Friday, May 17, 2013

Estampas cubanas: Chivatón

Estampas cubanas: Chivatón
Publicado el Jueves, 16 Mayo 2013 11:11
Por Alejandro Rodríguez*

En lenguaje corriente los cubanos le llamamos chivatón al tipo que
delata sin coerciones ni torturas, o lo que es lo mismo, por el mero
gusto de delatar. Y como su arte tiene mucho que ver con un carácter
severamente desnutrido, el chivatón es además, por naturaleza,
mentiroso, fabulador y cherna**.

De toda la gente fea que hay en este mundo, la más fea es, posiblemente,
el chivatón. Y no hay edad específica que pueda verse como la flor de la
chivatería: los hay niños, jóvenes, viejos y hasta verdaderas maquetas
de cadaverismo que ejercen con igual furor. Pero como los niños no
saben, y como los viejos son viejos, son los jóvenes chivatos los que
mayor interés generan: aun siendo ellos el detritus de una generación de
poco protagonismo, llega a sorprender su falta de pensamiento genuino,
como si a nivel molecular algo hubiese fallado durante el engendramiento.

El chivatón regular suele verse a sí mismo como un héroe de la guerra o
como el noble salvador de algo valioso,… aunque no estemos en guerra,…
aunque las cosas valiosas las protejan los Power Ranger de TRASVAL, y
aunque el contenido de su trompetazo sea la venta ilícita de una galleta
con mantequilla, o la revelación de quién le dio el cocotazo al otro en
la sala oscura de un cine de municipio. Podrán llegar a parecer fieras
dentadas, pero en el fondo, el chivatón siempre empolla un alma de ser
humano manso y guanajón.

Cada chivatón adulto debió ser antes, en su infancia, la mona sonsa del
aula: esa que al verse empujada en la formación de la mañana, saqueada
su merienda escolar, y rota su libretica de apuntes, llamaba siempre a
la maestra entre sollozos mariquitas, y se lo decía a su mamá. Todo buen
chivatón tuvo desde niño una libretica de apuntes en la que documentaba
el mal proceder de los demás, a través del registro de una serie de
nombres y actitudes negativas, casi siempre protagonizadas por varones
que lo maltrataban a él en el recreo, le garabateaban el Cuaderno de
Caligrafía y le partían la punta del lápiz una y otra vez.

Asimismo, todo chivatón que se respete se mostrará recto y comedido,
pero no se deje usted engañar: esa rectitud no es moral, sino lumbar, y
su comedimiento es el típico pose de los comemierdas más comemierdas,
que llevan la mente en blanco todo el rato y simulan filosofar. Algo
curioso sobre la mente minimalista de un chivatón es su capacidad de
evocar constantemente situaciones desventajosas para ellos, lo cual
explica el resentimiento que los agobia, y el porqué incluso 20 años
después frente al pelotón de fusilamiento, puedan recordar los detalles
de aquella tarde remota en que le ganaste jugando fútbol y te burlaste
de su torpeza con el balón, o cuando su novia te sonrió en el pre.

Su tipología es tan amplia que no alcanzaría un post, pero sépase que
están clasificados: el chivatón de carroza (jodedor y buena onda pero
chivatón), el chivato discreto (no lo parece pero te mandó a matar), el
chivato profesional (estudió para chivato y ahora lucra con la
chivatería), el chivatón rezagado (avisa hasta del agua tibia, chivatea
cosas que nunca pretendieron andar ocultas), y el chivatón 2.0 (utiliza
las redes sociales y la tecnología en general para optimizar el
chivatazo). Y por último está el chivato-chivatón, que es la expresión
plus de todos los anteriores, uno que no escatima en recursos propios o
ajenos, ni en esfuerzo, para joderte la vida si tu nombre se le ha
metido entre nalga y nalga.

No es cierto, en cambio, que haya relación esencial entre el ser chivato
y la obesidad, la miopía, la calvicie, la halitosis y otros tufos
corporales. Ni en juego deberíamos ofender tan tremendamente a los
gordos, los espejueluses, los calvos y los pesteabocas de este mundo.

A esta altura se preguntará usted por qué tanta muela mía echando
pa'lante a los pobres chivatos, que pobres al fin: ¡pobrecitos!. Pues
bien, sucede que en Cuba abunda el buen humor, y eso esta bien; que
abundan también los músicos y pintores, que igual es bueno; y las
mujeres buenas se dan en mazos de a 15 unidades en cualquier barrio por
ahí: bueno ¡muy bueno!. Pero que ande suelto tanto chivato viejo, y
tanto chiva- novato, es malo: está el chivatón que da al pecho, diría
cualquiera menos la prensa feliz.

Como hurones de cañaveral los chivatos se reproducen entre ellos, y a
veces se cruzan con alguna rata de otra especie roedora. Bucean en la
virtud de los demás queriendo encontrar la caca para gritar que hay
peste, y conscientes de su miseria humana digo yo, deslucen la buena
cara de un pueblo que seguramente prefiere quedar en el top-ten de
cualquier cosa antes que en el de chivatería.

**cherna: cobarde, asustadizo y poco masculino en sus relaciones
interpersonales. De proyección social taimada. Ladino y mala pécora en
general.

*Periodista cubano residente en Camagüey. Esta crónica fue tomada de su
blog Alejo3399.

http://cafefuerte.com/cuba/noticias-de-cuba/sociedad/2851-estampas-cubanas-chivaton

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