Extraño corazón
Viernes, Mayo 17, 2013 | Por Odelín Alfonso Torna
LA HABANA, Cuba, 17 de mayo de 2013, Odelín Alfonso Torna/
www.cubanet.org.- El pasado jueves 2 de mayo murió Raimundo Enrique
Ginarte, conocido en el círculo familiar como Dudú, uno de los auditores
del Segundo Frente del Ejército Rebelde. Actuando en contra de su
voluntad y la de su hijo, residente en el exterior desde el 2012, la
Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) decidió
incinerar sus restos y depositarlo en el monumento al Segundo Frente, en
el oriente cubano.
Tuve la oportunidad de entrevistar a Raimundo en mayo de 2009, uno de
los responsables de la escolta de Fidel Castro en los primeros años de
la revolución, junto a Pedro Luis Díaz Lanz, en la antigua madriguera
del dictador, en la barriada habanera de Cojímar. Olvidado por la ACRC,
pero incondicional a la revolución cubana, Dudú contestó con
animadversión todas las preguntas formuladas.
Ante la solicitud del desaparecido comandante Juan Almeida Bosque, Dudú
desestimó dirigir un regimiento en Oriente, también eludió el cargo de
jefe de personal en el antiguo centro de reclusión y ejecución, conocido
como "La Cabaña", donde el "héroe" mundial Ernesto Che Guevara ordenó
los fusilamientos.
"Pude tener una buena casa y no la quise. Hoy fuera Coronel o General,
pero preferí trabajar 30 años en la Aduana de La Habana", dijo en aquel
entonces mostrándo las medallas 50 Aniversario del Ejército Rebelde y la
de los 25 años como trabajador de la Aduana General de la República,
además de una carta de reconocimiento entregada por el entonces General
de Ejército Raúl Castro, en 1963, por sus servicios en Argelia.
En este país africano estuvo bajo las órdenes del entonces capitán
Ulises Rosales del Toro, el teniente Rigoberto Montañés y el fiscal
"Papito" Serguera. Vivió el golpe de estado protagonizado por el
ministro de defensa argelino Houari Boumedienne (en 1965), contra el
presidente Ahmed Ben Bella, también la deshonra de Serguera, amonestado
por la dirección de la Revolución por emitir un informe distorsionado
sobre la situación en Argelia.
Entre 1957 y 1958, Raimundo fungió como auditor junto a la heroína
revolucionaria Melba Hernández, en la Columna III (Mario Muñoz Monroy),
dirigida por Juan Almeida. De esta etapa guardó los más tristes
recuerdos, por sentirse parte de las ejecuciones practicadas a los
soldados traidores o ladrones del Ejército Rebelde.
"Cuando se iba a fusilar a un chivato, culpable de la muerte de tres o
cuatro revolucionarios, no se le celebraba juicio… Almeida y yo lo
ajusticiábamos", me dijo un tanto arrepentido, pero nunca eximiéndose de
culpa.
Raimundo pasaba horas subrayando qué pudo o no hacer, qué perdió o ganó
al ser un miliciano honrado y modesto, mientras la rapiña del Ejército
Rebelde se repartía el botín en los primeros años de la revolución.
Después de su retiro, la ACRC lo premió con un bono de cincuenta pesos
mensuales para que se mal alimentara en un comedor comunitario, más 200
pesos (8 dólares) por el "deber cumplido".
A su lecho de muerte se llevó secretos, su obstinada austeridad y las
penurias que tuvo que vivir en su casa de la calle Venus 609, entre
Soledad y Castañedo, en el municipio habanero de Guanabacoa. Por más de
veinte años, recibió una pensión de 300 pesos en moneda nacional. Todo
su capital hacía algo menos de 25 dólares mensuales.
Su esposa emigró a los Estados Unidos antes de la caída del Muro de
Berlín y él tuvo que lidiar, junto a su hijo, Ulises Ginarte Caicedo,
los peores momentos del "período especial". Las carestías de Dudú fueron
suplidas con remesas que su hijo recibía del exterior, y de las que él
no tenía conocimiento.
Al conocerse de su muerte, la ACRC se acordó de que existía un
combatiente en la calle Venus. Pero fue solo para "rendir honores" –sin
autorizo de los familiares- en el crematorio del cementerio de
Guanabacoa, y darle de baja a los estipendios por el "deber cumplido";
también del comedor comunitario para jubilados sin amparo familiar.
odelinalfonso@yahoo.com
http://www.cubanet.org/noticias/breves-destacados/extrano-corazon-de-combatiente/
No comments:
Post a Comment