La Seguridad del Estado promete revisar el caso de la niña asesinada en
Bayamo
DDC
Madrid 09-12-2011 - 7:54 pm.
Familiares de los condenados se presentaron en Villa Marista y la
Fiscalía General. Dos de los reos se habían declarado en huelga de hambre.
La Seguridad del Estado prometió a los familiares de 13 condenados a
penas de hasta 30 años por la muerte de una menor en Bayamo, investigar
el caso, informó a DIARIO DE CUBA Nancy Muñoz Yero, madre de Yaína Coset
Pardo, quien cumple una pena de 22 años.
Los familiares aseguran que los condenados son inocentes y que el
verdadero asesino de la niña Lilian Ramírez Espinosa "sigue en la
calle". Acusan al Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) de
Bayamo de mal trabajo, de fabricar pruebas y utilizar amenazas, engaños,
presiones psicológicas e incluso golpes para obtener confesiones.
Esta semana acudieron al Consejo de Estado, el Ministerio de Justicia,
la Fiscalía General y el cuartel nacional de la Seguridad del Estado
(Villa Marista).
Entregaron a los funcionarios "declaraciones de cada uno de los
acusados" —entre los que se encuentran tres ciudadanos italianos— y
documentos para intentar demostrar la inconsistencia de la pruebas
utilizadas, dijo a este diario Yelennis Pardo Muñoz, hermana de Yaína.
Asimismo, "un escrito general con todas las conclusiones que sacamos
después del juicio, de todos los errores que para nosotros y los
abogados se cometieron", indicó.
En Villa Marista "nos atendieron muy bien, personas muy profesionales",
dijo Muñoz Yero.
Afirmó que los familiares fueron recibidos por un teniente coronel de la
Seguridad del Estado que aseguró que se investigará "de inmediato" lo
que hizo el DTI de Bayamo.
"Todo ha sido muy satisfactorio. Yo espero que se haga lo que se debe
hacer con esas personas que en Bayamo nos han hecho tanto daño", añadió
en referencia a los instructores del DIT.
"Esperamos que los compañeros de la Seguridad del Estado hagan su
trabajo y haya justicia verdadera", dijo Muñoz Yero. Agregó que en la
Fiscalía General ocurrió algo similar.
"Nos atendió un fiscal que se mostró muy preocupado por el caso. Creo
que se han dado cuenta de que hubo un mal trabajo (…) se van a encargar
de investigarlo todo", afirmó. "Esperamos que pronto tengamos a los
nuestros en casa".
Dos de los condenados —el italiano Simone Pini, sentenciado a 25 años, y
Ramón Enrique Álvarez Sánchez, con una pena de 14— se habían declarado
en huelga de hambre el fin de semana pasado.
"Simone dice que no va a cumplir una sentencia por algo que no hizo y
que prefiere morirse antes de seguir en la cárcel", dijo el miércoles,
antes de las entrevistas en Villa Marista y la Fiscalía, Virginia García
Reyes, pareja de Pini.
El italiano, acusado de asesinato y corrupción de menores, asegura que
no estaba en la Isla en día en el que murió la niña y que las
autoridades ignoraron deliberadamente las pruebas de que se encontraba
en su país.
Antecedentes
Lilian Ramírez Espinosa, de 12 años de edad, murió el 14 de mayo de 2010
en un incidente vinculado, según la Fiscalía de Bayamo, con prostitución
infantil, consumo de alcohol y drogas.
De acuerdo con la versión de las autoridades, la niña acudió junto a
otras dos menores y varios de los condenados a una casa en la que
ingirieron "bebidas alcohólicas mezcladas con sustancias no
determinadas" y cigarrillos presuntamente fabricados con marihuana.
Los adultos realizaron con las niñas actos "homosexuales y
heterosexuales", durante los cuales Lilian Ramírez, asmática, sufrió
"falta de aire, convulsiones y pérdida de conocimiento", afirmó la Fiscalía.
Agregó que los condenados se negaron a llevar a la niña a un hospital,
la introdujeron en el maletero de un auto, la trasladaron a un lugar
apartado y la abandonaron luego de despojarla de parte de su ropa para
"simular un delito sexual". La menor habría muerto por asfixia.
Otros procesados en el mismo caso fueron acusados de participar en
encuentros sexuales en grupo con menores —entre ellas Ramírez Espinosa—
en varias casas de Bayamo.
Todos negaron en el primer momento haber participado en los hechos y la
mayoría dijo no conocer a los demás inculpados, pero luego comenzaron a
cambiar sus declaraciones, según sus familiares bajo presión de los
instructores del caso.
Recientemente circularon videos con fragmentos de la reconstrucción de
los hechos. Los familiares afirman que los acusados seguían un guión
elaborado por los instructores del DTI.
El juicio se realizó entre el 26 y el 30 de septiembre pasados. El
Tribunal Provincial de Granma dictó sentencias de hasta 30 años de
cárcel por asesinato y corrupción de menores. Condenados y familiares
esperan ahora la respuesta a la apelación ante el Tribunal Supremo, pero
afirman no tener esperanzas.
"Aquí todo el falso"
"La apelación es otro modo de sacarte dinero. A mí ya me sacaron 15 mil
dólares de abogado. Aquí para mí la justicia no existe", dijo a DIARIO
DE CUBA, desde la cárcel Combinado del Este, en La Habana, el italiano
Luigi Sartorio, sentenciado a 20 años bajo el cargo de corrupción de
menores.
Sartorio hizo las declaraciones antes del viaje de los familiares de los
condenados a la capital y sus entrevistas con las autoridades.
Afirmó que, inicialmente, los instructores del caso en Bayamo querían
acusarle de participar en la muerte de la niña.
Fueron "12 meses de instrucción terrible, en un lugar sin aire, sin luz,
a veces sin comer ni tomar agua. Nunca me preguntaron otra cosa que
dónde estaba el 14 de mayo" de 2010, dijo Sartorio. Añadió que presentó
pruebas de su estancia en Italia como transacciones bancarias y trámites
ante la justicia de su país.
"Me amenazaron con fusilarme, con meter a mi esposa (cubana) en prisión
y enviar a mi hijo (un bebé) a un orfanato", aseguró. Dijo que un
capitán apellidado Medina le "agarró por el cuello" para intentar
obligarle a declarar que pagó a un funcionario de Inmigración para que
borrara su fecha de entrada a Cuba.
Según Sartorio, tras un año de insistencia, los instructores cambiaron
los cargos.
"En la conclusión provisional, me sacaron de la acusación de asesinato y
me inventaron cuatro delitos", dijo.
La Fiscalía de Bayamo acusó al italiano de participar en varios
encuentros sexuales con las menores y otros de los condenados. Sartorio
dijo que presentó testigos y pruebas (videos y fotos) de que no se
encontraba en esa ciudad en ninguno de los días señalados por las
autoridades.
Afirmó que el 20 de febrero de 2010, por ejemplo, estaba en Holguín para
el nacimiento de su hijo. "Testigos, médicos y enfermeras dijeron que
estaba en la sala de espera de parto del Hospital de Holguín (…) Pero no
sirvió de nada".
El italiano dijo que los instructores utilizaron "pruebas inventadas",
como un "pelo cortado" supuestamente hallado en una de las casas donde
se produjeron los encuentros.
"No tengo esperanza en la apelación, aquí todo es falso. En el juicio
hubo 14 personas diciendo que todo era mentira, no tienen ninguna
prueba", sin embargo se dictaron las condenas, declaró el italiano,
optometrista de profesión, a DIARIO DE CUBA.
Sartorio tenía es su país una clínica en la que trabajaban 10 empleados.
En 2007 le descubrieron un cáncer de piel y decidió vender su negocio y
empezar a viajar, contó.
"Me gustaba mucho el mundo latinoamericano, Venezuela, Costa Rica,
Honduras, Guatemala, Panamá, estuve en todos esos lugares. Me gustaba la
tranquilidad de Cuba, me daba seguridad. Ahora pienso que es un país
peligroso y que no hay justicia".
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