Monday, May 23, 2011

Revolución cubana pero capitalista

Avance | Opinión | 23/05/2011 07:03:14 a.m.

Revolución cubana pero capitalista

Deben andar perplejas las mentes de la izquierda comunista planetaria,
ahora que en Cuba comienza ­tímidamente pero comienza­ la restitución
del capitalismo. Son las mismas mentes que no alcanzan a entender la
trascendencia de lo que ocurre en China
Por: Enrique Ochoa Antich

Deben andar perplejas las mentes de la izquierda comunista planetaria,
ahora que en Cuba comienza ­tímidamente pero comienza­ la restitución
del capitalismo. Son las mismas mentes que no alcanzan a entender la
trascendencia de lo que ocurre en China.

Tuve el privilegio de visitar China, invitado por su gobierno, a
mediados de los 90, cuando su revolución capitalista recién andaba de
pantalones cortos.

Interrogué a sus funcionarios acerca de las reformas y los escuché
explicarme en detalle sus planes: liberalización del mercado de trabajo,
concesiones al capital extranjero, bajísimas cuando no inexistentes
tasas impositivas, etc.

Todo ello ha llevado no sólo a que China se convierta en la segunda
potencia económica mundial, sino a la conformación de una clase media
poderosa y a que no menos de 400 millones de chinos salieran de la
pobreza. Todo gracias al... capitalismo.

Así se lo dije a mis interlocutores: el capitalismo llegó para quedarse;
de acuerdo al más básico materialismo histórico, esos cambios en la base
económica han de expresarse en la superestructura política; la nueva y
poderosa clase media pedirá pronto un espacio bajo el sol en el terreno
de la política lo que hará inevitable el pluralismo y la democracia.

Así, al Partido Comunista no le quedará sino cumplir el rol de los reyes
durante la revolución industrial y el origen del capitalismo en Europa:
ser el pivote del tránsito del feudalismo al capitalismo (que la China
comunista antes de los 90, como Cuba hoy, no era sino una sociedad más o
menos feudal) y luego ser desplazado por el desarrollo de las fuerzas
productivas capitalistas y por el nacimiento de una nueva burguesía.

Será una curiosidad de la historia moderna que los regímenes comunistas,
que se pretendieron como la negación del capitalismo, hayan terminado
por ser los garantes de su restitución.

Tal vez esta elipse histórica se haya debido al hecho de haber
violentado un principio marxista elemental: al socialismo se llegaría
según Marx luego de que las fuerzas productivas capitalistas (y por
tanto la democracia burguesa incluida) se desarrollaran en todo su ímpetu.

Saltarse esta etapa fue la estrategia antimarxista del Lenin de "Las
tesis de Abril" que consideraba concluida la revolución burguesa
iniciada en Rusia ¡sólo tres meses antes!, y fue esta violación del
dogma ­¡por parte de sus cancerberos!­ lo que hizo que esas sociedades
terminasen 50 años después en el punto de partida: la revolución
capitalista.

Eso ha comenzado a ocurrir en Cuba. Cuando se admite la beligerancia de
las fuerzas del mercado, ya no hay marcha atrás. El torrente de la
historia arrastrará lo que queda de tinglado comunista para poner las
cosas en su sitio, es decir, en la necesidad de desarrollar las fuerzas
productivas capitalistas y la democracia liberal burguesa, único modo de
que haya abundancia para que se reparta la riqueza y no la escasez y
para que el sueño socialista sea, como escribió Engels, el reino de la
libertad y no esos engendros totalitarios, esos regímenes policiales que
en su nombre plagaron la mitad del planeta durante el siglo XX.

http://www.talcualdigital.com/Avances/Viewer.aspx?id=52921&secid=44

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