El tiro por la culata
Fernando Ravsberg | 2013-05-16, 10:39
La Joven Cuba (LJC) regresó a la blogosfera después de derribar el
bloqueo que le impedía acceder a Internet. Lo presentimos todos cuando
vimos la fotografía de los autores del blog matancero con el Primer
Vicepresidente del gobierno, Miguel Díaz Canel.
La imagen se tomó tras una reunión donde debatieron sobre el
ciberespacio, las redes sociales y la conectividad. "Tuvimos un
encuentro con él, analizamos la blogosfera, nos preguntó nuestros puntos
de vista y nos explicó los suyos", me comentó Roberto Peralo de LJC.
Llevaban meses fuera del ciberespacio, la táctica fue cortar el acceso
de los rebeldes a internet. Ni siquiera hace falta prohibirlos, basta
una discreta llamada a la Universidad de Matanzas hablando de "problemas
ideológicos" para que de inmediato se les niegue la conexión.
Así pretendían sacarse de encima a un blog muy difícil por irreverente,
por crítico, por joven y por comunista. Además enviaban una advertencia
al resto de los cibernautas: somos los dueños del grifo y al que nos
desobedezca le cortamos el agua y la luz.
Claro que siempre existe la posibilidad de buscar acceso en la sede
diplomática de EE.UU., donde hay un cibercafé gratuito para opositores.
De hecho en la última reunión pública de tuiteros cubanos apareció un
diplomático gringo, con pinta de turista inocente, a ofrecer su amistad.
La oferta es tentadora, cuando un bloguero se convierte en disidente
obtiene visas para viajar, mejora su laptop, las limitaciones de
conexión desaparecen bajo la potencia de las antenas de las embajadas o
la banda ancha de los hoteles y los censores dejan de molestarlo,
escriba lo que escriba.
A los "Protectores de la Fe" les hubiera encantado que los chicos de LJC
optaran por esa vía. Habría sido perfecto para justificarse
"demostrando" que, tras su proyección pública de revolucionarios
críticos, en LJC estaba escondido el enemigo y su ciberguerra contra la
Revolución.
Pero esta vez el tiro les salió por la culata porque los muchachos
decidieron pelear sus derechos sin apoyos extranjeros, en base a sus
propios recursos y a la solidaridad de una parte de los blogueros
cubanos, donde encontraron espacio para seguir difundiendo sus opiniones.
Otros cibernautas aplaudieron a los censores escribiendo que "los de LJC
se conectaban gracias a la Universidad de Matanzas, una conexión
estatal. Ellos usaron esa conexión para tratar temas que no eran
pertinentes, coqueteaban con la oposición, se pasaban de la raya".
Y terminan sentenciando que "no escucharon las advertencias de las
personas que trataron de aconsejarlos cuando se les iba la mano". Están
sorprendidos porque años atrás estas "advertencias" hubieran sido rienda
suficiente para frenar al más brioso de los corceles.
Miguel Díaz Canel, Primer Vicepresidente del gobierno cubano
Para Díaz Canel, gracias al desarrollo de la tecnología, "prohibir algo
es casi una quimera".
Pero el mundo ha cambiado a pesar de que los censores no parecen
notarlo. Hace pocos días Miguel Díaz Canel trató de explicarles que con
el desarrollo de las tecnologías de la información, de las redes
sociales, de la informática y de internet, "prohibir algo es casi una
quimera".
Agregó que "hoy las noticias de todos lados, las que son buenas y las
que son malas, las que están manipuladas y las que son verdades, las que
están a medias, circulan por las redes, llegan a las personas, la gente
las conoce, y lo peor es entonces ¿qué?: el silencio".
Pero como no hay peor sordo que el que no quiere oír, la respuesta fue
"silenciar" también la opinión del Vicepresidente de la República. Sus
palabras aparecieron en el noticiero de TV pero, a pesar de la
importancia del mensaje, ningún periódico las reprodujo.
De todas formas el regreso de LJC resquebraja el muro del silencio.
Según Roberto los desconectaron "por opiniones nuestras sobre la
realidad cubana" y, paradójicamente, ahora les recomiendan que sigan
"haciendo las cosas como las estábamos haciendo".
Lo encontré en "Twitthab", un evento de tuiteros cubanos y me aseguró
que "hoy estamos de regreso aportando ideas al debate de la sociedad
cubana (...) y diciendo lo que realmente pensamos (...) porque el día
que nosotros no podamos decirlo dejaremos de bloguear".
Roberto y Harold fueron recibidos con alegría por los cibernautas
reunidos en el Twitthab, de alguna forma muchos intuyen que la batalla
por la reconexión de LJC fue parte de la guerra de todos, sirvió para
evitar que mañana las campanas doblen también por ellos.
http://www.bbc.co.uk/blogs/mundo/cartas_desde_cuba/2013/05/el_tiro_por_la_culata.html
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