Monday, May 11, 2009

Los peligros y las tentaciones

Los peligros y las tentaciones

Luis Cino

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) - Algunos intelectuales europeos
necesitan un bastón de palo de caguairán para cojear del pie izquierdo.
No conciben, por nostalgia, capricho o simple estupidez, que la
izquierda europea tenga razón de ser sin la supervivencia, a cualquier
precio, de la revolución cubana.

Se niegan a escuchar las críticas y viajan periódicamente a Cuba para
renovar su fe. Ya en La Habana, se dan de narices con el desgaste y los
retrocesos de la revolución.

Cuando buscan al hombre nuevo, ya por la tercera generación, tropiezan
con jineteras y muchachos cínicos, ambiguos y descreídos, aturdidos por
el alcohol y el estruendo del reguetón, que prefieren llevar en la
camiseta la bandera americana o el rostro de Don Omar antes que el de
Che Guevara.

Santiago Alba, un escritor madrileño radicado en Túnez que escribe
obsesivos ensayos contra la sociedad de consumo, niega que el socialismo
cubano sea un modelo obsoleto. Pero advierte sobre los peligros del
turismo, la doble economía, el acceso jerarquizado y desigual al consumo
y la inevitable penetración de valores a contrapelo de la revolución.

Entrevistado recientemente por la publicación mensual habanera La Calle
del Medio (de la que es colaborador regular), confesó: "Me inquieta un
poco haber escuchado a algunos cubanos que hablan como si lo único que
le faltara a este país para ser realmente socialista fuese capitalismo".

Alba no aclara con qué cubanos conversó acerca de lo que falta al
socialismo cubano. Pudieron ser dueños de paladares a los que no les
permiten tener más de 12 mesas, campesinos a quienes le cerraron el
puesto de viandas o vendedores callejeros de maní que pagan multas de
mil pesos a la policía. Se quejaban de la falta de libertad económica.
Pero si de capitalismo se trata, me inclino a pensar que sus
interlocutores fueron los militares-gerentes del Grupo de Administración
Empresarial SA. (GAESA) que facturan más de mil millones de dólares anuales.

Para el escritor español, escandalizado por los desplantes de nuevos
ricos de los que llevan cadenas de oro y viajan en almendrones de los
años 50, debe resultar anonadante el afán consumista de los cubanos.

Luego de décadas de carencias, muchos cubanos idealizan la sociedad de
consumo y aspiran, sin ninguna posibilidad razonable de conseguirlo, a
los niveles de vida del Primer Mundo. En realidad, el culto a la
pacotilla, babearse ante la clandestina TV de Miami, acaparar lo que
mañana puede escasear y revender comida y baratijas en el mercado negro,
es un curioso modo de consumismo.

Las dos décadas de penitencia purificadora que siguieron al derrumbe del
imperio soviético no han conseguido, como suponen tantos intelectuales
de la izquierda europea, hacer florecer la virtud en medio de la
miseria. En lugar de ella, aumentaron los corruptos, los ladrones y las
putas.

Para espanto de los conservacionistas solidarios, parecen plagas
bíblicas los males que azotan al reino de los faraones verde olivo. La
población envejeció. El marabú invadió los campos. Los suelos
erosionados se hicieron más salinos y mermaron los manantiales. Hubo que
comprar al contado la comida al enemigo. Las fumigaciones contra los
mosquitos casi acabaron con las mariposas, los cocuyos y las abejas. Nos
quedamos sin flota de pesca y las clarias devoraron los peces en los
ríos. Faltó poco para que nos quedáramos sin árboles ni palmas de tanto
talar para construir bajareques y cocinar con leña.

Si otro mundo mejor es posible, no se debe parecer mucho a Cuba, excepto
en los bombillos ahorradores. Pero Santiago Alba trata de convencer a
los cubanos que "reprimirse es no sólo bueno, sino además hermoso".

Alba, que tanto sufre en sus viajes por el mundo, afirma que "los
cubanos, a veces justificadamente insatisfechos, han viajado y siguen
viajando mucho más que todos los otros pueblos". No se refiere a los dos
millones de cubanos que se largaron del paraíso revolucionario, sino a
"los soldados en Angola y los médicos en todos los puntos del planeta".

Sólo un intelectual de la izquierda europea es capaz de valorar nuestra
suerte. Por eso, antes de montar en sus aviones, nos advierten de los
peligros y las tentaciones.

luicino2004@yahoo.com

Cuba: Los peligros y las tentaciones (11 May 2009)

http://www.cubanet.org/CNews/y09/mayo09/09_C_1.html

No comments: