testimonios que podrían trasmitir una realidad que ha costado mucha
sangre y sufrimientos al pueblo cubano.
Cabe esperar que el Consejo de Derechos Humanos no se deje engañar por
las patrañas y manipulaciones de las autoridades de La Habana que ya han
sido seriamente cuestionadas por agencias como el Comité de la ONU para
la Eliminación de la Discriminación Racial, el Comité de los Derechos
del Niño, así como por su deplorable atención a los derechos de
manifestación y reunión pacíficas.
En mi modesto criterio el CDDHH no necesitaría siquiera analizar la
situación puntual de los derechos humanos en la isla, puesto que el
desconocimiento y la violación de los derechos en Cuba es institucional
y legal. La carta magna, las leyes y las estructuras definidas para
soportar y garantizar el poder hegemónico instalado por más de medio
siglo violan de manera flagrante los derechos de los cubanos.
La estrechez mental y carencia ética de los gobernantes cubanos les
impiden enterarse de que no es con impuesto paternalismo como se
garantizan los derechos fundamentales. Son incapaces de darse cuenta del
importante papel que la sociedad civil verdaderamente independiente debe
jugar en la protección de los intereses y dignidad de los individuos y
las colectividades.
Los gobernantes cubanos deberían darse cuenta además de que los derechos
humanos son un reto y una responsabilidad que se asume y se debate todos
los días y no solo cuando de tarde en tarde los organismos
internacionales se asoman con ojo evaluador a la compleja realidad de la
isla, donde los ciudadanos carecemos de garantías jurídicas y mecanismos
independientes para enfrentar el enorme y muchas veces injusto poder del
Estado.
Ojalá, para el bien de Cuba y del propio CDDHH, esta vez la evaluación
sea objetiva y consecuente con las realidades y necesidades de una
sociedad que mucho tiene que avanzar para concretar los anhelos de
libertad y justicia que tanto hemos soñado.
Para Cuba actualidad: montesinos3788@gmail.com
http://primaveradigital.org/primavera/politica/54-politica/7453-la-mentira-tiene-piernas-cortas-.html
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