Publicado el martes, 05.14.13
Inevitables especulaciones
Nicolás Pérez
Leo diariamente además de El Nuevo Herald los periódicos más importantes
en español del mundo. Me interesan todo tipo de noticias, pero mis
favoritas son las de carácter político, y las leo, con interés y desde
la mayor cantidad de ángulos posibles, como hago cuando miro a las
mujeres bonitas. Todas me fascinan (hablo de las noticias, no de las
mujeres), pero en el campo de las informaciones en las que me detengo
con atención no son las de guerras interminables, ni las de
conversaciones de paz de papel crepé, sino aquellas que no entiendo
porque tienen timba en trampa.
Esta semana me sorprendieron las declaraciones del número dos del
gobierno cubano Miguel Díaz-Canel cuando calificó de "quimera imposible"
prohibir la circulación de noticias cuando estas pueden llegar a la
opinión pública a través de las redes sociales.
No me trago esa guayaba verde. El 17 de abril de 1961, los perros
rabiosos de Seguridad del Estado se lanzaron a la calle en Cuba y en
horas fueron a la cárcel un millón de cubanos, y la opinión pública
internacional no dijo ni pío, solo condenó a los Estados Unidos porque
apoyaron a 1500 cubanos que trataban de liberar a Cuba del comunismo.
¿Protestaría el mundo si los mismos perros de Seguridad del Estado se
lanzaran ahora a decomisar de Oriente a Occidente todas las computadoras
de la isla, las colocaran en el estadio del Cerro, abofetearan sus
pantallas y torturaran su disco duro para hacerlas confesar cuáles de
ellas son agentes del imperialismo yanqui? ¿S eso sucediera se movería
una hoja? ¿S no lo hicieron en 1961 con seres humanos lo harían ahora en
el 2013 con efectos electrónicos?
Miguel Díaz-Canel se extendió en sus rarísimas explicaciones cuando
añadió: "Hoy las noticias de todos lados (¿), las buenas y malas, las
que están manipuladas y las que son verdades, las gentes las conocen y
lo peor (ante ellas), es el silencio".
Algo kafkiano, el gobierno comunista cubano tras cuarenta y seis años de
no permitir que nadie hable, que nadie diga, que nadie piense, a esta
altura preocupada por un silencio que ellos mismos impusieron y les ha
permitido a mansalva eternizarse en el poder, ¿están dispuestos a
romperlo y permitir una libertad de prensa cibernética?
Está pasando algo muy raro.
Es imposible que Díaz-Canel haya lanzado al aire un bocadillo de su
propia cosecha. Después de la defenestración de Carlos Aldana, Robertico
Robaina y Carlos Lage, ha quedado claro que ser el número dos del
castrismo hoy es más peligroso que el oficio de quien probaba para que
no resultase envenenada la comida del Papa en la época de los Borgia.
Hasta el más pinto de la paloma sabe que en Cuba quien se aparta del
estricto libreto que dicta el castrismo lo parten en dos.
¿Razonable un conato de apertura de ideas mientras en la realidad actual
en Cuba hay una represión brutal a la disidencia?
¿Quién sabe el búnker piensa que le queda un corto tiempo de vida y
pretende una transición sin traumas después que Fidel y Raúl
desaparezcan, para que la pesadilla de 1959 se extienda como el
peronismo convertida en lágrima infinita, y como en la extinta Unión
Soviética, el poder económico quede en manos de los apparatchiks?
Otra posibilidad nada desdeñable, el gobierno cubano con muchísimas más
informaciones que Nicolás Maduro y Diosdado Cabello conoce como la palma
de su mano la verdadera crisis del chavismo, ¿estará bajando bandera y
corre hacia donde único puede hacerlo: Washington?
Y otros factores no obligan pero sí inclinan, no solo las declaraciones
de Díaz-Canel son inusuales. La Habana, un sistema que he tomado siempre
sus decisiones y cambios a cuentagotas, ha dejado salir de un golpe
hacia el exterior a los más importantes disidentes de la isla para que
el lado oscuro castrista lo conozca el mundo entero. No me da la lista
con el billete.
También la jueza Joan Lenard ha aceptado del abogado que representa al
gobierno cubano Phillip Horovitz la petición de renuncia de su
ciudadanía norteamericana al espía René González para que no tenga que
regresar a este país a cumplir el resto de su condena.
Simplemente especulo, ¿no estarán manteniendo conversaciones secretas
Washington y La Habana, lo cual han hecho tanto gobiernos republicanos
como demócratas a espaldas de este exilio? ¿Se estará negociando al
infeliz Alan Gross por cinco espías confesos?
Me cuesta trabajo pensar que Barack Obama acepte algo tan poco ético.
Pero alguien dijo que las grandes potencias guían su política exterior
no por principios sino por intereses.
Finalmente mi olfato me dice que en los próximos meses habrá grandes
cambios en las relaciones entre Washington y La Habana, vivir para ver.
Nicop32000@yahoo.com
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